Mis propios cuentos

Un cuento de Emilce Brusa

Lazos

Relato de la serie FotoNarrativa. A partir de una foto he creado la historia.

Se despertó de la siesta. Fue hasta el baño, se lavó la cara, palpó su piel marcada por las líneas de vida, se miró en el espejo del botiquín, vio en sus ojos pequeños  asomar el color gris celeste y sonrió, siempre la risa estaba presente en su vida.

Buscó en su ropero su vestido favorito, ese de lunares, el que usaba para los días especiales. Se vistió, se perfumó con fragancia de rosas y fue hasta la cocina. 

Eran las cinco en punto. Como cada tarde de su larga vida, Hermelinda preparó su taza de café, calentó los bollos de manteca y azúcar los colocó en  un plato, los dejó sobre el mantel y se sentó a la mesa. Miró a un punto fijo, sonrió como posando para una foto.

Su vida era una rutina, un día igual al otro. Menos los viernes que salía de su casa para la visita semanal, para ir a ver a su hermana Graciana.

Ese día no era viernes, era un miércoles por eso era un día especial, había preparado su bolso de florcitas, no quería olvidar nada, revolvía y repasaba que estuviera cada cosa que ella había seleccionado con esmero.

A las seis y media un remisse la pasaban a buscar. 

Graciana ya hacía un tiempo que vivía en un geriátrico. Tenía doce años menos que Hermelinda, pero esa enfermedad cruel no dejaba que fuera ella misma y sus hijos decidieron llevarla allí para que la atendieran como ella se merecía. 

Hermelinda llegó y la encontró sentada en un rincón del salón junto a otras señoras. Todas se encontraban con las cabezas gachas, mirando el piso. Hermelinda contuvo sus lágrimas y caminó hasta donde estaba su hermana. Buscó una silla y se sentó a su lado. Acomodó la cartera y abrió el bolso.

Primero sacó la cajita de música, le dió cuerda y comenzó a sonar “Para Elisa”. Graciana movió sus dedos como tocando un piano imaginario, como lo hacía en su piano de cola. Luego le dio una pluma de gallina y comenzó a contarle la anécdota del día que entraron al gallinero, sin permiso de sus padres, cuando eran niñas y robaron todos los huevos para venderlos a los vecinos para comprar las figuritas de moda, esas con brillantinas. De las corridas por toda la casa para que su mamá no las alcanzaran con la chancleta, Hermelinda lanzó una carcajada y su hermana la imitó. 

Más tarde buscó y sacó del bolso, la piedra gris de granito, redondeada y le contó de cuando la defendió de aquel muchacho que  querían besarla a la fuerza, del chichón que le salió al tipo ese,dejando ver  la frente elevada, morada, caliente, de cómo salió corriendo gritando y llorando como un niño. Del abrazo fuerte que se dieron ese día las dos entre lágrimas y risas. Hermelinda le tomó las manos, inmediatamente sintió una caricia suave.

Uno a uno iban saliendo los objetos y ella iba contando su historia, una medallita de la virgen niña, un caracol de mar, una puntilla blanca, tres pares de escarpines, dos celestes y uno rosa, un collar de perlas que le colocó sobre el cuello, un lápiz de labios rojo que dibujó  sus bocas, primero la de una, después la de la otra. 

Las horas iban pasando pero para ellas estaba detenido en otros tiempos, en ese tiempo que no tenía tiempo, el de los recuerdos compartidos, tiempo de vidas felices.

Por último sacó la caja de bombones. Le ofreció el de licor. Graciana se lo llevó a la boca y al morderlo levantó sus ojos y los clavó sobre los ojos de su hermana. Hermelinda sonreía, como siempre. Entonces Graciana habló: ¡¡¡¡Feliz cumpleaños!!!! 

Ese era el regalo que habían acordado hacerse, tiempo atrás, a partir de sus setenta. ¡Había recordado! Hermelinda sonreía feliz . En ese momento entró la enfermera con la torta. Todos le cantaron el feliz cumpleaños, comieron una porción cada una acompañada con  tazas de té. 

Hermelinda estrenaba sus 88 años, a la noche llegarías sus hijos, sus nietos y su flamante bisnieto. Ya podía festejar otro año más de vida!

Autora: Emilce Brusa

Cuento: LazosCC by 4.0Emilce Brusa

Puntuación: 1 de 5.

