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Cuentos por teléfono

Los libros no tienen fecha de vencimiento y aquí un ejemplo que lo prueba. El libro “Cuentos por teléfono” de Gianni Rodari puede ser disparador en estos tiempos de Covid -19.

Este es uno de los libros más famosos de Gianni Rodari (1920-1980), genio revolucionario de la literatura infantil y la pedagogía, publicado por primera vez en Einaudi (1962). Esta edición de Juventud cuenta, además, con un gran aliciente, las ilustraciones de Emilio Urberuaga, que nos muestra su talento en un bitono que le da un aire «retro» a los cuentos.

La genial introducción que antecede al conjunto de relatos nos explica su origen, y merece la pena citarla:

«Érase una vez… el señor Bianchi, de Varese. Su profesión de viajante de comercio le obligaba a viajar durante seis días a la semana, recorriendo toda Italia, al este, al oeste, al norte, al sur y al cetro, vendiendo productos medicinales. El domingo regresaba a su casa y el lunes por la mañana volvía a partir. Pero antes de marcharse, su hija le recordaba:
–Ya sabes, papá: un cuento cada noche.
(—) Y así cada noche, estuviera donde estuviese, el señor Bianchi telefoneaba a Varese a las nueve en punto y le contaba un cuento a su hija».

Para rizar el rizo, Rodari nos aclara que los cuentos son tan breves porque eran contados por teléfono, y las llamadas resultaban muy caras. Eso sí, cuando leas un relato algo más largo de lo habitual, es porque ese día las ventas fueron bien y se permitía unos minutos de más.

Muchos de los recursos que Rodari fue poniendo en práctica y recogiendo en sus libros de ficción y de ensayo pueden verse aquí reflejados: juegos con las palabras, con la gramática, nombres inventados por unión de otros, interpretaciones al pie de la letra, onomatopeyas (como en el genial «El ratón de los cómics»)…

También se muestran en estos relatos una serie de personajes recurrentes, como Juanito Pie (Giovannino Perdigiorno) y Alicia Caerina (Alicia Cascherina), que en otras traducciones encontramos como Alicia Paf. y Toñito el Invisible , por ejemplo, un relato que publicó El Zorro Rojo como álbum.

Aquí les dejo un PDF con algunos de sus cuentos para que puedan descargarlos y leerlos

Sería redundante extenderme sobre la vida y obra de Rodari, pero quiero señalar esto: sus relatos son redondos, perfectos, ingeniosos y provocadores, con historias elaboradas, sorprendentes y estimulantes. Obviamente, en estos últimos años han surgido algunas voces muy interesantes en nuestra LIJ, pero autores como Rodari deberían ser nuestros referentes, nuestros ejemplos a seguir. Que su crítica social y su inventiva no hayan pasado de moda es reflejo de su gran capacidad como fabulador y educador. Como así también tomar esta idea de contar cuentos por teléfono, se que muchos ya lo están haciendo, pero por que no animarnos más narradores a enviar cuentos por WhatsApp a niños y adultos que siguen cuidándose por la pandemia. Cuentos cortos, interesantes, graciosos, con personajes heróicos y todo lo que se les ocurra para acompañar con la palabra dicha, dando valor a nuestro oficio.

Puntuación: 1 de 5.

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Las cinco personalidades de la narración oral

¿Cuáles son y cómo influyen a la hora de contar el cuento?

En el mundo de los contadores de historias, se escucha hablar de las 5 personalidades de la narración oral como influyentes de manera poderosa a la hora de contar una historia. Si las lees te darás cuenta a simple vista en qué consiste cada una de estas personalidades. Pues bien, ellas son: La personalidad del cuento, la personalidad del narrador, la personalidad del público, la personalidad del lugar y la personalidad de la circunstancia. Haré una pequeña descripción de cada una y luego las revisitaremos (es decir, volver a mirarlas) en relación a la forma de narrar a través de las pantallas, en épocas del Covid-19. ¿Es lo mismo? ¿Se debe cambiar algo? ¿Qué cosas debemos modificar? ¿Para qué? ¿Por qué? Comenzamos!!

