Narración oral, Nota

Oralidad – Los cuentos tradicionales

Para comenzar: Una reflexión

Sobre un tema que está muy activo y provoca desconcierto en los narradores. Surgió por la pandemia mundial Covid-19, cuando muchísimos narradores comenzaron a contar cuentos de todo tipo abriendo canales en Youtube o Facebook Live, quedando allí los cuentos para siempre. Los cuentos invadieron terrenos antes inimaginados, sobre todo en relación a nuestro oficio, las funciones por Zoom, Streaming. Se han liberado muchos libros para que los lectores se los bajen (Gratis) a diferentes plataformas (No tengo idea si le han pidido autorización al autor, o a las editoriales) Por lo que comenzamos a escuchar a hablar a los autores e ilustradores de esos libros en relación al tema del derecho de autor. Este tema será para otra nota, porque es un tema que me preocupa y hay que debatir con seriedad. Ahora me pregunto… porque los narradores y sobre todo los de Argentina, nos volcamos a contar cuentos literarios… porque no empezar a leer y buscar en la literatura de tradición oral… Por eso esta nota! Allá vamos…

Algunas consideraciones sobre la oralidad

Comencemos con las palabras de reconocidos investigadores de la oralidad y formadores de narradores:


Los cuentos viajan de pais a pais, de boca en bocan no reconocen fronteras. (Imagen de Pixabay)

Ana Pelegrín señala sus características generales con el acierto y la belleza de sus palabras: “Pertenecer a un contexto cultural, del que son producto, haber sido transmitido este producto oralmente en varias generaciones, ceñéndose a temas y técnicas fijas, reiteradas, y a su vez intruduciendo variantes […] En la literatura oral el autor pierde rostro, queda el autor-legión. La literatura oral tradicional, literatura en texto-contexto, se escribe en la memoria, se re-escribe e imprime por repetición-audición, se reproduce sin derecho de autor, se lee en los labios, en las huellas sonoras, y en la huella mnémica, se difunde en las labores cotidianas, rurales, en las plazas, en reuniones hogareñas o comunitarias, o en días de fiesta mayor.” (Pelegrín, 1982, pág.12).

Francisco Garzón Céspedes opina a propósito de la actividad del narrador oral: “El cuentero, que tiene sus orígenes en la tibu, es un narrador oral comunitario, nacido, crecido, conformado y formado en una cultura oral o donde la circunstancia oral es predominante. Instruído y sabio, creativo y poderoso, capaz de conjugar palabras, los modos vocales y los lenguajes no verbales para comunicarse e influir y ser influenciado; inventor y reinventor, reconocido por toda la comunidad: el cuentero eterno”. (Garzón Céspedes, 1995, pág.33)

Berta Vidal de Battini realizó un magnífico trabajo de recopilación de tradición oral a lo largo y lo ancho de la Argentina, reuniendo estos textos en diez tomos llamados: Cuentos y leyendas populares de la Argentina. Ella dice: “El cuento popular en la Argentina conserva, recrea y enriquece la herencia del cuento popular español y revive la tradición occidental, que asimiló elementos milenarios de la tradición oriental, pero adquirió características propias que lo singularizan”. (Vidal de Battini. 1995)

Resulta por ello interesante observar que personajes tales como Pedro Urdemales, tienen antecedentes en España pero se los encuentra en casi toda la cuentística latinoamericana, incluyendo la argentina, por supuesto. Tambien es llamativo observar cómo en numerosos cuentos orales argentinos aparecen castillos y princesas que no corresponden a nuestra escructura social, es decir, los cuentos migran, marchan de pais a pais y de boca en boca, no reconocen fronteras ni oscuras ideologías sectarias, son del hombre, son símbolos que lo unifican y hermanan.

Características de los cuentos tradicionales

Como características generales de los cuentos tradicionales se pueden mencionarse:

A) Los personajes son esquemáticos, lineales, no tienen mundo interior ni particularidades que los definan, ni relaciones con el pasado o el futuro, y cargan un cierto comportamiento ético o práctico que los lleva a atravesar acciones paradigmáticas como por ejemplo: el héroe, la bruja, el zorro, la princesa, el ogro, etc.

B) Tampoco hay un espacio y un tiempo preciso y definido. Por ejemplo: Había una vez… Hace ya mucho tiempo… En un lugar muy lejano vivia…. Etc.

C) Se narra en tercera persona. A veces suele introducirse la primera persona al final, para presentarse como testigo de lo que se ha contado y se lo enlaza con la fórmula de cierre. Puede ser diálogos entre los personajes. Por ejemplo: Y a mí me enviaron aquí a que te lo contara a ti. O… Esto es verdad y no miento, y como me lo contaron te lo cuento.

D) Suelen haber fórmulas de comienzo y cierre, y algunas fórmulas fijas en su transcurso. Por ejemplo de inicio: Pues vamos a ver que dicen que había una vez. O… Cuentan que cuentan que me contaron. De final: Colorín colorado, este cuento está acabado. O … Y así terminó el cuento, todos felices y contentos.

E) Hay acentuación de los contrastes, tanto materiales como morales.

F) Predomina la acción y la causalidad hace progresar la historia.

Su finalidad

Estos cuentos nacieron en otras épocas y si se mantuvieron por siglos es por algo. ¿Será porque nos atraviesan como seres humanos con sus sentimientos, sus valores universales? Creo que es fundamental como narradores preguntarnos siempre al elegir nuestro repertorio: ¿Para qué contamos? ¿Nos proponemos alguna finalidad?¿Es solo un entretenimiento o queremos dedir algo más?. Habrá, tal vez, tantas respuestas como narradores, pero siempre será bueno plantearse estas inquietudes porque la efectividad de esta actividad está dada por la elección de los textos y su narración, pero también por la conformidad con los valores éticos que la sustentan.

Puntuación: 1 de 5.

Entrevistas, Narración oral, Nota

ENTREVISTA AL GRUPO DE NARRACIÓN ORAL: Entrelazhadas – Narradoras de la cuidad de La Plata, Argentina.

Ellas son las Entrelazhadas: Claudia Branca, Nora Rodríguez y Susana Valdez

Tres excelentes personas y amigas que la vida me puso en el camino, en diferentes momentos de mi vida. Y transitando ese mismo camino ellas se juntaron para formar este grupo muy reconocido en mi ciudad, La Plata.

Docentes jubiladas las tres, pero juntas o mejor dicho EntrelazHadas ahora no paran de contar y contar.

Comenzamos!

Para comenzar esta entrevista me gustaría que cada una se presentara y que nos contaran cómo llegaron a la narración oral.