Literatura, Narración oral, Nota

La biblioteca interior

Al rescate de los textos “interiores”, esos que se van sumando a lo largo de la vida.

Cada uno de nosotros llevamos muchos textos “interiores” acopiados a lo largo de la vida. Ellos se encuentran en nuestra “textoteca” compuesta por las canciones, poemas, cuentos, dichos, anécdotas, películas, dibujos animados, historietas, libros, eslogans de comerciales los que quedaron guardados en nuestra memoria. Están allí, a veces sin darnos cuenta, y que se movilizan y afloran cuando se relacionan con palabras, situaciones, otros textos.

“Estos textos constituyen el piso para que la literatura se convierta en un objeto cotidiano, el lugar en el que se puede hacer pie para dar el paso natural hacia la lectura en el sentido más creativo. Cuando llegue el momento, hacer crecer lo que se tiene, poco o mucho”, tal como dice Laura Devetach en El vaivén de los textos.

Entónces, ¿Cuál es la palabra más antigua de tu vida? ¿Cuál es el primer sonido que recuerdas, tal vez en forma de llamado, de canción, de arrullo, de nombre? ¿Cuál otros sonidos evoca? Piensa y escucha ese concierto de ecos, que se llamen unos a otros, que evoquen otras voces, otros sonidos, otras palabras…

Lanza una piedra a ese estanque (a tu memoria) y observa las ondas que provoca. Puede pasar que…

Había una vez un payaso plinplin que estaba sentado en un verde lomón y veía a Hansel y Gretel frente a la casita de chocolate y caramelo. -¿Qué llevas en la canastita?, preguntaba el lobo y se sube al tren qué tren qué tren hasta el jardín del viejo jardinero que cuidaba con esmero del vergal y rosas no ortigas cultivo, cultivo una rosa blanca. Blanca y radiante va la novia que se casa con el mocito de enfrente que la tiene loca de amor y es una muchacha ojos de papel con zapatito de cristal hacendosa y trabajadora como pocas, dice la vieja virueja de pico picotuela de Pomporerá y ni bien pronuncia estas palabras se drume drume negrito entre olas y el viento zucundúm sucundúm, pero Juan y Pinchame fueron al río, Juan se ahogó, ¿quién quedó? La bandera azul y blanca, jirón del cielo (¿o sería tirón del cielo?) donde vuela un pajarito que se cazó, este lo saló y este picaro gordito se fue a la murga murguera de la esquina de la casa donde mi papá me llamaba bichito de luz y cerraba las puertas para que no entrara el hombre de la bolsa.

Todos estos textos interiores provienen de una circunstacia que los rodeó, de un lazo afectivo con un momento de nuestra vida. Es importante tomar conciencia de este bagaje personal que puede provenir de muchos circuitos diferentes, a veces cargados de palabras que no son las reconocidas por el discurso establecido. Y es con este bagaje con el cual vamos haciendo los libros e inevitablemente relacionamos sus significados con los nuestros, entremezclándolos y dándoles un sentido necesario personal.

Retomemos a Laura Devetach: “La realidad nos dice que muchas veces, encerrados dentro de nuestro distintos roles profesionales, no tenemos idea muy clara de nuestra textoteca. Muchos de nosotros no sabemos leernos, y que cuando queremos leer literatura lo hacemos desde esta carencia y desde el rol”. Al poner en movimiento nuestra textoteca: “tomamos conciencia de que tuvimos un camino de palaras, de textos, en el que se puede hurgar y al que se puede seguir construyendo. A fuerza de escuchar y realiza distintas lecturas se nos configuró un piso en el que tanto lo que se incorpora como la forma en que se incorpora van determinando las variables del crecimiento lector”.

Y los lectores se comunican, se buscan e inevitablemente se encuentran, de a dos, de a tres, en grupos, y forman una comunidad de lectores que se ofrecen unos a otros como interlocutores válidos en el develamiento de las palabras que precedieron al texto, de las diferentes capas de significados que los textos encierran, en la pluradidad de significados que despliegan, en la apertura y confianza en a construcción de hipótesis.

Ahí entramos nosotros los narradores, previlegiados en la construcción de esta comunidad de la palabra dicha. Buscar nuestros textos “internos” para agregar en nuesto repertorio, seleccionando ese pedacito de texto para incorporar en nuestros cuentos, ese que está en las textoteca de todos, para identificarnos y reconocernos en los cuentos. Desplegando las historias en escuelas, bibliotecas, centros culturales, aulas esos lugares donde construímos lazos y significaciones a través de nuestra profesión para generar cada texto oral.