La personalidad del cuento. En ella, se ve la definición del cuento, si es un cuento de humor, de amor, de intriga, una leyenda, un mito, etc. Si es para niños, adolecentes, adultos, o para la tercera edad.

La personalidad del narrador. Ella nos pone de cierta forma a nosotros como máximo responsable de los cuentos de nuestro reportorio, porque el cuentacuentos debe escoger a partir de su propia personalidad, debe saber discernir que cuento le va mejor y cual no.
Cada narrador es diferente, lo que le queda muy bien a uno en otro puede ser desastroso.
Conocer de nuestras cualidades, de nuestras virtudes y defectos, ser honestos, sencillos, contar con humildad. Contar por el placer de hacerlo bien.

La personalidad del público. Ellos nos inspira, porque sabemos que un público no es igual al otro. No conocemos el estado de ánimo de cada uno que está presente en la sala, hay que estudiarlo unos segundos antes con el silencio lleno, mirar, desplazar la vista por el auditorio, tener una conversación escénica si aún tenemos dudas de lo que vamos a contar para ellos puede funcionar o no, endulzarlos, motivarlos y luego contar la historia. No es bueno llegar y contar, sin sentir al público, no es recomendable.
Recuerden que esto es un proceso de comunión, interrelación, que uno no cuenta para los asistentes sino con los asistentes.

La personalidad del lugar. Cada espacio o lugar tiene una personalidad, y de ella depende también que vayamos a contar y cómo vamos a contar. Ya que podemos contar en un teatro, una sala de conferencia, un patio al aire libre de una escuela, una biblioteca, un salón de actos. Por eso es recomendable llegar al lugar con tiempo de antelación para conocer el área, familiarizarse con ella y confiar en ella. Incluso podemos traer para contar, un cuento de nuestro repertorio y al conocer el lugar este influye para que adecue mi texto o cambio de historia, eso suele pasar.
Hay casos que los narradores están enamorados de una historia y la cuenta de todas formas, puede ser, pongamos el ejemplo, de un cuento de amor, romántico, y nos tropezamos con un lugar abierto y con capacidad para 700 personas.
¿Contaremos el mismo cuento de amor, casi tirando a rosa?
¿Cómo sería entonces nuestro volumen de la voz?
¿Los matices intimista?
¿Valdría la pena contar ese cuento en ese espacio u otro más acorde a la personalidad del lugar?

La personalidad de la circunstancia. Por último cuanto puede influir el frio que se cuela por una ventana, el sonido de una campana de iglesia al fondo de la plaza, un vendedor ambulante que pasa por un parque vendiendo un producto, truenos, lluvia imprevista. Todo esto son circunstancia que pueden ocurrir, antes o el preciso momento del acto de narrar: el narrador tiene que jugar con esas circunstancias y en muchos de los casos incorporarla a nuestras historias y actuar en consecuencia.

Revisitemos las cinco personalidades pero poniendo la mirada en la narración oral virtual

La personalidad del cuento. El cuento para ser narrado a través de las pantallas, debería ser corto e interesante, definiendo siempre para quién se cuenta y qué tipo de cuento quiero contar. Buscando cuentos que nos permitan interactuar en ese rectángulo que es la pantalla, que tambien será parte del cuento.

La personalidad del narrador. Aquí no habría que cambiar nada a lo ya dicho. Si reforzaría el ser responsable y honestos con el trabajo del cuento a ser narrado a través de las pantallas, haber investigado sobre el tema de la virtualidad, probado contar fusionando lenguajes y reflexionado sobre su repertorio para adaptarlo, acortarlo, cambiarlo o buscar nuevos.

