Literatura, Narración oral

Cuente – El poder de la palabra

Anímese: Cuente una historia

Revisando carpetas de mi Google Drive encontré esta joyita que les paso a compartir. Un texto de Graciela Montes exquisito. No me pregunten de dónde lo saqué, no tengo la fuente, quizá me lo hayan pasado cuando ejercia la docencia en el nivel inicial y quedó ahí a la espera de ser descubierto, de salir del letargo para darle vida ante nuevos ojos lectores.

Cuente (Graciela Montes)

Quiere hacer algo imprevisto y ganarse una cuota de libertad? Cuéntese un cuento. Un cuento que a usted le contaron alguna vez, que recuerda tal vez imperfectamente. Un cuento nuevo, que improvisa mientras cuenta. Un relato de la memoria. Lo que leyó en un libro. Una película. Lo que le sucedió esta mañana mientras salía de casa. Alguna historia para contar hay siempre. Y no tema, siempre va a haber alguien que quiera escucharla, también hay hambre de historias.

Es cierto que últimamente es poco lo que contamos. Nos falta la confianza, o la ocasión, o el deseo. Los que cuentan son siempre otros, a nosotros parece tocarnos el papel de espectadores lejanos. Pero usted no haga caso, cuente. No se deje amedrentar por el ruido, por los fragmentos que nos caen encima desde los medios de comunicación, redundantes y perentorios, como lluvia, que llegan sin pedir permiso, sin darnos resuello ni dejarnos espacio para el recogimiento. Usted haga a un lado todo eso, y cuente.

Tómese tiempo. Pida cuentos también, como hace un niño. Aprenda de él. Sólo un niño, en su radiante prepotencia de niño, sabe pedir un cuento. Dramáticamente, como cosa de vida o muerte, sin pudor ni mezquindades. Piense que el niño sabe bien de qué se trata, aunque usted lo haya olvidado.

Cuente, porque contando usted estará horadando los muros de la prisión, ganando espacio. Contar es un acto de libertad muy apreciable. Más todavía: contar y pedir que a uno le cuenten es, en medio de la industria cultural, un acto revolucionario, no previsto y al margen del mercado. Encontrar laboriosamente, después de alguna introspección, algo para contar y tejer desde ahí un pequeño relato personal, que no tenga formato televisivo, constituye una aventura extraordinaria.

Antes parecía más sencillo, menos arduo. El que había viajado, el que había leído, el que había vivido podía contar. Tenía para contar, traía historias en el morral, y tenía confianza en poder contarlas. Hoy no entendemos muy bien cómo hay que hacer acopio. Ni cuáles son las historias que vale la pena conservar. Tanto más valiente entonces el que cuente. Y el que pida que le cuenten y pare la oreja y se disponga a la espera.

Cuente, vuelva a contar. Piense que, cuando usted cuenta, el tiempo está a sus pies. El tiempo, el gran ogro general, lo obedece. Usted está ahí —una persona entre muchas— y de pronto empieza a contar. La escena es seguramente trivial, una escena cotidiana, porque usted está de sobremesa, o viajando en tren, o esperando en la vereda. Pero usted empieza a contar y, de pronto, se abre una fisura en la escena. El tiempo de todos los días, el tiempo “natural” digamos (el tiempo dentro del cual su narrar acontece, con su decorado tan conocido) se abre y deja paso a “otro tiempo”, su propio tiempo artesanal, el que usted está fabricando palabra a palabra con su relato.

Aparentemente no ha sucedido nada y, sin embargo, la suya ha sido una pirueta extraordinaria. Usted ha dado un salto, se ha montado sobre las palabras y tomado las riendas. Se mantiene en equilibrio, tensa la cuerda. Si lo hace más o menos bien, el que escucha penderá de usted, usted será el dueño del cuento y del tiempo por un rato.

El poder de la palabra

Piense que se trata de un poder muy apreciable, no habría que desperdiciarlo. Con ese poder especulaba Scherezada para demorar la sentencia del rey Schariar. Sabía, como buena narradora que era, que nada malo le sucedería mientras pudiera seguir contando y comprometiendo a su público en el cuento, puesto que ahí, adentro del cuento, eran otras las reglas. De cuento en cuento el alfanje se mantendría en vilo, de cuento en cuento se podría seguir viviendo.

Claro que tal vez su relato no alcance para hechizar a nadie, puede ser una pequeña anécdota, algo muy breve. De todas formas, mientras dure, usted mantendrá lo fatal a raya.

Es cierto que hay virtuosos, gente que parece hecha para contar y que, mientras cuenta, lo sostiene a uno en el aire. Pero no todas las formas de contar tienen que ser verbosas. Hay formas mínimas que tienen filo y fuerza. Un ex seminarista me contó una vez la historia de cómo fue que abandonó los hábitos luego de presenciar el apareamiento entre un potro y una yegua desde la ventana de su celda. Fue una espléndida narración de veinte minutos. El Negro Díaz, que era un magnífico narrador y podía contar lo que veía, fue capaz de convertir una breve escena de Venecia rojo shocking —el arquitecto en la escalera, restaurando el mural— en un relato de suspenso.

Pero también me contaron una historia de amor trunco en estos términos: “«él quiso abrazarme pero yo me escapé, me metí entre las cañas. «él me buscó un rato y después se fue. ¡Mire si me encontraba!” Justamente, también por ahí pasa lo revolucionario de contar y de darle ocasión al cuento: vuelve la variedad, las distintas voces, las miradas.

