Hablemos de libros y de cuentos, Literatura, Narración oral

Los animales como protagonistas.

Cuentan que el zorro… es de los personajes más populares y aparece en muchos cuentos como el “pícaro”.

En ciertos cuentos nos hemos acostumbrado a entregar ciertos atributos humanos a seres que, o son inanimados o no son humanos. Tal como ya lo hicimos alguna vez con los dioses, los animales han recibido por nuestra parte una serie de atributos que asociamos a la naturaleza humana. Así podemos ver asociar la lealtad a los perros, la sabiduría en los búhos, o la locura a las cabras. Desde tiempos pretéritos, los animales han formado parte de este escenario de seres a veces considerados mágicos, otras veces malévolos, y otros como anuncios de buena suerte.

El zorro tiene una fama ambigua. Por siglos se lo ha considerado como un animal inteligente y escurridizo y, que gracias a esa misma ágil astucia, es poco confiable. Basta recordar las fábulas de Esopo con su Zorro y las uvas o El zorro y la cigüeña para darnos cuenta de cómo identificamos a este animal desde nuestra niñez. Un zorro que es capaz de mentir y adular con tal de conseguir lo que quiere, es un verdadero estratega a la hora de lograr un objetivo. El mismo Nicolás Maquiavelo lo menciona en su afamado El Príncipe: «Hay que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos», aludiendo a la astucia de este animal.

Kitsune, en Japón, significa zorro y representa a un espíritu del bosque, al igual que lo hace en la cultura celta anglosajona. Es un cuidador de ese espacio y quien mejor lo conoce por lo que es fácil entender que se mueve con agilidad entre sus recovecos, aludiendo así a su actitud huidiza y esquiva. En la mitología japonesa, el zorro es percibido como un ser inteligente y sabio, poderoso a medida que envejece y con una habilidad mágica que le permite converstirse en un anciano, emular a una persona en particular, pero por sobre todo parecer una bella y joven mujer, engañandor más que nada por diversión, como una travesura pues su labor esencial es la de cuidador.

En la mitología celta, el zorro es un guardián, un guía de los espíritus del bosque. Los zorros han simbolizado en el folclore occidenteal la astucia, el ingenio y muchas veces el engaño; esa habilidad de observar al otro y preveer sus moviemientos, siempre sin ser vistos ni advertidos. Por ejemplo, en la cultura finlandesa los zorros personificaban el triunfo de la inteligencia por sobre la maldad y la fuerzaordica, el zorro se relaciona con el mito de las auroras boreales, aia por sobre la maldad y la fuerza abruta, no considerándolos bruta, no considerándolos animales malvados, sino ingeniosos y astutos; por su parte los nórdicos ven  al zorro en relación con el mito de las auroras boreales, donde se cuenta que un zorro  al cruzar las mesetas árticas va iluminando el cielo con el destello que se desprenden de su cola, mientras se arremolina la nieve, como pequeñas chispitas como si fueran luciérnagas.

En Latinoamérica hay múltiples leyendas que tiene al zorro como animal protagonista, entre ellos la mapuche El zorro y la perdiz, donde el zorro es parte del mito de la creación, subrayando las características favorables de la astucia y prudencia.

Volviendo a la literatura, el Roman de Renart  es otro clásico libro que tiene como protagonista a un zorro. Es más, se hizo tan popular desde su creación en los siglos XII y XIII, que en francés renard -nombre del personaje- pasó a convertirse en la palabra zorro, en vez de la antigua palabra en latín goupil. Este conjunto de poemas en francés fue escrito como una epopeya por distintos autores en un largo periodo de tiempo y donde existían otros animales, y que juntos parodiaban la épica y la novela cortés, todo ambientado en una sociedad animal que imita a la humana.

Beatrix Potter (1866-1943), autora inglesa creadora de El conejo Pedro o La oca Carlota, tiene como figura al señor Tod, un zorro elegantemente vestido que, en El cuento Jemima Pata de Charco,engaña con sus encantos a la confiada Jemina. En Pinocho, del italiano Carlo Collodi (1826-1890), el zorro es un personaje que aparece tentando al pequeño niño de madera en su camino a la escuela, engañándolo y promoviendo en él una serie de malos hábitos, reforzando la personificiación de  lo embaucador del animal en la literatura.

El francés Antoine de Saint-Exupery (1900-1943) refresca la imagen del zorro en su afamado El Principito (1943), dejando de lado la mala fama y haciendo énfasis en el carácter indomable de su naturaleza, pero a la vez pidiendo en alguna medida la domesticación, es decir, la creación de un lazo afectivo que una al Principito y al zorro.

El zorro de Superzorro (Alfaguara, 2002) de Roald Dahl (1916-1990) es quizás el mejor ejemplo de un cambio en la mirada del personaje del zorro. En donde se veían características negativas, Dahl implanta su reverso positivo. Siempre elegante y audaz, el fantástico señor Fox es una nueva mirada a la figura simbólica de este animal, resignificando su legado en la literatura infantil; y de cómo percibimos a este animal colorado en su solitaria y escurridiza forma de vida y de superviviencia.