Soy Susana. Siempre me gustaron los cuentos. Tanto que me los cuenten cómo contarlos. Cuando niña era mi papá, el que me los contaba, llegaba del trabajo con un fascículo de la Fabulandia y, mientras mi mamá cocinaba, nos íbamos a la cama a que me leyera el cuento, la fábula, la leyenda, cuentos clásicos, africanos, orientales, cortos, y en capítulos, que llenaban mi fantasía. Después como hermana mayor disfrutaba, contándoles y creándoles historias a mis hermanos. Luego fueron mis hijos y mis alumnos. Y después hubo una joven narradora , llamada Emilce Brusa, íntima amiga de mi hermana, la que cada vez que nos encontrábamos me hablaba del maravilloso mundo de los cuentos y de su maestro Claudio Ledesma. Fue así que una vez que me jubilé, me acordé de Emilce, de su maestro, de los cuentos…… y aquí estoy.

Soy Nora. Mi relación con los cuentos nace también en mi infancia. Entonces no era común que hubiera libros de cuentos para niños en los hogares, pero una amiga del barrio tenía ese privilegio. Era por eso que cuando algún/a niño/a de los alrededores tenía alguna enfermedad que requiriera reposo, de la casa de mi amiga Tita salía una caja de libros para aliviar la convalecencia. Es por eso que pasé mis infecto contagiosas con sumo placer, escuchando los cuentos que me leía mi hermana. Esa marca indeleble que dejó la literatura en mi ADN se manifestó en la relación con mis hijos y en mis años de docencia, hasta desembocar en este maravilloso oficio.

Soy Claudia, docente y bibliotecaria, ahora jubilada y narradora de cuentos. Por supuesto que como maestra jardinera y mamá, siempre narre cuentos , actividad que me encantaba y disfrutaba mucho. Pero un día en una charla con una compañera de trabajo  me cuenta que una amiga narraba cuentos para chicos y grandes y que recorria muchos lugares, y que había aprendido con Claudio Ledesma. No perdí tiempo, ese día lo busque en las redes y esa misma semana empecé un taller con él y después con otros narradores y me fui perfeccionando. Recorrí un camino que nunca hubiera imaginado, y parte de ese camino tuve el placer de recorrerlo con vos Emilce, conocí muchísima gente y muchos lugares. Y sin querer quede atrapada por la magia y el mundo de la narración oral .

¿Cómo se formó el grupo? ¿Desde cuándo narran juntas? Sus cumpleaños son un clásico, todos los narradores esperamos la fecha del festejo: Nos pueden contar cómo son. De quién fue la idea.

Nos encontramos en el 2012 en un taller de narración oral dictado por Claudio Ledesma. En aquel momento era todo novedad y emoción. Cada cuento era un desafió. Estábamos descubriendo un mundo nuevo. Tuvimos varios maestros y compañeros que impulsaron nuestra idea de formar un grupo. Y fue así como hicimos nuestro debut el 28 de septiembre de 2013 en “La casa de la Trova” en La Plata, con un espectáculo llamado “Al principio era la palabra”.  Desde entonces celebramos nuestros cumpleaños festejando ese lazo afectivo que nos une entre nosotras y nos enlaza a este mundo de fantasías. 

¿A quién se le ocurrió el nombre y que significa para ustedes llamarse así?

De ahí nuestro nombre, ENTRELAZHADAS, que se instaló tras un juego de palabras y de inmediato sentimos que nos identificaba y nos definía.

¿Qué veríamos en escena en uno de sus espectáculos?

Básicamente verían a tres amigas que disfrutan y se divierten en el acto de narrar. Es ese disfrute el que transporta al público a otros mundos, tiempos y situaciones. En el escenario creamos un espacio donde cada elemento, movimiento, juego de palabras, tiene un sentido en la historia que intentamos transmitir en forma coral o individual. 

Un cuento de uno de sus espectáculos: “Abanico de cuentos”.

Cuento coral: La dama del abanico de Marina Colasanti

Las historias que cuentan, ¿Cómo las eligen para incorporarlas a sus repertorios propios?¿Cómo seleccionan los cuentos para cada función? ¿Cómo es preparar los espectáculos?¿Tienen rutinas, “rituales”?

Bueno generalmente, sacando este año tan atípico por la pandemia, nuestro año activo suele iniciarse en marzo. A partir de ahí tratamos de sostener encuentros quincenales, tengamos o no un espectáculo por delante.  Intercambiamos ideas, nos contamos, proponemos. Aquí comienza a manifestarse nuestra diversidad de criterios, gustos y estilos. Esta ausencia de homogeneidad es lo que supimos transformar en nuestra fortaleza. Esa es nuestra materia prima. A partir de ahí amasamos, descartamos, sumamos, cambiamos, debatimos y batimos y finalmente empieza a tomar forma el nuevo espectáculo o propuesta. A veces los cuentos ya están, otras hay que salir a buscarlos en función de alguna temática, como cuando hicimos “Colgadas del perchero”,  donde el eje era la ropa. Entonces, comienzan los ensayos, y aunque excepcionalmente hemos recurrido a la mirada externa para hacer ajustes, somos en realidad, nuestras propias directoras, escenografías, vestuaristas, sonidistas y gestoras de registro fílmico y/o fotográfico. Nuestras rutinas pasan por establecer acuerdos en la división de tareas de modo que ninguna se sienta recargada… y nuestros rituales!!! son un momento fantástico en el que decidimos qué souvenir entregaremos a nuestros espectadores, que obviamente estará realizado por nuestras manos. Los entregamos en cada estreno y en cada cumpleaños, siempre relacionados con la temática que abordamos. Y vamos sumando!!! en nuestro último cumpleaños plantamos un árbol al que llamamos “De los buenos deseos”, que año a año veremos crecer. 

¿Cuál es su público favorito? ¿Por qué?

Nuestro público favorito es ese que escucha, disfruta, se emociona, ríe , llora, con lo que le estamos contando. Claro que a éso debemos generarlo nosotras.

¿A dónde las ha llevado la narración oral? Porque sé que han participado de Festivales y Encuentros de Narración Oral, nacionales e internacionales. Nos pueden contar alguna anécdota o algo de sus experiencias al participar.

Así es de la mano los cuentos hemos concurrido a diversos festivales de narración oral, encuentros, ferias del libro internacionales, nacionales, provinciales. Hemos conocido otros países (Cuba, Perú), hemos recorrido en parte nuestra provincia (Olavarría, Tapalqué. Bahia Blanca. Mar del Plata, Pinamar, Villa Gesell, Mar Chiquita, Hurlingham, Berisso, Florencio Varela, Tigre, CABA), nuestro país (Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Río Negro). Cada festival, cada encuentro tiene su propia identidad , que lo hace único, pero en todos se cumple el rico ritual de intercambio con otros narradores, con otros estilos, modalidades, que producen un mutuo enriquecimiento y crecimiento.

De la mano de los cuentos recorremos instituciones educativas de todos los niveles y modalidades, hospitales (Hospital de niños “Sor María Ludovica, el H.I.G.A), Bibliotecas populares, merenderos, geriátricos, llevando nuestro cargamento de historias. Lo que más nos gusta es ir las tres , pero no siempre se puede, así que a veces vamos dos o una . Es la posibilidad que nos da ser tres Entrelazhadas .