¿Será posible contar una historia sin refugiarse en el formato talk-show, flash de noticias o teleteatro? A veces parecería que no, que ya hemos capitulado, rendido todo discurso. Cuando hay un asalto y los noteros entrevistan a los testigos ocasionales, estos testigos dan su versión en términos de noticia de último momento, y es posible que hayan percibido los acontecimientos así, en términos de noticia, como si eso que acaba de suceder fuese historia vieja, contada ya muchas veces. La forma dominante se interpone, incluso reemplaza a la experiencia.

Contar, volver a contar no es un gesto menor, afloja las soldaduras, introduce una cuña en lo establecido. Parte de lo que la escuela tendría que ofrecer hoy es la ocasión de contar. No pienso en grandes historias fantásticas, en relatos prestigiosos, no sólo en eso sino, mucho antes, en el relato mínimo. Una ocasión de contar. Una pequeña brecha.

Que le den a uno la palabra y le influya confianza en poder contar.

Biografía de Graciela Montes

Nació en Buenos Aires en 1947. Es escritora, editora y traductora. Ha publicado libros para niños y jóvenes que circulan por todos los países de habla hispana, han sido traducidos al alemán, al catalán, al coreano, al griego, al hebreo, al italiano, al portugués y al tailandés, y han obtenido importantes distinciones. Es autora, además, de las novelas El umbral (1998) y Elísabet (1999) y de los ensayos La frontera indómita (1999) y El corral de la infancia (2001). La Fundación El Libro le otorgó en 1999 el Premio Pregonero de Honor, una distinción que tiene como objetivo fundamental dar público reconocimiento a los difusores de la literatura infantil y juvenil argentina. En 2004 la Fundación Konex distinguió su trayectoria profesional con el Diploma al Mérito en la categoría “Literatura Infantil”, galardón que se otorgó a los escritores más destacados en los últimos diez años. Por la obra El turno del escriba, escrita en coautoría con Ema Wolf, ganó el VIII Premio Alfaguara de Novela 2005.

Puntuación: 1 de 5.

COVID-19, Narración oral, Nota

La importancia de la narración: leer escuchando.

Aprovechar el tiempo de COVID-19 para reflexionar sobre nuestro oficio.

Con la llegada del COVID-19 todo se detuvo. Nuestras vidas se tuvieron que adaptar a la quietud y re-inventarnos. Antes la vida cotidiana se basaba en la velocidad. La velocidad con la que tomabamos todo lo que necesitabamos y la que utilizabamos para eliminar todo lo que ya no nos sirvía. Todo tenía que estar listo para acelerar los acontecimientos, incluso las imágenes ya estaban hechas, creadas por otros, de manera que nos ahorrabamos el tiempo y no inventebamos imágenes nuevas y personales. Pongamos por ejemplo, las que se ven en la televisión, que detienen el pensamiento, colonizan los sueños y los deseos. No tengo nada en contra de las imágenes, por supuesto sirven, y son de gran alcance porque activan todas las funciones psico-físicas humanas. Pero hay una enorme diferencia entre las imágenes que vemos con nuestros ojos y las que se forman en nuestros pensamientos mientras que alguien nos cuenta algo.

Bruner afirma que narrar renueva la vida social porque permite el continuo «mercado de los significados«. El desarrollo del pensamiento crítico nace en la conciencia y en la capacidad de descentralizarse para escuchar activamente. Hasta hace cuarenta años había la tradición de contar cuentos de hadas, anécdotas, poemas. Los niños no tenían prisa. Cuanto más largo era el cuento, más tiempo los niños podían quedarse con los adultos a escuchar. Había una investigación del significado. Hoy en día por lo general, ya no se cuenta en las casas. A menudo se leen los cuentos a los niños o se les deja solos delante de un libro, o se les brinda un celular o tablet, para que vean historias a través de narradores virtuales.

Creo que es tiempo de reflexión, de aprovechar este estar en casa, aprovechar esta “nueva normalidad” para detenernos a revisar nuestro oficio y por qué no, volver a invitar a entrar a las casas la palabra, las historias familiares, los cuentos que alguna vez alguien nos contó para contárselos a nuestros hijos, alumnos, nietos, sobrinos sin darles todo masticado, todo procesado, solo utilizando nuestra voz, invitándolos a escuchar.

La narración como hospitalidad

La narración es una forma avanzada de hospitalidad y marca en lo profundo tanto a los que narran como a los que escuchan. El narrador nos da la bienvenida para entrar en su mundo y se declara disponible para interactuar con el mundo de los oyentes: los invita y también se deja invitar. La reunión entre narrador y oyente estimula a los dos. Es una página escrita que se vuelve algo vivo. Es el gusto de leer escuchado. En realidad lo que pasa es un intercambio, por medio de esta actividad también el escritor se enriquece. Un autor no puede considerarse aislado, es parte de una comunidad, vive dentro de una sociedad y tiene que ser parte de ésta, interactuando con los demás con sus obras.