El zorro, animal que provoca y subvierte el orden con sus bromas y engaños sin maldad pero con astucia y que se mueve entre las sombras, es poseedor de sabiduría y magia. Sigiloso vive en el bosque, su espacio por excelencia y que bien conoce y usa en su beneficio, siempre mutando y guiando a otros hacia nuevos encuentros. El zorro es de alguna forma entonces un recordatorio del constante cambio en que se vive en la naturaleza, inherente al ser humano con todo lo misterioso y oculto que aún habita en ella. Así como señala el antropólogo Joseph Campbell.

El zorro es uno de los animales sagrados, que como figura ha sido recurrente en la historia y aparece como un trickster, un arquetipo, cuyas travesuras son de origen divino y que ponen de cabeza todo el mundo para que este se mueva y se transforme, siempre en una dinámica de continuo movimiento, de continuo fluir, como el paso de las estaciones y como la vida misma.

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Literatura, Narrar a la primera infancia, Nota

Literatura, niños y algunos fantasmas.

Un recorrido a través de la historia de la vinculación de los niños con la literatura

En esta nota voy a hacer un recorrido por la historia de la literatura en relación a los niños, para reflexionar, abarcando algunos conceptos que estimo fundamentales en la vinculación adulto – literatura infantil – niños. Haciendo foco en la importancia del adulto mediador (sea familias, docentes, bibliotecarios o narradores) entre la literatura y los niños con el fin de pensar y encontrar diversos criterios de selección.

Es necesario recordar que históricamente la vinculación de los niños con la literatura estuvo marcada muy fuertemente por el imaginario social, por la imagen de niño construída por diversas épocas. A modo de ejemplo, podría pensarse en en “anonimato” de la Edad Media. En ese período, una vez que el niño sobrevivía a una primera etapa frágil en la cual era objeto del cuidado cariñoso del adulto, ingresaba de lleno a su mundo, en donde compartía con él la misma educación, los mismos trabajos, los mismos juegos, danzas… y la misma literatura.

Muy diferente en cambio es la concepción de niño en el siglo XVII cuando, por influencia de moralistas, hombres de leyes y eclesiásticos, comenza a surgir un sentimiento nuevo en torno a la niñez. Se toma conciencia de la diferencia entre esta etapa y la adulta, viéndose a la infancia como un período de preparación para la adultez. Va a ser preciso conocer al niño para corregirlo, para integrarlo al sistemas de valores sustentado por la sociedad. Se va a poner el peso en la educación y en la institución escuela que le brindará una “sociedad infantil”, muy diferente de esa sociabilidad central indiferenciada en la Edad Media. El preceso educativo pondrá el acento en preceptos éticos y morales; la literatura destinada para ellos, también.

He hablado de dos momentos históricos diferentes sólo para pensar en los textos (antologías de tradición oral, sobre todo) que hasta el día de hoy encontramos en las bibliotecas, librerias. Pensar en las épocas que fueron recopilados, para entenderlos y desde allí ver la posibilidad de incorporarlos al repertorio o bien descartarlos, para ir en búsqueda de otros textos.

¿Hablamos de niño o de infancias en la sociedad de hoy?¿Qué lugar ocupan o se le asignan? Dejo los interrogantes para que cada uno encuentre la o las respuestas, hay mucha bibliografía para leer sobre el tema y muy interesante, los invito a busacar para apliar las respuestas. Pero lo que sí quiero marcar es que la literatura para niños del Siglo XXI, tienen formas especiales de manifestarse, porque los textos atraviesan un complejo camino desde la producción en manos de los artistas hasta su edición y distribución en las librerías. Y en ese camino también estamos nosotros (familias, maestros, bibliotecarios, narradores, mediadores) para encontrar literatura vinculada con la historia y la cultura de su propio tiempo, saber priorizar el conocimiento de libros de calidad literaria. Encontrar literatura realizando una selección que sabemos que estará impregnada de criterios estéticos, pedagógicos, ideológicos y demás, pero con la convicción, de abrir nuevos mundos, que interpelen, que lleven a la emoción, que los acompañen, los ayuden en su desarrollo. Qué también estimulen en las realidades diferentes a las que se suceden sus vidas, a pensar críticamente en esa realidad, del mundo en el que crecen. Para que esto ocurra, el libro de literatura debe acertar con sus interrogantes, sus búsquedas. Debemos encontrar esa literatura, ese libro que lo satisface con todas o con alguna respuesta.