En este recorrido tenemos muchas anécdotas . Por ejemplo que a una de las tres sufra pánico escénico y no quiera salir al escenario, pero es empujada literalmente por las otras. Y todo sale de maravilla. También en ocasiones alguna de nosotras equivoca el orden de los cuentos planificados en un espectáculo o cambia el nombre de un personaje en un cuento coral. Pero por supuesto todo se corrige y el público no nota los errores.  Pero como gran anécdota podemos contar la siguiente: Nuestra estadía en la bella Cuba estaba llegando a su fin y ése día se producía el cierre del Cuenta Habana 2014. Habíamos sido seleccionadas por nuestro coordinador, Claudio Ledesma, para participar en el último evento. Nos sentíamos honradas de compartir escenario con nuestro profesor y otros narradores de gran prestigio. Después de un intenso día de turismo e intercambio cuentero con narradores locales, llegamos por fin a Pinar del Río, donde ya nos esperaban en un bellísimo teatro. Teníamos el tiempo justo para cambiarnos antes de iniciar la función. En un sólo camarín, chicas y chicos quedamos en ropa interior, haciendo malabares para no vernos, lo que fue inevitable porque las paredes estaban forradas de espejos. Finalmente salimos a escena e hicimos una de nuestras presentaciones más queridas: el micro espectáculo llamado “Tres mujeres Entrelazhadas”. Fue nuestro gran broche de oro.

¿Cómo ven el movimiento de la Narración Oral hoy?

Somos relativamente nuevas en este ámbito (6 años), y somos conscientes de que antes de nosotras y de los compañeros que se iniciaron con nosotras hubo mucha historia. En este momento estamos asistiendo al crecimiento de la narración oral escénica, no solamente en el aumento del número de narradores que año a año se van sumando a esta aventura, sino también en la preferencia del público, donde la narración va ganando terreno. En la ciudad están surgiendo nuevos grupos y espacios dedicados a esta manifestación artística que se intercalan con aquellos que vienen marcando camino; en esto te podemos mencionar a Susana Lino, toda una gestora del espacio de narración en la ciudad. Claramente, la Narración Oral es una actividad artística en crecimiento.

Vemos a muchos narradores contando cuentos por las redes sociales por la pandemia del Covid-19 ¿Qué opinan de narrar a través de las pantallas?

Poder llegar a través de las pantallas es una posibilidad que nos brinda la tecnología y hay que tomarla. En esta particular circunstancia, la virtualidad nos da la posibilidad de brindar alivio y distracción a quienes están transitando el ASPO, muchas veces en soledad. Allí es donde los cuentos cumplen su función terapéutica y nosotras, narradoras, somos mediadoras para llevar ilusiones a quienes sigan las historias por las pantallas. Por supuesto cuando esta pandemia haya pasado, volveremos a la magia de contar mirando a los ojos del otro, que es irreemplazable.

Si alguien quiere comunicarse con ustedes ¿Cómo lo hace?

Para contactarnos tenemos nuestra página en Facebook “Entrelazhadas” https://www.facebook.com/entrelazhadaslp/

Y nuestro canal de youtube: https://www.youtube.com/channel/UCTSYoAyToSeegoW6HD0qHHA

Y para finalizar, un deseo que quieran compartir.

Nuestro deseo : “seguir juntas, contando cuentos y festejando muchos cumpleaños más”.

Muchas gracias queridas Entrelazhadas por sus respuestas. Siempre es lindo ver hacia atrás, para ver el camino recorrido, para seguir andando y continuar recorriéndolo llevando la palabra, los cuentos en cada uno de los espactáculos que seguiremos disfrurando, como en estos seis años. GRACIAS!

Entrevista realizada por Emilce Brusa

Puntuación: 1 de 5.

Literatura, Narración oral, Nota

La biblioteca interior

Al rescate de los textos “interiores”, esos que se van sumando a lo largo de la vida.

Cada uno de nosotros llevamos muchos textos “interiores” acopiados a lo largo de la vida. Ellos se encuentran en nuestra “textoteca” compuesta por las canciones, poemas, cuentos, dichos, anécdotas, películas, dibujos animados, historietas, libros, eslogans de comerciales los que quedaron guardados en nuestra memoria. Están allí, a veces sin darnos cuenta, y que se movilizan y afloran cuando se relacionan con palabras, situaciones, otros textos.

“Estos textos constituyen el piso para que la literatura se convierta en un objeto cotidiano, el lugar en el que se puede hacer pie para dar el paso natural hacia la lectura en el sentido más creativo. Cuando llegue el momento, hacer crecer lo que se tiene, poco o mucho”, tal como dice Laura Devetach en El vaivén de los textos.

Entónces, ¿Cuál es la palabra más antigua de tu vida? ¿Cuál es el primer sonido que recuerdas, tal vez en forma de llamado, de canción, de arrullo, de nombre? ¿Cuál otros sonidos evoca? Piensa y escucha ese concierto de ecos, que se llamen unos a otros, que evoquen otras voces, otros sonidos, otras palabras…

Lanza una piedra a ese estanque (a tu memoria) y observa las ondas que provoca. Puede pasar que…

Había una vez un payaso plinplin que estaba sentado en un verde lomón y veía a Hansel y Gretel frente a la casita de chocolate y caramelo. -¿Qué llevas en la canastita?, preguntaba el lobo y se sube al tren qué tren qué tren hasta el jardín del viejo jardinero que cuidaba con esmero del vergal y rosas no ortigas cultivo, cultivo una rosa blanca. Blanca y radiante va la novia que se casa con el mocito de enfrente que la tiene loca de amor y es una muchacha ojos de papel con zapatito de cristal hacendosa y trabajadora como pocas, dice la vieja virueja de pico picotuela de Pomporerá y ni bien pronuncia estas palabras se drume drume negrito entre olas y el viento zucundúm sucundúm, pero Juan y Pinchame fueron al río, Juan se ahogó, ¿quién quedó? La bandera azul y blanca, jirón del cielo (¿o sería tirón del cielo?) donde vuela un pajarito que se cazó, este lo saló y este picaro gordito se fue a la murga murguera de la esquina de la casa donde mi papá me llamaba bichito de luz y cerraba las puertas para que no entrara el hombre de la bolsa.

Todos estos textos interiores provienen de una circunstacia que los rodeó, de un lazo afectivo con un momento de nuestra vida. Es importante tomar conciencia de este bagaje personal que puede provenir de muchos circuitos diferentes, a veces cargados de palabras que no son las reconocidas por el discurso establecido. Y es con este bagaje con el cual vamos haciendo los libros e inevitablemente relacionamos sus significados con los nuestros, entremezclándolos y dándoles un sentido necesario personal.

Retomemos a Laura Devetach: “La realidad nos dice que muchas veces, encerrados dentro de nuestro distintos roles profesionales, no tenemos idea muy clara de nuestra textoteca. Muchos de nosotros no sabemos leernos, y que cuando queremos leer literatura lo hacemos desde esta carencia y desde el rol”. Al poner en movimiento nuestra textoteca: “tomamos conciencia de que tuvimos un camino de palaras, de textos, en el que se puede hurgar y al que se puede seguir construyendo. A fuerza de escuchar y realiza distintas lecturas se nos configuró un piso en el que tanto lo que se incorpora como la forma en que se incorpora van determinando las variables del crecimiento lector”.