La personalidad del público. Aquí se complica sobre todo por no saber quién mirará nuestros cuentos. Si es para un Encuentro o Festival supuestamente los organizadores nos hablarán del público que participarán. Si será en vivo o serán emitido videos grabados previamente por el narrador. En todo caso el narrador deberá imaginar al público. Tendríamos que trabajar la manera de acercarnos para no perder la magia de la comunicación.

La personalidad del lugar. Aquí deberíamos trabajar mucho sobre este punto. Ya que nosotros narraremos desde nuestras casas para que nuestros cuentos lleguen a los diferentes lugares del público que estarán del otro lado de nuestas pantallas. Deberíamos volver a entrar a las diferentes notas de la serie: Narración oral virtual, para que el cuento sea el protagonista y no haya distracciones por el ambiente donde estemos grabando.

La personalidad de la circunstancia. Son muchísimas las circunstancias que debemos tener en cuenta a la hora de narrar frente a las cámaras, pero la más importante a la hora de contar en vivo por las diferentes plataformas es contar con buena señal de Internet. Al estar en casa, lo ideal sería buscar el sector más despejado de objetos, que atrás nuestro esté una pared blanca. Estar bien ilunimados, con buen sonido, para no perder el cuento. Saber que los movimientos deben ser lentos de lo contrario ensucia la imagen (Se ve nublado) Si hay algún ruido tomarlo, incorporándolo en la historia. Pedir que todos los presentes en las transmisiones por plataformas como Zoom o Google Meet apaguen los micrófonos para que solo se escuche al narrador con su cuento. Si es un video grabado previamente el que se enviaré, se puede editar o bien desechar ese y volver a comenzar a grabarlo.

Todavía estamos aprendiendo a encontrarle la vuelta a esta nueva forma de contar. Pero si tenemos en cuenta estas cinco personalidades como Norte para trabajar nuestros cuentos. Creo que llegaremos a un buen destino. Porque el Covid_19 sigue estando, pero no parará a los cuentos y menos que menos a los narradores.

Puntuación: 1 de 5.

Hablemos de libros y de cuentos, Literatura, Narración oral

Cuentos encadenados

Pensemos en una historia entera, con principio, nudo y desenlace. Cuentos que tienen por protagonista animales. Cuentos que repiten algunas frases, una y otra vez. ¿Ya saben a cuales me refiero? Entónces, comencemos el recorrido por estos cuentos, los cuentos acumulativos o de encadenamiento, de éstos quiero hablar hoy.

Los cuentos acumulativos o de encadenamiento son, cuentos populares cuyos protagonistas suelen ser animales, en los que existe una “fórmula” previa que se va repitiendo según van apareciendo nuevos personajes y a la que se va añadiendo una nueva frase o palabra con el personaje nuevo.

No debemos olvidar que los cuentos, las historias, vienen de la tradición oral, de charlas alrededor de la lumbre en las que los más mayores del lugar contaban al público, niños o adultos, historias que ya venían de lo antiguo. Y así, de boca a oreja, las historias y leyendas se iban pasando a las siguientes generaciones.

De entre esas historias había unas a las que llamamos “cuentos de fórmula”Antonio Rubio en su libro “7 llaves de cuento”  nos explica de manera muy breve y sencilla de qué trata todo esto. Nos dice que los cuentos de fórmula son “esos primeros cuentos populares, exactos, líricos y de perfecta estructura, que en ocasiones no van más allá de un sencillo pareado”. Pone como ejemplo “El cuento de la banasta”:

Éste es el cuento de la banasta,

y con esto basta.

Pero, como continua diciendo Antonio Rubio, también los hay con una historia entera, con principio, nudo y desenlace. Aquí entrarían a formar parte los cuentos acumulativos o de encadenamiento.

Se consideran cuentos-juego en los que hay que intentar recordar la lista de personajes y acciones que se va creando. De hecho, era un juego común en los pueblos que cuando se contaba uno de estos cuentos cada vez le tocara a un niño repetir la lista y, aquel que se confundiera, pagara una prenda.