Para seguir leyendo sobre los criterios de selección y qué narrar los envito a entrar a la siguente nota https://vozycuento.com/2020/06/23/literatura-para-la-primera-infancia-a-la-hora-de-elegir-que-narrar/

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Claves para, Literatura, Narración oral, Narrar a la primera infancia, Nota

“Cuéntame un cuento”: consejos para narrar y leer a los niños pequeños

Por muy pequeño que sea el niño, siempre disfrutará de escuchar cuentos, de los poemas y nanas que tanto llaman su atención. La voz de los adultos los abrazan y les abren un mundo nuevo de sonidos, de estímulos. La narración y la lectura contribuyen al desarrollo global de las personas y tiene una influencia importante en el desarrollo cognitivo, afectivo, social, emocional y lingüístico de los niños.

El primer libro del bebé es la voz de la mamá, de su familia.

Gracias a las palabras de sus primeros libros se estimula la inteligencia, la creatividad, la imaginación, la capacidad verbal y de concentración de los pequeños. Pero, ¿vale cualquier libro? ¿Cómo leer/narrar a los niños pequeños? Es muy sencillo, nuestros abuelos y padres no hicieron cursos para contarnos/leernos cuentos. Aun así, les ofreceré unos consejos que los ayudarán a entender la importancia y los beneficios de narrar y de la lectura.

Beneficios que, no olvidemos que no solo se refieren a su formación y su desarrollo intelectual y psicoafectivo, sino que también se relacionan con el disfrute, la mera diversión. Y es que escuchar cuentos es también una buena manera de alegrarse, de soñar, de inventar, de jugar… Veamos cómo.

Consejos para narrar y leer a los niños

> No alargues las historias. Los niños pequeños no pueden seguir argumentos largos ni mantener mucho tiempo la atención, por lo que mejor seleccionar cuentos cortos.

> Deja que elija su libro, su historia. Del mismo modo que a nosotros hay días que nos gusta un determinado género en la lectura, ellos tendrán sus preferencias. Pero, como es lógico, para que esto sea posible el niño tiene que saber donde elegir.

> Crea una pequeña biblioteca y deja los libros al alcance de los niños. Que manipulen libros especiales para niños, revistas viejas, que vean pasar las letras y las fotografías, los dibujos…

>” El verbo leer no admite el imperativo”, dice el escritor Daniel Pennac en su ensayo “Como una novela”, donde aborda la problemática de la falta de lectura en los adolescentes. No fuerces al niño a leer algo que no quiere o que no le interese en ese momento. Por supuesto, tampoco le leas, si no tienes ganas, es ese instante. Habrá más momentos.

> El momento adecuado lo deciden los dos. Algunos días el niño no estará dispuesto para cuentos o lecturas, pero, siendo realistas, es probable que seas vos quien más a menudo no tenga ganas o ánimos para narrar o leerle. Lo mejor es relajarse y disfrutar, sin prisas, no tomarlo como una obligación.

> Juega con tu voz, imita las voces y sonidos de los personajes, cambiando a distintos tonos (voz grave, aguda…) y no olvides el volumen, gritando, susurrando… según el momento de la historia. También podrás cantar, recitar.

> Cuando narres o leas utiliza todo el cuerpo y no solo la voz: las manos, los gestos, la mirada, el tono de voz imitando los personajes… son muy importantes. Puedes levantarte, imitar movimientos, hacer los sonidos de ambientación…  hay que ponerle entusiasmo y meterse en la historia.

Jardín Maternal Municipal Chascomús, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

> El niño te va a interrumpir y esto hay que aceptarlo como parte de la historia. Querrá saber más, hacer sus aportaciones, preguntar…: un niño pequeño no está callado ni quieto durante un cuento. Entonces, tienes que aprovechar esto en beneficio de la historia y de su aprendizaje.

> Si el niño no ha entendido lo que hemos dicho o leído, repite la frase o hazle un resumen.

> Ten paciencia si te pide que le cuentes el mismo cuento varios días. Esto les da seguridad porque conocen la historia, pueden hacer nuevas sugerencias, han imaginado distintos desarrollos… y además acelera la adquisición de vocabulario.

> Cuando ya no son tan pequeños y sobre todo con cuentos que ya conocen puedes hacer pequeñas “trampas”, cambiar palabras, añadir frases sin sentido… porque el resultado absurdo les sorprende y divierte.

> Es importante que visiten alguna biblioteca, para escuchar narradores profesionales, para elegir nuevos libros para llevarse a casa. También ir a la librería si queremos hacerle un regalo especial y que elija él mismo.

> En definitiva, al leerles en voz alta, al narrarles cuentos, creamos momentos compartidos con nuestros niños de gran valor emocional y logramos que empiecen a amar los libros, a interesarse por ellos y con suerte a que en el futuro sean buenos lectores y se interesen por leer ellos mismos nuevas historias. Pero aún queda mucho para eso, así que empecemos a pensar ¿qué libros son los mejores para niños pequeños? Bueno este es un GRAN tema que pronto lo desarrollaré en otra nota.

> No prives a los niños de la riqueza de narrar y leer, es un hábito saludable a nivel personal y familiar y esperamos que con estos consejos para narrar o leer a niños pequeños, muchos más se embarquen en esta aventura. ¡Felices cuentos, feliz lectura!

Puntuación: 1 de 5.

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