Y los lectores se comunican, se buscan e inevitablemente se encuentran, de a dos, de a tres, en grupos, y forman una comunidad de lectores que se ofrecen unos a otros como interlocutores válidos en el develamiento de las palabras que precedieron al texto, de las diferentes capas de significados que los textos encierran, en la pluradidad de significados que despliegan, en la apertura y confianza en a construcción de hipótesis.

Ahí entramos nosotros los narradores, previlegiados en la construcción de esta comunidad de la palabra dicha. Buscar nuestros textos “internos” para agregar en nuesto repertorio, seleccionando ese pedacito de texto para incorporar en nuestros cuentos, ese que está en las textoteca de todos, para identificarnos y reconocernos en los cuentos. Desplegando las historias en escuelas, bibliotecas, centros culturales, aulas esos lugares donde construímos lazos y significaciones a través de nuestra profesión para generar cada texto oral.


Quién es Laura Devetach

Escritora y profesora universitaria argentina, Laura Devetach es conocida principalmente por su obra dedicada a la literatura infantil y juvenil, además de por sus guiones para televisión y obras de teatro. Su obra fue prohibida durante la dictadura.

A lo largo de su carrera Devetach recibió numerosos premios, como el Octogonal, el Premio Casa de las Américas o el Premio del Fondo Nacional de las Artes además de reconocimientos como el de integrar la lista de honor de la IBBY.

Puntuación: 1 de 5.

Claves para, Narración oral, Nota

Recursos impresindibles para preparar un cuento

Elementos expresivos para usar a la hora de contar un cuento.

Todo narrador sabe que lo más importante a la hora de contar cuentos es la historia, pero cómo contarla es también algo que debemos trabajar para darle vida, color, calor a ese cuento que contarémos a un público que nos está escuchando.

Por ello, repasemos con que contamos y que debemos tener en cuenta para que el cuento crezca para atrapar, emocionar, acompañar a los que están en ese momento maravilloso, en una función de narración oral.

Las manos

Ellas expresan siempre algo. Y en los cuentos dan cuenta de lo que estamos expresando. Por ejemplo podríamos señalar algo específico, solo con el gesto. También las usaríamos para señalar algo o a alguien que se esté alejando. Usando diferentes ademanes.

Juega con ellas, dejalas expresarse. Seguro que encontrarás muchas y diversas maneras de decir sin palabras, sólo mostrando lo que quieras expresar con tus manos.

La voz

Dicen que la voz es el reflejo del alma. Cada voz es única y a la hora de contar cuentos la voz es nuestro instrumento fundamental. Pero hay que trabajarla, debemos combinar el tono, el volumen, el ritmo. La emisión debe ser clara para que el que nos escuche pueda entender lo que estamos diciendo. Explora tu voz, busca posibilidades que ella te da, escuchate para encontrar las voces de tus personajes de tus cuentos

Como profesionales dedemos cuidarla y entrenarla continuamente. Les recomiendo que lean la nota Higiene vocal de la Fonoaudióloga María Pinco Mat.2700

La mirada

Es la mejor manera de comunicarnos con el público. Nosotros, narradores debemos ver todo. Ver a todo el mundo que nos está escuchando porque la narración es comunicación, entonces debemos contarle a cada uno que nos está viendo y escuchando, con la mirada recorrer a todo el público porque de esta manera lo estaremos encorporando en la historia.

No debemos olvidar que ellos tambien nos están mirando, por lo cual debemos tener en cuenta donde nos paramos para no tener sombras y todos puedan ver los gestos, nuestras miradas.

El cuerpo y el rostro

Desde que nos paramos delante del público, nuestro cuerpo ya está comunicando algo. Contínuamente nuestro cuerpo está transfiriendo información, aunque muchas veces no somos concientes de ello. Por eso hay que pensar en ello y trabajar nuestros movimientos.

Hay tres niveles de expresión en relación al cuerpo: 1- El de la historia. 2- El de nuestra posición como narrador de esa historia. 3-El de nuestra posición como humanos expuestos ante un público. Este tema da para desarrollarla en otra nota, pronto escibiré sobre ello.

Juega con el cuerpo en el espacio. Prueba contar caminando, contar una historia y en un momento dado acercarte al público. Explora tus movimientos usando los gestos, baila las historias, siéntate, levántate, levanta los brazos, extira el cuello, agachate. Prueba contar subido en una silla. Acostado sobre una mesa. Prueba, ejercita las posibilidades y quedaté con las que sirvan para la historia que estás narrando. No olvides de tu rostro ponerlo al servicio de la historia.

Pero mucho ojo con las muletillas gestuales, por ejemplo el dedo acusador o esos gestos que ensucian la historia. También reconocer esos gestos que repetimos siempre, barralos de tus presentaciones para tener una comunicación limpia.

El silencio

Un buen silencio muchas veces expresa mucho mejor que un montón de palabras.

El silencio es un parrafo aparte por lo que te invito a entrar en la nota que hablo sobre ello con detalles.

https://vozycuento.com/2020/05/22/la-voz-del-silencio/

Espero que tomes un tiempo para trabajar todo esto en tus cuentos. Escribeme que te ha parecido la nota, y cuentame si han cambiado tus cuentos con estos recursos impresindibles.

Puntuación: 1 de 5.

Claves para, Literatura, Narración oral, Narrar a la primera infancia, Nota

“Cuéntame un cuento”: consejos para narrar y leer a los niños pequeños

Por muy pequeño que sea el niño, siempre disfrutará de escuchar cuentos, de los poemas y nanas que tanto llaman su atención. La voz de los adultos los abrazan y les abren un mundo nuevo de sonidos, de estímulos. La narración y la lectura contribuyen al desarrollo global de las personas y tiene una influencia importante en el desarrollo cognitivo, afectivo, social, emocional y lingüístico de los niños.

El primer libro del bebé es la voz de la mamá, de su familia.

Gracias a las palabras de sus primeros libros se estimula la inteligencia, la creatividad, la imaginación, la capacidad verbal y de concentración de los pequeños. Pero, ¿vale cualquier libro? ¿Cómo leer/narrar a los niños pequeños? Es muy sencillo, nuestros abuelos y padres no hicieron cursos para contarnos/leernos cuentos. Aun así, les ofreceré unos consejos que los ayudarán a entender la importancia y los beneficios de narrar y de la lectura.

Beneficios que, no olvidemos que no solo se refieren a su formación y su desarrollo intelectual y psicoafectivo, sino que también se relacionan con el disfrute, la mera diversión. Y es que escuchar cuentos es también una buena manera de alegrarse, de soñar, de inventar, de jugar… Veamos cómo.