La narración como una invitación a la decisión

Hay comunicaciones que no tienen sentido, que no te dejan nada. Por ejemplo las conversaciones hechas en las salas de espera o en los asensores, las palabras vacías entre desconocidos pronunciadas en un acontecimiento en un tren. La narración es otra cosa, busca la interacción. Un fuerte vínculo que une los acontecimientos contados al pasar inexorable del tiempo, nos invita siempre a “estar listos”, sin perder la concentración. Eventos insignificantes se convierten en algo que merece nuestra participación. La historia contada se refiere al interlocutor con la misma intensidad con la que el narrador siente su participación. El oyente es empujado hacia esta aventura, porque se siente como si fuera parte del cuento. La fuerza de la participación no deriva de la agudeza de los conceptos. Son los hechos evocados por una ola emotiva que nos lleva a sentirlos nuestros, a pesar de que los protagonistas sean muy lejanos. El narrador ama la realidad contada y lo hace de manera que los demás la amen también; por eso, se vuelve una invitación a decidir individualmente: «¡Ten cuidado! Tu también tienes algo que ver con la historia.» que supera la tentación de la indiferencia. El narrador pide una decisión valiente y arriesgada: estar a favor de la lógica de la historia o no. No lo hace severamente, simplemente pide una decisión, mientras que cuenta su historia.

La narración como una sorpresa

A través de la narración tienes la certeza de que tendrás participación por parte de los demás porque tiene la capacidad de sorprender, de poner en discusión su propio mundo, desconocido e indescifrable. Los que aceptan experimentar el vértigo de la sorpresa, tienen la capacidad de exponerse delante de lo que no conocen. La narración es capaz de crear maravillas porque se extiende hacia una aventura que todavía no se ha experimentado. Y eso con una secuencia que nunca es igual, es lo mismo que pasa cuando se intenta demonstrar un teorema de matemáticas. En la infinita sucesión de eventos reales, la historia sólo elige algunos y los organiza de una manera que sigue siendo “cuento”. Se enfrenta con una realidad considerada más amplia y más solemne de la que es contada.

Entonces que esperas… abre la puerta, deja que los cuentos entren por las ventanas de tu casa y cuenta. Crea imágenes, deja que el que te escuche cree las propias y vuelve a contar. Así la vida en estos tiempos de confinamiento pasará más rápido y estoy segura que pronto volveremos a vernos y abrazarnos en los escenarios, sean plazas, bibliotecas, aulas, teatros.

Puntuación: 1 de 5.

Foros, Narración oral, Nota

1° Foro teórico de narración oral – La Torre Cuentería.

Desde Santiago de Chile se presentó la propuesta y llegó a muchos rincones de latinoamérica.

Descubrí el I Foro Teórico de Narración Oral La Torre Cuentería por la recomendación de una amiga narradora mexicana. Así leí las propuestas, me inscribí llenando el formulario correspondiente ansiosa a que llegara el viernes 17 de julio para escuchar las tres exposiciones a través de Zoom. Me encantaron por lo que les escribí para que me autorizaran a escribir sobre ellos. Y muy amablemente me contestaron inmediatamente que SÍ!

¡Vamos a conocerlos!

Ellos son David González Vigué, María Isabel Galdames y Jaime Poblete Suárez y así se auto-presentaron en sus publicaciones en redes para promocionar el foro.

La propuesta tenía como objetivo principal compartir experiencias y reflexiones referentes al campo de la narración oral y, desde ahí, invitar a un debate abriendo preguntas por parte de los asistentes, buscando re-pensar en los temas tratados. Invitando además, al sábado siguente a través de un Live de Instagram, a un conversatorio con el fin de permitir crecer en conjunto. El Live quedó en el IGTV.
Llegó el viernes 17 de julio y las 17 horas de Chile donde por casi dos horas se expusieron sobre 3 ejes temáticos: ética y estética de la narración oral, la narración oral como arte escénica y las narrativas híbridas.
Pude ser parte teniendo un cupo vía Zoom y escuchar atentamente las temáticas. Los tres fueron claros en transmitir sus conceptos. Brindaron bibliografía de apoyo. Nombraron conceptos de Maturana, de Francisco Garzón Céspedes. Hablaron de conectar con la fibra de lo humano, de tocar y conmover; de ir al encuentro de la belleza. Dejaron claro que la Narración Oral es un arte viviente, hablaron de la intimidad conversacional, de la importancia del cuento, del hecho escénico y del espacio escénico. Qué saber escuchar, sería lo más importante a la hora de narrar, de ser respetuoso del público. Se definió el concepto de arte híbrido, se ejemplificó. Se plantearon propuestas para narrar en diferentes plataformas, las que debemos conocer y entender, saber de sus propios códigos, de manejar estos medios audiovisuales para fusionarlos al arte del narrar a viva voz, como en otros tiempos pasó con el libro y el dibujo dando nacimiento al cómics, al libro ilustrado y al libro álbum.

Al terminar cada ponencia dejaron formuladas una pregunta para seguir pensando en los temas tratados. Ellas son: –En la Narración Oral ¿Cómo nos podemos empapar de belleza? -¿Vamos a seguir desconociendo el caracter de “escénico” de la Narración Oral? -¿Qué repertorio es el adecuado al mundo audiovisual? Preguntas para pensar y continuar reflexionando sobre ellos, en nuevos foros que La Torre Cuentería presentará a la brevedad.