Dentro de este esquema general hay muchas variantes en este tipo de cuentos. Pueden ser un simple encadenamiento de acciones como en el Cuento del Queso:

Este es el cuento del queso de la vieja y el viejo.

Vino el ratón y se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Y el gato quiso comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Vino el perro y quiso morder el rabo al gato cuando quería comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo…

Seguramente recuerden jugar/cantar la canción Estaba la rana sentada cantando debajo del agua”. Quizá no recordemos el orden en que aparecen los animales, lo que sí, recordamos, que los animales van cantando y haciendo callar, tal vez muchos nos los inventamos. Y es que eso también forma parte del juego, porque suelen ser cuentos abiertos que se pueden alargar lo que se quiera, siendo un buen recurso para la escuela, por ejemplo.

Los hay en los que los personajes aportan, según van apareciendo, una solución para un problema, general o particular. De estos hay muchos ejemplos, podemos mencionar “El Chivato”, “Historia de un nabo”. Podemos encontrar muchos más, tanto en cuentos de tradición como en libros modernos, que siguen esta corriente narrativa.

En cuanto a publicaciones hay gran variedad de ejemplos, unos que siguen de manera más fiel la estructura de estos cuentos y otros toman esta estructura como base para montar el cuento aunque tienen variantes.

Un ejemplo conocido de este tipo de cuento es “¿A qué sabe la luna?”, de Michael Grejniec, editado por Kalandraka. Bien es verdad que no tiene todos los esquemas de los cuentos de fórmula, como por ejemplo la estructura poética o la lista de personajes que se repiten una y otra vez. Pero en realidad si lo tiene ya que el autor nos propone la acumulación de manera visual a través de la ilustración en la que vamos viendo como los animales se van subiendo unos encima de otros.

Los hay también de “ida y vuelta”. Son aquellos en los que se suceden los personajes uno tras otro y en un determinado momento algo sucede que les hace retroceder hasta el inicio. Un ejemplo de ellos es el cuento de “El gallo Quirico”, que viene de la tradición oral.

De uno u otro tipo, los cuentos acumulativos son cuentos que tienen un formato fijo, que hay que saberse de memoria sin dejar paso a improvisaciones. Se tienen que contar así porque en ello reside la esencia del cuento. Y esa repetición es precisamente lo que engancha y gusta a los niños. Los niños de entre 2 o 3 años hasta los 6 o 7 disfrutan mucho con esa repetición y esa seguridad que le dan estos cuentos. Saben, aunque no conozcan el cuento, qué va a pasar a continuación y eso les relaja y les ayuda a disfrutar de la historia. Además favorece la memoria y les ayuda a aumentar su vocabulario.

La tradición, por suerte, sigue muy presente, en las historias que se cuentan a los niños y en las que se publican, ya sea recuperando ese boca a boca o creando nuevas historias. No perdamos esa tradición porque en ella está la sabiduría popular de años, y nuestra responsabilidad es la de mantenerla para los que vengan.

Puntuación: 1 de 5.

Claves para, Literatura, Narración oral, Narrar a la primera infancia

Literatura para la primera infancia. A la hora de elegir… ¿Qué narrar?

¿Para qué sirve la literatura infantil en la primera infancia?

Los libros de literatura presentan un mundo imaginario en el que los protagonístas actúan de acuerdo a pautas solamente válidas dentro del texto de ficción. Los animales pueden hablar, pensar, tomar decisiones, se visten como personas, reaccionan con conductas similares a las del mundo humano. La identificación con el personaje del texto literario, es el punto de partida para que deseen escucharlo. Los personajes literarios más atractivos son por lo tanto los que juegan, los que quiebran el orden establecido, los que se aventuran y descubren otros mundos, sufren vicisitudes, pero salen airosos de esas circunstancias. A los niños les gustan los seres imaginarios, los perros voladores, los ratones que van a la luna en barrilete, lo fantástico, la ruptura definitiva de las fronteras de lo real. Por lo tanto la literatura infantil sirve para conocer el mundo, para jugar dentro de ese mundo imaginario, para acompañar emociones y sentimientos, para encontrar la voz cariñosa del adulto, para establecer vínculos.