Consejos para narrar y leer a los niños

> No alargues las historias. Los niños pequeños no pueden seguir argumentos largos ni mantener mucho tiempo la atención, por lo que mejor seleccionar cuentos cortos.

> Deja que elija su libro, su historia. Del mismo modo que a nosotros hay días que nos gusta un determinado género en la lectura, ellos tendrán sus preferencias. Pero, como es lógico, para que esto sea posible el niño tiene que saber donde elegir.

> Crea una pequeña biblioteca y deja los libros al alcance de los niños. Que manipulen libros especiales para niños, revistas viejas, que vean pasar las letras y las fotografías, los dibujos…

>” El verbo leer no admite el imperativo”, dice el escritor Daniel Pennac en su ensayo “Como una novela”, donde aborda la problemática de la falta de lectura en los adolescentes. No fuerces al niño a leer algo que no quiere o que no le interese en ese momento. Por supuesto, tampoco le leas, si no tienes ganas, es ese instante. Habrá más momentos.

> El momento adecuado lo deciden los dos. Algunos días el niño no estará dispuesto para cuentos o lecturas, pero, siendo realistas, es probable que seas vos quien más a menudo no tenga ganas o ánimos para narrar o leerle. Lo mejor es relajarse y disfrutar, sin prisas, no tomarlo como una obligación.

> Juega con tu voz, imita las voces y sonidos de los personajes, cambiando a distintos tonos (voz grave, aguda…) y no olvides el volumen, gritando, susurrando… según el momento de la historia. También podrás cantar, recitar.

> Cuando narres o leas utiliza todo el cuerpo y no solo la voz: las manos, los gestos, la mirada, el tono de voz imitando los personajes… son muy importantes. Puedes levantarte, imitar movimientos, hacer los sonidos de ambientación…  hay que ponerle entusiasmo y meterse en la historia.

Jardín Maternal Municipal Chascomús, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

> El niño te va a interrumpir y esto hay que aceptarlo como parte de la historia. Querrá saber más, hacer sus aportaciones, preguntar…: un niño pequeño no está callado ni quieto durante un cuento. Entonces, tienes que aprovechar esto en beneficio de la historia y de su aprendizaje.

> Si el niño no ha entendido lo que hemos dicho o leído, repite la frase o hazle un resumen.

> Ten paciencia si te pide que le cuentes el mismo cuento varios días. Esto les da seguridad porque conocen la historia, pueden hacer nuevas sugerencias, han imaginado distintos desarrollos… y además acelera la adquisición de vocabulario.

> Cuando ya no son tan pequeños y sobre todo con cuentos que ya conocen puedes hacer pequeñas “trampas”, cambiar palabras, añadir frases sin sentido… porque el resultado absurdo les sorprende y divierte.

> Es importante que visiten alguna biblioteca, para escuchar narradores profesionales, para elegir nuevos libros para llevarse a casa. También ir a la librería si queremos hacerle un regalo especial y que elija él mismo.

> En definitiva, al leerles en voz alta, al narrarles cuentos, creamos momentos compartidos con nuestros niños de gran valor emocional y logramos que empiecen a amar los libros, a interesarse por ellos y con suerte a que en el futuro sean buenos lectores y se interesen por leer ellos mismos nuevas historias. Pero aún queda mucho para eso, así que empecemos a pensar ¿qué libros son los mejores para niños pequeños? Bueno este es un GRAN tema que pronto lo desarrollaré en otra nota.

> No prives a los niños de la riqueza de narrar y leer, es un hábito saludable a nivel personal y familiar y esperamos que con estos consejos para narrar o leer a niños pequeños, muchos más se embarquen en esta aventura. ¡Felices cuentos, feliz lectura!

Puntuación: 1 de 5.

Únete a 2.346 seguidores más

Narración oral, Nota

La voz del silencio

¿Porqué hablar de silencio en la narración oral? ¿No es cierto que la narración se basa en las palabras y en las historias que encierran todas esas palabras? En esta nota descubriremos que el SILENCIO es muy importante a la hora de ponerle voz a nuestros cuentos.

¡Silencio!

El Silencio está detrás, detrás de la palabra, de la música, del ruido, al otro lado de la noche, del muro, debajo de la tierra, más allá del horizonte, más alto que el cielo, en las profundidades del mar. Cuando la Humanidad llegó a la luna encontró sobre todo silencio. 

También había Silencio más cerca, más adentro, en su propio interior, mezcla de emociones, imágenes y pensamientos difusos, bordeando siempre el lenguaje. 

Como todo lo que existe, el silencio es relativo, está sujeto a circunstancias de todo tipo, también históricas. No posee la misma relevancia en la época de Bach, por ejemplo, que en la actualidad. En el s. XVIII los estímulos auditivos cotidianos se ubicaban más en la esfera de lo natural que de lo artificial (entendiendo este último término no peyorativamente con el sentido de “falso” o “ficticio” sino con el de “hecho por el ser humano”). Sometidos al trasiego diario de los ruidos naturales (por aquel entonces lo más cercano a la contaminación acústica procedente del desarrollo tecnológico debía andar entre el golpe de martillo y el rechinar del carruaje), la música se convertía en una experiencia sonora de carácter casi milagroso mientras que el silencio se ubicaba dentro del ámbito de lo rutinario. Hoy en día, sin embargo, sometidos entre otros muchos ruidos a la planicie auditiva del hilo musical y a la saturación de mensajes y opiniones, infinitos, el silencio se ha vuelto incómodo para algunas personas y absolutamente necesario para otras. Hasta se ha llegado a temerle al silencio. En nuestro oficio el silencio es necesario por muchas razones.

SilenciO, SilencioS e HistoriaS 

En el mundo de palabras por el que circulan los contadores de historias, es importante controlar esa predisposición natural al verbo. 

“La elocuencia no es una cuestión de palabras, sino también de silencios… “, dice David Le Bretón. 

Queda claro, la narración oral no sólo es decir, también callar y esta cualidad inherente a todo buen narrador otorga a la oralidad un punto de inflexión paradójico: las palabras silencian, las pausas dicen, y a través de esta aparente contradicción, la partitura de la historia va más allá de lo contado hasta crear un espacio propio, una oquedad, una quietud casi mítica.

SILENCIOS Y PALABRAS

[…] – ¿Qué son estos trocitos de cinta que tiene usted en esta lata?
Murke se ruborizó.
-Son… -dijo-. Es que colecciono un tipo especial de recortes.
-¿Qué tipo de recortes?

-Silencios -dijo Murke-, colecciono silencios.
Humkoke le miró interrogativamente y Murke continuó:

-Cuando tengo que cortar trozos de las cintas, donde los oradores han hecho una pausa, también suspiros, inspiraciones o silencios absolutos-, no los tiro al cesto de los papeles; me los guardo.

-¿Y qué hace usted con los recortes?

-Los uno, y me paso la cinta en casa por la noche. No es mucho; todavía no tengo más que tres minutos, pero es que la gente calla poco. […]

Fragmento extraído de “La colección de silencios del Dr. Murke” de
Heinrich Böll

En la comunicación diaria los silencios expresivos cumplen dos funciones diferentes. 