En agosto se realizará el II Foro Teórico de Narración Oral con otros invitados, con otras miradas que es la idea de La Torre Cuentería, abrir ventanas a todos y poder mirar por ellas, crear conversaciones para crear nuevas teorías, o tomar viejas o híbridar algunas… Yo espero el nuevo formulario para inscribirme, estaré atenta a sus publicaciones.

La Torre Cuentería tiene presentaciones en zoom, todos los viernes . Y los martes un Live por instagram. Aquí les dejo los links de contacto de Instagram @latorrecuentería y su página de Facebook https://www.facebook.com/latorrecuenteria-106364157713369/

Puntuación: 1 de 5.

Literatura, Narrar a la primera infancia, Nota

Literatura, niños y algunos fantasmas.

Un recorrido a través de la historia de la vinculación de los niños con la literatura

En esta nota voy a hacer un recorrido por la historia de la literatura en relación a los niños, para reflexionar, abarcando algunos conceptos que estimo fundamentales en la vinculación adulto – literatura infantil – niños. Haciendo foco en la importancia del adulto mediador (sea familias, docentes, bibliotecarios o narradores) entre la literatura y los niños con el fin de pensar y encontrar diversos criterios de selección.

Es necesario recordar que históricamente la vinculación de los niños con la literatura estuvo marcada muy fuertemente por el imaginario social, por la imagen de niño construída por diversas épocas. A modo de ejemplo, podría pensarse en en “anonimato” de la Edad Media. En ese período, una vez que el niño sobrevivía a una primera etapa frágil en la cual era objeto del cuidado cariñoso del adulto, ingresaba de lleno a su mundo, en donde compartía con él la misma educación, los mismos trabajos, los mismos juegos, danzas… y la misma literatura.

Muy diferente en cambio es la concepción de niño en el siglo XVII cuando, por influencia de moralistas, hombres de leyes y eclesiásticos, comenza a surgir un sentimiento nuevo en torno a la niñez. Se toma conciencia de la diferencia entre esta etapa y la adulta, viéndose a la infancia como un período de preparación para la adultez. Va a ser preciso conocer al niño para corregirlo, para integrarlo al sistemas de valores sustentado por la sociedad. Se va a poner el peso en la educación y en la institución escuela que le brindará una “sociedad infantil”, muy diferente de esa sociabilidad central indiferenciada en la Edad Media. El preceso educativo pondrá el acento en preceptos éticos y morales; la literatura destinada para ellos, también.

He hablado de dos momentos históricos diferentes sólo para pensar en los textos (antologías de tradición oral, sobre todo) que hasta el día de hoy encontramos en las bibliotecas, librerias. Pensar en las épocas que fueron recopilados, para entenderlos y desde allí ver la posibilidad de incorporarlos al repertorio o bien descartarlos, para ir en búsqueda de otros textos.

¿Hablamos de niño o de infancias en la sociedad de hoy?¿Qué lugar ocupan o se le asignan? Dejo los interrogantes para que cada uno encuentre la o las respuestas, hay mucha bibliografía para leer sobre el tema y muy interesante, los invito a busacar para apliar las respuestas. Pero lo que sí quiero marcar es que la literatura para niños del Siglo XXI, tienen formas especiales de manifestarse, porque los textos atraviesan un complejo camino desde la producción en manos de los artistas hasta su edición y distribución en las librerías. Y en ese camino también estamos nosotros (familias, maestros, bibliotecarios, narradores, mediadores) para encontrar literatura vinculada con la historia y la cultura de su propio tiempo, saber priorizar el conocimiento de libros de calidad literaria. Encontrar literatura realizando una selección que sabemos que estará impregnada de criterios estéticos, pedagógicos, ideológicos y demás, pero con la convicción, de abrir nuevos mundos, que interpelen, que lleven a la emoción, que los acompañen, los ayuden en su desarrollo. Qué también estimulen en las realidades diferentes a las que se suceden sus vidas, a pensar críticamente en esa realidad, del mundo en el que crecen. Para que esto ocurra, el libro de literatura debe acertar con sus interrogantes, sus búsquedas. Debemos encontrar esa literatura, ese libro que lo satisface con todas o con alguna respuesta.

Para seguir leyendo sobre los criterios de selección y qué narrar los envito a entrar a la siguente nota https://vozycuento.com/2020/06/23/literatura-para-la-primera-infancia-a-la-hora-de-elegir-que-narrar/

Puntuación: 1 de 5.

Narración oral, Nota

En búsqueda de repertorio – Derecho de autor / Dominio público.

Año tras año, pasan al dominio público obras que dejan de tributar derecho de autor, vale decir se pueden reproducir, utilizar, modificar, de manera libre y gratuita.

Aprevechando que todavía estamos en casa por la pandemia Covid-19 (Por lo menos acá en Argentina, en algunas cuidades volvimos a face 1 de aislamiento social preventivo obligatorio), creo que es un buen momento para la lectura de nuevos textos, así encontrar nuevas historias para incorporar en nuestros repertorios. En esta nota voy a poner el acento en conocer y en la reflexión sobre el Derecho de autor / Dominio público. Pasen y lean!