A la hora de elegir… ¿Qué criterios podemos tener en cuenta?

El valor estético de una obra literaria infantil

Triángulo amoroso: Adulto, Bebé, libro.

La literatura habla de las cosas que conmueven, que estimulan el pensamiento sobre lo que nos está pasando, que arranca sonrisas o lágrimas, y que deja como única enseñanza ese contacto con las palabras que abren mundos nuevos, desconocidos tal vez, antes de escuchar ese texto. Pertenece al campo de la creación artística en el que no existen moldes establecidos. El valor estético recide en colocar en primer lugar las imágenes, la palabra poética, dónde encontraremos que dice cosas, pero de tal manera, que llega a lo más hondo del corazón.

El cuidado pedagógico ¿Dónde ponemos la mirada?

La importancia de la selección de los textos.

Con frecuencia nos preocupamos por la aparición de palabras de poca circulación, ya que se supone que los niños las desconocen y no comprenderán el sentido de la narración. Sin embargo, nada complace más a un niño que escuchar por primera vez una palabra, interrogar sobre su significado, escuchar una respuesta satisfactoria. Los textos para los primeros años, deben transmitir ideas de manera coloquial. Pero esto no quiere decir que no exista profundidas, pensamientos profundos.

Conocer un poco de pedagogía nos brinda herramientas para conocer los centros de interés temáticos en cada etapa evolutiva, sabiendo que se van modificando a través del tiempo, y que pueden ser una constante aún en diferentes contextos culturales. Así sabemos que a los bebés les atraen más las historias en las que se ponen en juego un personaje infantil y un objeto conocido – una pelota, un pájaro – o una figura familiar que puede asociar con su mamá. su papá u otra persona cercana.

A los dos o tres años disfrutan de narraciones en las que intervienen más personajes y los hechos del cuento suceden en espacios que les den gusto recorrer: la plaza, el mar. Es decir, aparece el interés por los espacios exteriores en los que puedan sentirse protagonístas. Eligen personajes que se disfrazan y engañan a otros, y situaciones lúdicas en las que ya no está presente el adulto.

Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay 

Los niños de cuatro y cinco años, se inclinan por los elementos mágicos o sobrenaturales, como los que aparecen en los cuentos tradicionales. Nace la curiosidad por temas más complejos: el amor, los nacimientos, la muerte, las aventuras en lugares extraños, y toda historia en la que los protagonistas se alejan de la tutela familiar y atraviesan por sí mismos las dificultades o las amenazas del mundo exterior.

En lo que se parecen todos los niños, a cualquier edad, es por el inmenso placer que les producen las historias que los transportan a un mundo diferente, con provocaciones a su imaginación, a su sonrisa, y también a su emoción más oscura. Les gusta, como a todos, que los asombren.

La representación del Mundo: ideas, creencias, valores culturales.

Ningún cuento es inocente, menos aún el que va dirigido a la primera infancia. Toda obra literaria contiene en su interior una representación del Mundo, una escala valorativa sobre la conducta humana. Aquí las polémicas suelen ser intensas, ya que, como es sabido, no todos compartimos los mismos códigos con respecto a lo que está bien o está mal, ni ahora, ni en el pasado remoto. Para cerrar la nota, una frase para reflexionar : todos somos diferentes, el problema es cómo aprendemos a respetarnos en esas diferencias.

Nota escrita por Emilce Brusa

Puntuación: 1 de 5.