Por un lado actúan como la respiración de las palabras, impidiendo que los sonidos se apelotonen, creando un ritmo fluido en la elocución, evitando que el emisor se canse e introduciendo al oyente en una melodía hablada que facilita la recepción del mensaje, melodía cuyos puntos de apoyo se encontrarán tanto en la entonación como en el manejo inteligente de las pausas. 

En segundo lugar, permitirán amplificar el mensaje introduciendo elementos provenientes del lenguaje corporal: gestos y miradas.

El Silencio.

Siempre. 

El Silencio en el origen, aquel que se instaura en quien narra antes de comenzar el cuento y que llega a los oyentes a través de su presencia, como un presagio a las palabras. 

El relato que resuena en el silencio de la sala. 

Los silencios expresivos que dinamizan la historia aligerando su peso. 

El lenguaje gestual del narrador que incide de manera directa en el oyente: con una mirada se siente aludido, con una sonrisa, cómplice. 

El control de la información y de la afectividad que se ejerce a través de los silencios, para estimular la atención de los que escuchan. Cada pausa abre una ventana, una brecha de deseo, una impaciencia, la emoción de un posible descubrimiento, creando en el auditorio la tensión emotiva de la espera. 

Cuando la historia calla por un instante en los labios de quien cuenta, todo se paraliza menos la propia historia que de una forma misteriosa permanece en el aire creando sensaciones, imágenes, como un hilo finísimo que latiera a un tiempo en el interior de todos los presentes. 

Como contadores de historias decimos amar la palabra. Quizá de algún modo nos toque plantearnos de qué manera restaurar su valor. 

Lo dicho pasa. Sólo el Silencio perdura. 

Si algo se ha extirpado a la palabra es su capacidad de generar Silencio.

*********

Para leer un poco más los invito a leer en “Imaginaria” Revista quincenal sobre Literatura Infantil y Juvenil – n° 275 – 27/7/10 – La voz nace del silencio Por Celicia Bajour https://imaginaria.com.ar/2010/07/la-voz-nace-del-silencio/

Puntuación: 1 de 5.

Únete a 2.346 seguidores más

Claves para, Narración oral, Nota

Claves para encontrar una buena historia: “El Cuento”.

“El cuento.” Ese que te calza a medida, esa historia que te atraviesa y no podes dejar de contarla. “Tu cuento.”

Comencemos por definir lo que es un cuento. Carlos Mastrángelo lo define como una serie breve de incidentes;  por corto o largo que sea, es siempre un todo anacrónico y concluido; siendo muy esencial el argumento, el asunto o los incidentes en sí; sin grandes intervalos de tiempo ni de espacio; rematados por un final imprevisto, adecuado y natural.

El cuento, es la promesa de una evasión y de una autorrealización imaginativa.

Para nosotros los narradores el cuento es lo más importante, la materia prima para nuestra profesión. La historia a ser contada a viva voz. Esas palabras que se hilvanan una a una para completar el maravilloso momento del encuentro, el acto vivo que es la narración oral: ese triángulo único entre narrador, cuento, público.

Encontrar un cuento para narrar no es difícil siempre que tenga una historia que contar y cierto conocimiento de los recursos narrativos. Pero si se trata de encontrar un “buen” cuento… para narrar, eso ya es harina de otro costal. Cuando encontramos “ese cuento” debemos trabajarlo, porque hay que pasar del texto literario al texto oral; pero este tema lo desarrollaré en otra nota.

Ahora vamos por “El Cuento” y qué mejor que ir pasito a pasito, dando algunas claves.

Primera clave: Leer La más importante para mi es leer y leer. Dicen que los cuentos nos encuentran… pero si no leemos, nunca llegarán a nosotros esas historias que nos conmueven, que nos tocan las fibras y que trabajaremos para hacerla propia, para crear imágenes, para luego ser contada.

Segunda clave: La selección Este punto lo destaco como requisito esencial. No todos los cuentos son para nosotros, debemos seleccionar los que nos queden bien, en los que nos sentimos nosotros mismos, con los que nos sentimos cómodos. Esos cuentos que nos gustan mucho, aquel que nos motiva, que nos provoca el hecho de contarlo. Que sea una historia interesante por su tema, por lo que dice el texto, por su lenguaje sencillo o poético, porque tiene que ver con nuestro estilo de contar, por su final. También en la selección debemos tener claro para que público será destinado ese cuento.

Tercera clave: El punto de vista narrativo que sea adecuado al desarrollo de la historia. Para luego analizar cómo se puede contar, las distintas posibilidades disponibles, fijarse dónde se coloca el narrador y qué puede expresar desde esa posición. Pensar en el tiempo, cuándo se van a desarrollar los hechos: en presente o tal vez convenga que el narrador lo cuente desde el pasado, que conozca toda la historia y que haya sido testigo de los acontecimientos. Y también tener en cuenta el espacio narrativo en el que se mueven los personajes.

Cuarta clave: Verosimilitud. Es necesario detallar con precisión cada escena para crear dentro del cuento un marco espacio-temporal reconocible o al menos muy bien definido, con el fin de persuadir al público de que la historia es posible y, por lo tanto, de que el conjunto de la trama adquiere verosimilitud.

Quinta clave: Mostrar en lugar de decir. “Los buenos escritores pueden decir casi todo lo que tiene lugar en la ficción que escriben, salvo los sentimientos de los personajes”. Esta cita de Gardner expresa muy bien la idea de que los sentimientos no hay que explicarlos, sino que deben ser sugeridos mediante acciones de los personajes para que el público los perciba sin filtros.

El cuento como tal tienen vida propia; los personajes en él inmersos deben, al menos, dar ilusión de tener una voluntad ajena de la del autor o del mismo lector.

Ese es el signo de un gran cuento, un microcosmo encerrado en las hojas de papel.

Julio Cortázar

~ * En resumen, un buen cuento debe ser breve, de intensidad creciente, debe producir en el narrador a través de su voz, una gran impresión y todo, en él, ha de ser significativo y verosímil. Esas son las cualidades que califican a un buen relato para que resulte inolvidable, para que el público se adentre en él y le deje huella.*~

Puntuación: 1 de 5.

COVID-19, Narración oral, Nota

El maravilloso valor de las historias familiares

Todos tenemos una historia que contar

Ilustración Alma Rosa Pacheco Marcos

Si tienes la fortuna de tener a tus padres o abuelos vivos, no te pierdas la oportunidad de disfrutarlos y aprovechar todo lo que tienen para dar y contar.

En esta época donde los adultos mayores deben hacer el mayor sacrificio y esfuerzo al quedarse dentro de sus casas, privándose del abrazo y los cariños de sus seres queridos a causa del Covid-19, quiero invitarlos a cambiar y aprovechar estos días para darles valor a sus palabras y el lugar que los mayores tienen en su familia y en su vida.