Los derechos de autor varían según las legislaciones de cada país. En Argentina, Estados Unidos, y en los países de la Unión Europea, la obra del autor está protegida  por setenta años luego de su muerte. Y por cincuenta años en China, Canadá y Nueva Zelanda, entre otros. En Colombia y España por ochenta y en México por cien años. Una modificación a la legislación de Estados Unidos deja bajo derecho de autor por 95 años las obras publicadas entre 1923 y 1977, motivo por el cual ciertos libros se liberan de derechos y otros no, así el autor haya muerto hace setenta años o mucho más tarde, como en los casos de H.G. Wells y Agatha Christie. (Fuente www.perfil.com).

¿Qué son los derechos de autor?

Los derechos de autor son derechos que nacen en la persona del creador de obras
literarias, científicas y artísticas y didácticas, programas de computación,
compilaciones de datos u otros materiales y en general todo escrito de cualquier
naturaleza o extensión. Estos derechos le permiten al autor de la obra impedir el uso
no autorizado de la misma por parte de un tercero. Los derechos nacen
automáticamente para el autor con el acto de creación de una obra, siempre y cuando
la obra refleje una expresión original, particular y propia del mismo. Bajo la expresión
derechos conexos se incluyen los derechos de los artistas, intérpretes o ejecutantes
de una obra, de los productores de fonogramas y de los organismos de radiodifusión.
Se denominan conexos a los derechos de autor pues su función es la de valerse de
obras de autor ya creadas –previa solicitud de autorización al autor- y hacerlas
conocer al público a través de diferentes actividades sean artísticas o técnicas.

¿Cual es el plazo de duración de los derechos de autor y derechos conexos en Argentina?

Los derechos de autor duran toda la vida del autor y 70 años más, contados a partir
del 1° de enero del año siguiente al de fallecimiento, en cabeza de sus herederos o
derechohabientes. Cumplido ese plazo pasan a formar parte del dominio público.
Este plazo es para todas las clases de obras, con excepción de las obras fotográficas,
las cartas y misivas que duran 20 años contados a partir de la fecha de publicación.
Vencido este plazo los derechos de autor sobre las obras pasan a formar parte del
dominio público.
Los derechos conexos de los artistas, intérpretes y ejecutantes de una obra, duran la
vida de ellos y 70 años más, contados a partir del 1° de enero del año siguiente al de
fallecimiento, en cabeza de sus herederos o derechohabientes. Vencido este plazo los
derechos conexos sobre las obras pasan a formar parte del dominio público.
La duración de los derechos de los productores de fonogramas es de 70 años
contados a partir del 1° de enero del año siguiente al de su publicación. Vencido este
plazo los derechos conexos sobre las obras pasan a formar parte del dominio público.
Los organismos de radiodifusión poseen derechos conexos por el plazo de 20 años
contados a partir del 1° de enero del año siguiente a la fecha de la emisión. Vencido
este plazo los derechos conexos sobre las obras pasan a formar parte del dominio
público.

¿Qué quiere decir que una obra es de dominio público?

Las obras de dominio público son aquéllas cuyos derechos patrimoniales se han
extinguido por haber transcurrido el plazo legal y que, por tanto, pueden ser utilizadas
libremente por cualquier persona siempre que se respete la autoría y la integridad de
la obra.

¿Cuándo una obra pasa a dominio público?

Los derechos patrimoniales sobre las todas las obras literarias, científicas, artísticas
y didácticas, en general duran, en Argentina, toda la vida del autor y 70 años después
del fallecimiento del autor, en cabeza de los herederos o derechohabientes. En caso
de pluralidad de autores el plazo se contará a partir del fallecimiento del último autor.
El plazo de protección comienza a contar a partir del 1 de enero del año siguiente a
la muerte o declaración de fallecimiento. Por ejemplo, durante 2020, aplicando la regla
de los 70 años, han pasado al dominio público las obras de los autores fallecidos en
1950 (1950 +70 = 2020).
La diferencia en la duración del plazo de protección se da solamente con las obras
fotográficas y las cartas o misivas, que están protegidas durante 20 años desde la
fecha de edición.
En los casos de los derechos conexos a los derechos de autor, los artistas,
interpretes y ejecutantes, tienen el mismo plazo de vigencia que los autores. Los
productores de fonogramas, tienen derechos por el plazo de 70 años contados desde
su publicación y los organismos de radiodifusión tienen una protección de 20 años
contados a partir de la fecha del final del año en que se haya realizado la emisión.

¿Qué pasa cuando las obras están en el dominio público ?

Las obras que están en el dominio público son de uso libre, esto significa que no hay
que pedir autorización para su uso. Sin embargo siempre se debe hacer constar el
nombre del autor y el de la obra y asimismo respetar la integridad de la misma.
Ley 11.723, Art. 83: “Después de vencidos los términos del artículo 5°, podrá
denunciarse al Registro Nacional de Propiedad Intelectual la mutilación de una obra
literaria, científica o artística, los agregados, las transposiciones, la infidelidad de una
traducción, los errores de concepto y las deficiencias en el conocimiento del idioma del
original o de la versión. Estas denuncias podrá formularlas cualquier habitante de la
Nación, o procederse de oficio, y para el conocimiento de ellas la dirección del
Registro Nacional constituirá un jurado…”
En Argentina, el dominio público es pagante. Esto significa que hay que pagar una
tasa ante la Dirección Nacional de Derechos de Autor para el uso de las obras que ya
son públicas. http://www.jus.gob.ar/derecho-de-autor.aspx

Y ahora que ya sabemos un poco del tema. Porqué no hacer una búsqueda de esos títulos añorados, de conocer a nuevos autores para encontrar bellas historias. Tenemos el tiempo y la tecnología como alianda para ir tras ellos. Estoy segura que encontrarán perlas únicas, cuentos, novelas que los emocionarán, se toparán con personajes que se enamorarán al darles voz en sus voces. Vamos, entremos a ver, mejor dicho a leer!!!