Quién es Laura Devetach

Escritora y profesora universitaria argentina, Laura Devetach es conocida principalmente por su obra dedicada a la literatura infantil y juvenil, además de por sus guiones para televisión y obras de teatro. Su obra fue prohibida durante la dictadura.

A lo largo de su carrera Devetach recibió numerosos premios, como el Octogonal, el Premio Casa de las Américas o el Premio del Fondo Nacional de las Artes además de reconocimientos como el de integrar la lista de honor de la IBBY.

Puntuación: 1 de 5.

Mis propios cuentos

Un cuento de Emilce Brusa

Manos

Este cuento surgió de una serie de relatos que denominé FotoNarrativa. A pertir de una foto he creado la historia.

Ellas tenían un ritual. Todos los años, el 1° de Abril se juntaban a tomar el té y a comer delicias caseras. En un momento unían sus manos, unas arriba de las otras formando una torre de carne y huesos y finalmente llegaba la promesa. La decían en voz baja en forma de plegaria: “No conformarnos. Saber que merecemos lo mejor, no por egoístas,  sino por el amor a nosotras mismas”.

Ellas vivían en el mismo pueblo desde niñas.  No se tenían secretos. Sabían de sus alegrías y de sus penas, de sus picardía y sus miserias. Eternamente juntas pasaron los noviazgos, los casamientos, los nacimientos. Se tenían las unas a las otras. Siempre cerca, siempre unidas.

Una tarde de invierno una de ellas llegó con la noticia que debía abandonar el pueblo. Su hijo la necesitaba. Tenía que viajar a otra provincia a 2521 kilómetros de distancia. No sabía por  cuánto tiempo debía quedarse allí, si tres o seis meses o para siempre.

Todas se entristecieron, nunca se habían separado más de quince o veinte días.  No podían imaginarse no verse a diario. Durante esos días previos al viaje, se juntaban todas las mañanas, mate de por medio, donde hablaban, lloraban y se abrazaban  amargamente.

El día llegó. Ella se despidió de cada una y salió  para el aeropuerto.

La rutina de esa mujeres no fue igual desde entonces. El destino hizo que se tuviera que quedar allí para siempre.

Pero algo no había cambiado del todo, porque cada 1° de Abril, ella aparecía sonriente con regalos para todas y para  cumplir con el ritual anual,  con la plegaria. Tomaban el té, comían delicias caseras, juntaban sus manos cada vez más arrugadas con esos dedos deformados y con sus voces susurrantes decían la plegaria, su ruego, su rito de siempre. Ese que hablaba de no conformarse, de ese amor especial, ese amor que no sabe de distancias ni de cercanías, ese que las unía desde siempre.

Autora: Emilce Brusa

Manos_-_Emilce_BrusaCC by 4.0Emilce Brusa Cuento: ManosCC by 4.0Emilce Brusa

Puntuación: 1 de 5.

Mis propios cuentos

Un cuento de Emilce Brusa.

Charol

Mi cuento en la voz de la narradora pampeana Cristina Welch durante la sección“Rincón del cuento” del programa radial de su ciudad.

Amelia se despertó con el ritmo del 2 x 4 resonando en su cabeza. Ese día a la noche iría al Club Social y Deportivo Villa Crespo con su amiga Dorita acompañada por su madre, como correspondía a una muchachita decente como ella. 

Preparó desde temprano el vestido, las medias de red y sus zapatos de tacón tipo Guillermina de charol y se fue a la peluquería.

Isidro lustró sus zapatos negros acordonados quedando brillantes como espejos. Pidió que le plancharan la camisa blanca y que orearan el traje azul marino. Por la tarde pasó por la barbería para rasurarse y  recortarse el bigote para estar de punta en blanco para la noche.

Había quedado con dos amigotes para ir al bailongo donde se presentaba la Orquesta Típica de Osvaldo Pugliese, su favorita.

Los varones, entre ellos Isidro llegaron temprano. Se sentaron en una mesa  cerca de la puerta de entrada y pidieron una botella de vino tinto. Era el lugar estratégico, la ubicación ideal para ir fichando a las percantas que iban entrando.

La orquesta típica empezaba a acomodarse y los músicos afinaban los instrumentos. Esa noche se presentaba Alberto Morán que convocaba a muchas mujeres que morían de amor por su facha y su voz.