Una característica particular de los adultos mayores de hoy es que pertenecen a una generación muy especial. Por un lado, muchos atravesaron los momentos históricos más significativos del siglo XX y los enormes desafíos de una migración. Eso llevó a algunos de ellos a tener vidas increíbles, muy distintas a las nuestras. Por otro, se trata de la última generación de vida esencialmente analógica, cuyas historias casi no están documentadas. Cada persona mayor que se va se lleva para siempre una multiplicidad de vivencias e historias, únicas e irrecuperables. Por eso, nosotros los narradores debemos darles voz, ser el instrumento para que esas historias sigan vivas, revivirlas para que las nuevas generaciones conozcan las costumbres de sus antepasados . En las historias familiares hay mitos, secretos, mentiras con las que se entretejen las vidas de padres e hijos, tíos, primos, sobrinos, abuelos, pero que todos aceptamos porque sentimos una gran familiaridad incluso con las fantasías de nuestros ancestros, o de parientes contemporáneos en quienes, mal que bien, nos reconocemos. El mismo acontecimiento puede ser recordado de manera completamente diferente por dos personas que lo presenciaron, que escucharon las mismas palabras, vieron los mismos gestos de los protagonistas y, sin embargo, sus interpretaciones difieren radicalmente. Creo que esto ocurre porque cada uno de ellos mira el acontecimiento desde su propia subjetividad, y ésta le impone el color del cristal con que lo mira, y el tono a las palabras que se intercambian. Al reconstruir esas anécdotas familiares podemos agregarle los dos puntos de vistas o bien recrear la historia, con el solo fin de quien escuche esa historia, se sienta identificado o sienta empatía con los diferentes personajes.

Por eso te propongo que busques los momentos para llamarlos,  para escuchar sus relatos y sus visiones. Allí se esconden claves de tu pasado y de tu propia historia. Una buena manera de hacerlo es filmar conversaciones para documentar sus pensamientos y recuerdos y que también esté disponible digitalmente para sus descendientes. Muchos de sus objetos tienen el valor enorme de las circunstancias que atravesaron: manteles bordados a mano por bisabuelas, objetos traídos con ellos en los barcos. Si no nos cuentan su origen, parecen simplemente otro mantel o otro artefacto. Finalmente, algo similar, ocurre con las anécdotas escondidas en cada foto: no basta con escanearlas, si no sabemos quién es quién y qué estaba pasando. Enlaza cada foto con su relato.

Te invito a empezar ya a revalorizar a los adultos mayores y sus visiones e historias. Por un lado, porque así estarás contribuyendo a cambiar esta realidad que les toca vivir hoy y por otro lado tendrás muchos relatos para agregar a tu repertorio como narrador. Si sos joven, no solo estarás ayudando a mejorar la situación de quienes te han criado. También estarás luchando por sus derechos, al darle voz a un tiempo pasado. Por otro lado, evitarás que todo lo que tienen para contarte sobre ellos, sobre el mundo  y sobre tu propia historia familiar algún día se pierda. No dejemos pasar la fortuna de su presencia ni la riqueza de sus perspectivas y memorias.

Las historias orales en la familia promueven la apreciación por escuchar y contar historias y crean lazos que unen a las generaciones”.

Thomas Kuhn, Historiador y filósofo Estadounidense.

Puntuación: 5 de 5.

Literatura, Narración oral, Narrar a la primera infancia, Nota

Voz y Palabra – Los primeros libros del bebé

En la primera infancia, los bebés, aprehenden el mundo a través de la voz

Los bebés sienten la necesidad de explorar el mundo que les rodea. Los libros se convierten en grandes aliados a la hora de despertar los sentidos, de acercarlos a sus primeros conocimientos. El primer libro del bebé es la voz materna, este texto se inicia antes de nacer y tiene su desarrollo más intensamente durante los primeros años de vida.

Luego aparecerán los textos muy cortos y las primeras rimas. Canciones y poesías, serán las texturas y también los sonidos. Los colores contrastados que ayudan a desarrollar la vista. Las formas sencillas después.

Libros de tela, para que puedan manipular solitos. Libros con textos cortos, sencillos pero con imágenes con colores vivos, formas y texturas para explorar.

Leer y narrar a un bebé le ayuda a ampliar su vocabulario, estimula, mejora su imaginación y mejor sus habilidades comunicativas. Cuanto más le hables a tu bebé desde el primer día, más se favorece su desarrollo cognitivo.

Algunas sugerencias para contar a los bebes

*Intentar narrar o leerles todos los días.

*Generar un momento relajado, divertido. con abrazos.

*Hacer voces de personajes, onomatopeyas, jugar con los movimientos.

*Jugar con las repeticiones, de palabras, de frases.

*Convertir ese momento en un tiempo de juego y acercamiento.

Dos poesías para disfrutar con tu bebé

Jugar con las palabras y la imaginación no es perder el tiempo,es acercarse a la realidad y apoderarse de las palabras.

Gianni Rodari

Puntuación: 1 de 5.

COVID-19, Festivales/Encuentros, Narración oral, Nota

Cuentacuentos en tiempos de Covid-19

Es tiempo de re inventarnos. Tiempo dónde lo importante es la salud, nos quedamos en casa, cambiamos hábitos y costumbres. Hoy es momento de reflexión sobre nuestro oficio.

Las redes han colapsado de vídeos llenos de narradores del mundo entero contando cuentos desde sus casas, filmados con los recursos que cada uno tiene, y sus conocimientos de este lenguaje audio-visual. Han aparecido los Vivos, nuevos Grupos en Facebook. Por Instagram aparecieron los IGTV, las historias en Vivos en diferentes horarios.

Además se reinventaron los Festivales Internacionales realizados por Vivos de Facebook y por la plataforma Zoom. Los cuentos con # Hashtags. ¡Todo una revolución!

¿Qué está pasando con la narración oral?

¿Porqué este bombardeo de vídeo – cuentos? ¿Tenemos miedo que desaparezca nuestra profesión? ¿Nos favorece tanta exposición? ¿Qué pasa con los derechos de autor al dejar el cuento fijo para siempre? ¿Cuál es la finalidad de los festivales online? ¿Quién consume estos espacios? ¿A quién le estamos contando? ¿Tenemos conocimiento de este lenguaje audiovisual?¿Todo esto suma para nuestra profesión?¿Ganaremos público genuino cuando todo vuelva a la normalidad y nos reencontremos, otra vez, en diferentes espacios como ferias, bibliotecas, escuelas, teatros?