Puntuación: 1 de 5.

Entrevistas, Nuevos autores

ENTREVISTA A MARÍA GUERRA ALVES – Escritora y creadora del proyecto “Recorriendo Escuelas”

Ella es Elizabeth Lencina en sus libros la conocemos con el nombre de María Guerra Alves.

Conocí a María en el año 2018 cuando me invitaron a participar del programa Cuentos en el Aire – Radio abierta. La propuesta era narrar cuentos junto a los escritores. Me designaron a María, ella muy amablemente me envió varios de sus cuentos y elegí para narrar “Boleto de tren envuelto en una servilleta” un hermoso cuento de amor.

Aquí les dejo el link del programa Cuentos en el Aire – Radio Abierta https://ar.ivoox.com/es/cuentos-aire-programa-n-370-15-04-2018-audios-mp3_rf_26437802_1.html?fbclid=IwAR0W84QvPkowZUThbxZRvq6RupvmDaNHRO8s4NqqiHkd1VexCkwFsPXbLF4

Cuentos en el Aire Programa Nº 370 15/04/2018 (3º parte de la Radio Abierta) Tercera parte de nuestra 9º Radio Abierta realizada en Casa Pesci el 22 de marzo. En esta tercera parte de nuestro noveno encuentro de narradores y escritores, podran escuchar a Marce Biso con Lilia Martin, Emilce Brusa con Elizabeth Lencina – Nuestra participación está del minuto 29.33 al 43.50 – Cuento y charla – y a Claudia Branca y Nora Rodriguez(integrantes del trio de narradoras “Entrelazhadas”) con Estaban Ripa Mascaro.

Ella escribe donde sea, esa es su pasión. La temática de su escritura es el bullying.

Comenzamos!

¿Recuerdas el primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?

El primer libro que leí no recuerdo, pero sí la primera novela que me compraron: MUJERCITAS. Fui socia de bibliotecas desde muy chica, así que eran muchísimos en esa época (década del 70).

La primera novela que escribí fue la única que no terminé: ENCUENTROS SIN ROSTROS, una historia de un amor que nació de forma virtual, cuando no existían ni  los audios y videollamadas de Whatsapp, ni las redes sociales, solo el chat.

¿Quién es tu escritor favorito? ¿Qué te llevó a escribir?

Escritor favorito no tengo, porque son demasiados. De los que más libros he leído puedo nombrar  a Sidney Sheldon, Nora Roberts, Daniele Stelle, J. K. Rowling, Claudia Piñeiro, Viviana Rivero, Eduardo Sacheri. De Celeste Alegre, mi socia, no hay un solo cuento que no me llegue al alma. Escribir, de manera profesional, después de los 40, era una asignatura pendiente. Había publicado textos cortos en el Diario Gaceta de La Plata, en 1980 y luego dejé de escribir durante 30 años y aquí estoy.

¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer o crear?

Supongo que cada protagonista de cada lectura lo siento como “conocido” y “querido”. No leo libros que no me atrapen en las primeras páginas, así que también me hubiera gustado crear esos personajes.

Alguna manía a la hora de escribir.

No. Escribo en transporte público, en la sala de espera de un consultorio, en un café, donde sea.

¿Qué escritor o libro te ha influenciado en tu trabajo  como autora?

En cierta manera todos los libros leídos (no puedo determinar cuántos) nos influyen a la hora de escribir. Sebastián Jorgi es un escritor, periodista y profesor argentino, para el que hice trabajos de tipeo, desde antes de comenzar mi carrera. Él fue el primer profesional que creyó en mí y me dio el impulso que necesitaba para comenzar este camino. (Es quien redactó la contratapa de ALGO EN COMÚN. Un gesto hermoso de su parte).

¿Cómo nació Recorriendo Escuelas?

Recorriendo escuelas nació gracias a mi primer libro publicado, ALGO EN COMÚN. Un día me escribió una bibliotecaria de Castelar, Celeste Alegre, que lo había comprado y lo quería autografiado, entonces quedamos en encontrarnos a tomar un café en CABA, ya que ambas teníamos que ir a hacer trámites. Su proyecto, una vez que se jubilara, un mes y medio después de ese día, era RECORRER ESCUELAS y el mío también. Entonces, a minutos de conocernos, nos convertimos en socias y al poco tiempo en grandes amigas. Y la distancia (yo soy platense) no fue un obstáculo para nuestro emprendimiento.

Tu primer libro fue “Algo en común” ¿Cuándo lo escribiste y de qué trata?

ALGO EN COMÚN lo escribí en el invierno de 2013, en veinticinco días, por un concurso de una editorial. El premio era una edición (no lo gané). Trata de seis adolescentes cansados de sufrir por discriminación. Uno de ellos crea  un grupo de Facebook y de esa manera se conocen y forman un equipo indestructible.

Y llegó otro libro: “Divers@s”. Nos puedes contar qué te inspiró para escribir esta historia. ¿Quienes son sus personajes?