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El maravilloso valor de las historias familiares

Todos tenemos una historia que contar

Ilustración Alma Rosa Pacheco Marcos

Si tienes la fortuna de tener a tus padres o abuelos vivos, no te pierdas la oportunidad de disfrutarlos y aprovechar todo lo que tienen para dar y contar.

En esta época donde los adultos mayores deben hacer el mayor sacrificio y esfuerzo al quedarse dentro de sus casas, privándose del abrazo y los cariños de sus seres queridos a causa del Covid-19, quiero invitarlos a cambiar y aprovechar estos días para darles valor a sus palabras y el lugar que los mayores tienen en su familia y en su vida.

Una característica particular de los adultos mayores de hoy es que pertenecen a una generación muy especial. Por un lado, muchos atravesaron los momentos históricos más significativos del siglo XX y los enormes desafíos de una migración. Eso llevó a algunos de ellos a tener vidas increíbles, muy distintas a las nuestras. Por otro, se trata de la última generación de vida esencialmente analógica, cuyas historias casi no están documentadas. Cada persona mayor que se va se lleva para siempre una multiplicidad de vivencias e historias, únicas e irrecuperables. Por eso, nosotros los narradores debemos darles voz, ser el instrumento para que esas historias sigan vivas, revivirlas para que las nuevas generaciones conozcan las costumbres de sus antepasados . En las historias familiares hay mitos, secretos, mentiras con las que se entretejen las vidas de padres e hijos, tíos, primos, sobrinos, abuelos, pero que todos aceptamos porque sentimos una gran familiaridad incluso con las fantasías de nuestros ancestros, o de parientes contemporáneos en quienes, mal que bien, nos reconocemos. El mismo acontecimiento puede ser recordado de manera completamente diferente por dos personas que lo presenciaron, que escucharon las mismas palabras, vieron los mismos gestos de los protagonistas y, sin embargo, sus interpretaciones difieren radicalmente. Creo que esto ocurre porque cada uno de ellos mira el acontecimiento desde su propia subjetividad, y ésta le impone el color del cristal con que lo mira, y el tono a las palabras que se intercambian. Al reconstruir esas anécdotas familiares podemos agregarle los dos puntos de vistas o bien recrear la historia, con el solo fin de quien escuche esa historia, se sienta identificado o sienta empatía con los diferentes personajes.

Por eso te propongo que busques los momentos para llamarlos,  para escuchar sus relatos y sus visiones. Allí se esconden claves de tu pasado y de tu propia historia. Una buena manera de hacerlo es filmar conversaciones para documentar sus pensamientos y recuerdos y que también esté disponible digitalmente para sus descendientes. Muchos de sus objetos tienen el valor enorme de las circunstancias que atravesaron: manteles bordados a mano por bisabuelas, objetos traídos con ellos en los barcos. Si no nos cuentan su origen, parecen simplemente otro mantel o otro artefacto. Finalmente, algo similar, ocurre con las anécdotas escondidas en cada foto: no basta con escanearlas, si no sabemos quién es quién y qué estaba pasando. Enlaza cada foto con su relato.

Te invito a empezar ya a revalorizar a los adultos mayores y sus visiones e historias. Por un lado, porque así estarás contribuyendo a cambiar esta realidad que les toca vivir hoy y por otro lado tendrás muchos relatos para agregar a tu repertorio como narrador. Si sos joven, no solo estarás ayudando a mejorar la situación de quienes te han criado. También estarás luchando por sus derechos, al darle voz a un tiempo pasado. Por otro lado, evitarás que todo lo que tienen para contarte sobre ellos, sobre el mundo  y sobre tu propia historia familiar algún día se pierda. No dejemos pasar la fortuna de su presencia ni la riqueza de sus perspectivas y memorias.

Las historias orales en la familia promueven la apreciación por escuchar y contar historias y crean lazos que unen a las generaciones”.

Thomas Kuhn, Historiador y filósofo Estadounidense.

Puntuación: 5 de 5.