Creo que en los primeros momentos cuando el mundo ha parado de un día para otro, cada cual hizo lo que puedo y lo que quería. Nadie nos avisó que esto iba a pasar, no poder salir de casa para ir a trabajar, nuestras agendas detenidas marcan las funciones suspendidas, festivales y encuentros programados que quedaron frustrados, claro que nos ha dejado muy preocupados. Entonces surgieron acciones como las que describí más arriba, como salvavidas o sogas donde aferrarnos para no ahogarnos en el mar de incertidumbre. Claro que luego de transitar más de 40 días de confinamiento, aquí en Argentina, llega la hora de la reflexión y replanteo. La verdad que todas esas preguntas rondan por mi cabeza y no logro encontrar respuestas para todas, si de algunas, y voy a dar mi opinión. (Espero sus comentarios con sus respuestas debajo de esta nota)

Un día leí que contar es poner algo a salvo

Lo creo. Los cuentos son sanadores porque permiten sentir emociones y transmitirlas. Sentir y encontrar sentido, simbolizar, sublimar e identificarse con ellos. Bruno Bettlheim pone en relieve la función liberadora y medicinal de los cuentos de hadas.  Gabriel García Márquez dice que la vida es lo que contamos de ella. Si podemos cambiar el relato, podemos cambiar la vida. Los cuentos y los cuentacuentos son muy importantes siempre, porque el arte sana. Por eso creo que vale todo en estos momentos, pero sin perder el norte. Que cuando esto pase, poder volver a mirar y reflexionar, en relación a qué dejar para siempre y qué borrar. Darle valor a nuestro trabajo, si decidimos grabarnos hacerlo con ayuda de profesionales, que sepan de edición que sean expertos en este lenguaje audio visual, para que nuestras narraciones sean de calidad. Tener mucho cuidado de los cuentos de autor que filmamos con o sin autorización, porque podemos tener un gran problema con este tema. Lo aconsejables es narrar textos de tradición oral los que viajan de boca en boca y de oído a oído.

Estoy convencida que la voz humana, las miradas, la presencia y el calor del encuentro en torno a los relatos generan todo acto vivo que es la narración oral, permiten reavivar esa voz que cuenta, que despierta imágenes y muestra mundos a través de las palabras.

Pero que pasa cuando no hay un otro para contarle esa historia que nos gusta tanto. Cuando nos encontramos enfrente a una cámara de foto o la de algún teléfono, no se a ustedes, pero a mí me saca las ganas de narrar. Lo he intentado pero no me sale, me falta la complicidad del público, creo que no se transmite nada, es como si un cubo de hielo me recorre la espalda, entonces me puse a pensar… y si grabo audios, qué efecto produce en mí y en el que los escucha del otro lado. Lo comparé con otros tiempos, cuando las familias se reunían al rededor de la radio para escuchar esas historias de vidas tan parecidas a las de ellas. Lo probé y me gustó, lo compartí en redes y la devolución fue buena. Ahí la narración entraba perfectamente, se sentía cómoda.

Y comencé a grabar podscat “Regálate un cuento” con los elementos que tenía, un grabador de voz del celular, un lugar dónde no hubiera mucho ruido entonces salieron los cuentos para todas las edades. Buscar el sentido, el para qué, porqué, para quién, supongo que es la clave para que lo que hacemos durante la cuarentena tenga fundamento, base y no traicionarnos en hacer por hacer o con el solo hecho de mostrarnos. De allí también cómo narrar y que cuentos contar, una buena selección, donde la historia sea lo importante. Más adelante cuando esto pase buscaré un estudio de grabación con toda la tecnología necesaria para la búsqueda de calidad.

También creo que es valioso cuando participamos a pedido de alguna organización o organismo que siempre ha tomado la narración de cuentos con el fin sanador, como el caso de Arte y Salud del Hospital de Niños La Plata que muchos narradores habitualmente, también invitados, vamos por las distintas salas llevando historias a los pequeños. Está vez que el Hospital está ocupado organizando y centrado en la lucha contra la pandemia, no pueden olvidar y poner foco en los niños que están en sus casas aislados y de allí surgió la idea de invitar a diferentes narradores a sumarse al “proyecto de Arte y Salud del hospital de niños de La Plata en este presente que nos demanda calma, cuidado y conciencia.”. Les dejo el link para que den una vuelta. https://www.facebook.com/pg/Arte-y-Salud-Hospital-de-Ni%C3%B1os-La-Plata-534984759970705/videos/?ref=page_internal

Miro vídeos de colegas (que disfrutaba de sus espectáculos antes del confinamiento) pero ahora mi atención decae, no llego a verlo completo, me falta el calor del encuentro. La mirada fija del cuentacuentos en un punto ciego, que no logro descifrar a quién mira, a quién le habla. Me distraigo preguntándome, quién mirará estos vídeos, será que se filman para un público genuino o será para que solo lo miren otros colegas. Tendrán miedo de desaparecer si no se muestran. Nunca tendré la verdad de esas respuestas y seguirán dándome vueltas por la cabeza, para distraerme del vídeo – cuento.

Entonces… ¿Cuál sería el lugar? ¿Para qué narrar en redes?

He encontrado una plataforma o mejor dicho una red social que se asemeja bastante a lo que pasa en nuestras funciones de cuentos y es la Historia en Vivo por Instagram, porque la gente se va sumando, uno puede leer sus comentarios, también da la posibilidad de si surge alguna pregunta, referida al cuento, poder tomar la respuesta escrita, para enriquecer el relato, y todos pueden leer la respuesta, además del narrador. Y para mí lo más importante del Vivo de Instagram es que da la opción de borrarlo al terminar la transmisión o dejarlo colgado por tan sólo 24 hs. La motivación es saber que del otro lado hay alguien que nos ve y escucha, que espera cada martes el Ratito de cuentos Online y sobre todo las devoluciones por privado, donde las familias mandan sus audios, sus escritos con fotos de lo que sucede en ese “Ratito” en sus hogares. La inquietud es qué contar cada martes, algunas veces he realizado post para que la gente vote, otras anuncio unos días antes dando pistas sobre qué cuentos narraré. Eso es lo más complicado, porque sé que del otro lado hay niños pequeños, sus hermanos un poco más grandes, jóvenes, adultos, docentes, bibliotecarios y narradores. Tengo en claro que esto durará lo que perdure el aislamiento.

Al otro día del primer vivo

Festivales, Encuentros, Hashtags

Me pregunto que resultados han tenido los Festivales Internacionales trasmitidos por Zoom o por Vivos de Facebook. Narradores sentados desde sus sillones o sillas de sus casas. Qué finalidad tienen y para qué público son pensados, cómo medir todo esto, no? Tendrán financiación? Quién se beneficia? Se venden a las escuelas? Nos favorece tanta exposición? Yo no encuentro respuestas. Si alguien las tiene, espero leerlas en los comentarios. Este tema da para seguir pensando y reflexionando. Seguramente pronto habrá otra publicación para seguir profundizando.

Vamos terminando…

Un gran narrador es aquel que sabe observar, saber ver, para luego poner en su voz, las palabras para describir y contar lo que sucede. No solo narramos literatura. En estos tiempos creo que lo mejor es aprovechar los espacios virtuales para contarnos la vida misma, anécdotas cotidianas, observar por ejemplo que está pasando en casa, y a fuera, cuando vamos a hacer las compras. Para que quede testimonio. Para cuando salgamos todos para cuando podamos darnos el abrazo y nos reconozcamos como más humanos.

Puntuación: 1 de 5.