Divers@s es la novela que comparto con Celeste. La editamos en febrero de 2019. Está basada en una novela que escribí hace unos años: Familia tipo, ¿qué es eso?. El tema principal es ESI (Educación sexual integral). Comienza el último día de vacaciones de cuatro chic@s a punto de comenzar la escuela secundaria. Angi, Bianca, Teo y Joaco enfrentarán esta aventura, siendo “los nuevos” de ese “primer año” que los espera.

Nos hemos cruzado en alguna Feria del Libro, cuéntanos alguna anécdota de tu participación. ¿En qué consisten los talleres que ofrecen y para quién van destinados?

Hemos participado en ferias, eventos, etc. Cuando nos invitaron al Congreso Nacional de Educación de Corrientes (junio 2018) nos ofrecieron un lugar donde quedarnos esos 3 o 4 días. Llegamos a un edificio bellísimo. Nos esperaba  un muchacho que simplemente nos entregó las llaves de su departamento recién estrenado y se fue, con un bolsito en la mano, a la casa de su novia y nos dejó todo a disposición. Cabe aclarar que jamás habíamos hablado con él. Este es solo un ejemplo de los cientos que tenemos respecto a la relación con personas que conectamos a través de las redes sociales. Hasta 2019 los talleres iban dirigidos a alumn@s de escuelas primarias y secundarias. Trabajamos temas como la convivencia escolar, los estereotipos, la violencia en noviazgos, la diversidad.

¿Tienes algún nuevo proyecto? ¿Cómo ha afectado la pandemia del Covid-19 en tu trabajo?

Proyectos, todo el tiempo, siempre referidos a la educación para nuestros niñ@s y adolescentes. La cuarentena sólo nos impidió viajar, que es algo que disfrutamos muchísimo. Y se extraña ese contacto directo con l@s chic@s. Entonces, para seguir Recorriendo escuelas decidimos armar TALLERES ON LINE, destinados a docentes, sobre educación emocional y ESI, relacionado con la literatura. Desde abril compartimos experiencias a través de grupos de whatsapp, con profesores de todo el país y también hemos llegado a Latinoamérica. Continuamos con Actividades de ESI, para inicial, primaria y secundaria, que siempre enviamos por mail y juegos de educación emocional. De más está decir que trabajamos más horas que antes, felices, por ser unas privilegiadas, por poder vivir de lo que amamos, en este momento tan difícil para la humanidad.

Por último, puedes dejarnos algún link de contacto.

Pág. web: http://recorriendoescuelas.org/

Facebook: https://www.facebook.com/recorriendoescuelas/

Muchas gracias María por tus respuestas. Que tus libros y tu proyecto continúen haciendo camino. Recorriendo muchas Escuelas y alcanzando a nuevos lectores. Porque la vida sin libros sería como navegar sin rumbo. GRACIAS!

Entrevista realizada por Emilce Brusa

Puntuación: 1 de 5.

Narración oral, Nota

Oralidad – Los cuentos tradicionales

Para comenzar: Una reflexión

Sobre un tema que está muy activo y provoca desconcierto en los narradores. Surgió por la pandemia mundial Covid-19, cuando muchísimos narradores comenzaron a contar cuentos de todo tipo abriendo canales en Youtube o Facebook Live, quedando allí los cuentos para siempre. Los cuentos invadieron terrenos antes inimaginados, sobre todo en relación a nuestro oficio, las funciones por Zoom, Streaming. Se han liberado muchos libros para que los lectores se los bajen (Gratis) a diferentes plataformas (No tengo idea si le han pidido autorización al autor, o a las editoriales) Por lo que comenzamos a escuchar a hablar a los autores e ilustradores de esos libros en relación al tema del derecho de autor. Este tema será para otra nota, porque es un tema que me preocupa y hay que debatir con seriedad. Ahora me pregunto… porque los narradores y sobre todo los de Argentina, nos volcamos a contar cuentos literarios… porque no empezar a leer y buscar en la literatura de tradición oral… Por eso esta nota! Allá vamos…

Algunas consideraciones sobre la oralidad

Comencemos con las palabras de reconocidos investigadores de la oralidad y formadores de narradores:


Los cuentos viajan de pais a pais, de boca en bocan no reconocen fronteras. (Imagen de Pixabay)

Ana Pelegrín señala sus características generales con el acierto y la belleza de sus palabras: “Pertenecer a un contexto cultural, del que son producto, haber sido transmitido este producto oralmente en varias generaciones, ceñéndose a temas y técnicas fijas, reiteradas, y a su vez intruduciendo variantes […] En la literatura oral el autor pierde rostro, queda el autor-legión. La literatura oral tradicional, literatura en texto-contexto, se escribe en la memoria, se re-escribe e imprime por repetición-audición, se reproduce sin derecho de autor, se lee en los labios, en las huellas sonoras, y en la huella mnémica, se difunde en las labores cotidianas, rurales, en las plazas, en reuniones hogareñas o comunitarias, o en días de fiesta mayor.” (Pelegrín, 1982, pág.12).

Francisco Garzón Céspedes opina a propósito de la actividad del narrador oral: “El cuentero, que tiene sus orígenes en la tibu, es un narrador oral comunitario, nacido, crecido, conformado y formado en una cultura oral o donde la circunstancia oral es predominante. Instruído y sabio, creativo y poderoso, capaz de conjugar palabras, los modos vocales y los lenguajes no verbales para comunicarse e influir y ser influenciado; inventor y reinventor, reconocido por toda la comunidad: el cuentero eterno”. (Garzón Céspedes, 1995, pág.33)

Berta Vidal de Battini realizó un magnífico trabajo de recopilación de tradición oral a lo largo y lo ancho de la Argentina, reuniendo estos textos en diez tomos llamados: Cuentos y leyendas populares de la Argentina. Ella dice: “El cuento popular en la Argentina conserva, recrea y enriquece la herencia del cuento popular español y revive la tradición occidental, que asimiló elementos milenarios de la tradición oriental, pero adquirió características propias que lo singularizan”. (Vidal de Battini. 1995)

Resulta por ello interesante observar que personajes tales como Pedro Urdemales, tienen antecedentes en España pero se los encuentra en casi toda la cuentística latinoamericana, incluyendo la argentina, por supuesto. Tambien es llamativo observar cómo en numerosos cuentos orales argentinos aparecen castillos y princesas que no corresponden a nuestra escructura social, es decir, los cuentos migran, marchan de pais a pais y de boca en boca, no reconocen fronteras ni oscuras ideologías sectarias, son del hombre, son símbolos que lo unifican y hermanan.

Características de los cuentos tradicionales

Como características generales de los cuentos tradicionales se pueden mencionarse:

A) Los personajes son esquemáticos, lineales, no tienen mundo interior ni particularidades que los definan, ni relaciones con el pasado o el futuro, y cargan un cierto comportamiento ético o práctico que los lleva a atravesar acciones paradigmáticas como por ejemplo: el héroe, la bruja, el zorro, la princesa, el ogro, etc.

B) Tampoco hay un espacio y un tiempo preciso y definido. Por ejemplo: Había una vez… Hace ya mucho tiempo… En un lugar muy lejano vivia…. Etc.

C) Se narra en tercera persona. A veces suele introducirse la primera persona al final, para presentarse como testigo de lo que se ha contado y se lo enlaza con la fórmula de cierre. Puede ser diálogos entre los personajes. Por ejemplo: Y a mí me enviaron aquí a que te lo contara a ti. O… Esto es verdad y no miento, y como me lo contaron te lo cuento.

D) Suelen haber fórmulas de comienzo y cierre, y algunas fórmulas fijas en su transcurso. Por ejemplo de inicio: Pues vamos a ver que dicen que había una vez. O… Cuentan que cuentan que me contaron. De final: Colorín colorado, este cuento está acabado. O … Y así terminó el cuento, todos felices y contentos.

E) Hay acentuación de los contrastes, tanto materiales como morales.

F) Predomina la acción y la causalidad hace progresar la historia.

Su finalidad

Estos cuentos nacieron en otras épocas y si se mantuvieron por siglos es por algo. ¿Será porque nos atraviesan como seres humanos con sus sentimientos, sus valores universales? Creo que es fundamental como narradores preguntarnos siempre al elegir nuestro repertorio: ¿Para qué contamos? ¿Nos proponemos alguna finalidad?¿Es solo un entretenimiento o queremos dedir algo más?. Habrá, tal vez, tantas respuestas como narradores, pero siempre será bueno plantearse estas inquietudes porque la efectividad de esta actividad está dada por la elección de los textos y su narración, pero también por la conformidad con los valores éticos que la sustentan.

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Narración oral

Cumple MES

Festejemos!! Segundo mes de vida del blog

El blog VozYcuento, sobre el Arte al Narrar llegó a los dos meses y sigue creciendo! Nació con el fin de ser puente entre narradores del mundo entero, con la idea de compartir consejos para narrar, para reflexionar sobre nuestro arte. Para conocernos y saber de festivales, libros y profesionales de la palabra a viva voz.

Estoy muy feliz de cumplir dos meses y ver como sigue creciendo día a día. Y esto es gracias a todos ustedes que se dan una vuelta para leer mis publicaciones.

Son muchos los que han pasado a ver y leer lo publicado en estos dos meses, 1250 visitas – 2532 vistas. Por eso hoy quiero recordar con ustedes la lista con los 3 post que más han visto en este mes de junio.

Vamos a ver esta lista:

El ganador, el que más visitas ha tenido este mes (y que ha recibido comentarios) es: https://vozycuento.com/2020/06/04/recursos-impresindibles-para-preparar-un-cuento/, con un total de 293 visitas

El segundo, es: https://vozycuento.com/2020/06/23/literatura-para-la-primera-infancia-a-la-hora-de-elegir-que-narrar/, con un total de 220 visitas.

El tercero, es: https://vozycuento.com/2020/05/30/cuentame-un-cuento-consejos-para-narrar-y-leer-a-los-ninos-pequenos/, con un total de 154 visitas.

Esto me motiva a seguir pensando notas que sean útiles e interesantes, pero te pregunto: si tuvieras que quedarte solo con uno de estos post, ¿cual elegirías para volver a leer o para recomendar a otro narrador? ¿Y qué más te gustaría leer?

Aún quedan muchas ideas, herramientas y consejos por escribir y seguir subiendo al blog.

Ah, no debes olvidar de suscribirte para no perderte nada porque seguiré subiendo nuevos cuentos propios, notas y entrevistas para que las disfruten.