La gente entraba y se acomodaban en distintas mesas. Un murmullo de voces diversas se expandía en el aire. La pista de baile esperaba ansiosa a las parejas. 

Isidro llevaba el vaso de vino a su boca cuando la vio entrar, casi vuelca su contenido porque su cuerpo tembló, algo se endureció entre sus piernas y su corazón le dio un vuelco, pero como buen macho, se supo controlar.  No obstante no despegaba su vista a esa muchacha bien peinada, con ese vestido que resaltaba las curvas, esas piernas enfundadas en medias de red y sus pequeños pies dentro de esos zapatos de charol negro. 

Amelia se acomodó en la mesa cerca de la orquesta junto a su madre y su amiga Dorita. Pidieron cada una una Hesperidina Bagley y estaba ansiosa por comenzar a bailar. Recorrió con su mirada todo el salón, en ese momento sus ojos se clavaron en ese hombre que la miraba con deseo. Ella bajó la mirada, tomó un sorbo de esa bebida suave y dulce, sus mejillas se enrojecieron. Volvió a mirar, entonces Isidro hizo la seña que Amelia esperaba, el cabeceo para invitarla a bailar.  

Empezaban los primeros acordes del tango Ahora no me conocés. Ella se levantó de la silla y él la llevó hasta la pista de baile. 

Uno enfrente del otro tomaban posición para comenzar a bailar. Isidro le tomó la mano izquierda con suavidad y con la otra mano, la sujetó en el lugar exacto donde  concluía la espalda de Amelia. Ella se estremeció pero lo dejó hacer, su cuerpo se entregaba más allá de su voluntad y él lo sentía, la apretaba con el aliento entrecortado de deseo. Así siguieron los tangos Manos adoradas. Qué nunca me falte. El mareo. Ellos no paraban de bailar, las manos guiaban para hacer las figuras, los giros, las cadencias sutiles y sencillos del tango que sonaba en la voz del cantor. La orquesta continuaba su repertorio ejecutando En secreto. Por qué. No quiero perderte  como que las letras de los títulos de los tangos hablaran por ellos.

Los bailarines caminaban, giraban y se hamacaban sin un solo gesto de obscenidad, sin ninguna exageración corporal. La sensualidad estaba en la música que entraba por sus oídos y fluía por todo el goce que emanaba del baile. Todos se hacían a un lado para verlos en acción. Era como si hubieran bailado desde siempre, como si se conocieran de otros tiempos, como si ya hubieran bailado muchas veces antes. 

Los zapatos de cada uno  obedecían  cada  paso y figura, brillaban a la par de ellos, las horas pasaban sin que se dieran cuenta. La gente ya se estaba yendo del lugar,  quedaban muy pocas personas, entre ellas los amigos de Isidro, la madre de Amelia y Dorita. 

Alberto Morán anunciaba su última canción Quiero verte una vez más. Esas mismas palabras salieron de la boca de Isidro. Amelia le susurró una dirección al oído. Y él la memorizó enseguida. Bailaron la última pieza entre cortes y quebrada con la promesa de verse al otro día. Isidro nunca le preguntó su nombre. Para él, ella, era “Charol”.

Dicen que en los salones de tango suelen colarse fantasmas melancólicos de otros tiempos en busca de sueños perdidos, sueños de amantes… Quién sabe si el amor que comenzó ese día en el Club Social y Deportivo de Villa Crespo acunados por los acordes del 2 x 4 de la Orquesta Típica de Osvaldo Pugliese no fuera el amor de esos fantasmas y que con Isidro y “Charol” (Amelia) se convirtieran en realidad.

Autora Emilce Brusa

Puntuación: 1 de 5.

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Claves para, Narración oral, Nota

Claves para encontrar una buena historia: “El Cuento”.

“El cuento.” Ese que te calza a medida, esa historia que te atraviesa y no podes dejar de contarla. “Tu cuento.”

Comencemos por definir lo que es un cuento. Carlos Mastrángelo lo define como una serie breve de incidentes;  por corto o largo que sea, es siempre un todo anacrónico y concluido; siendo muy esencial el argumento, el asunto o los incidentes en sí; sin grandes intervalos de tiempo ni de espacio; rematados por un final imprevisto, adecuado y natural.

El cuento, es la promesa de una evasión y de una autorrealización imaginativa.

Para nosotros los narradores el cuento es lo más importante, la materia prima para nuestra profesión. La historia a ser contada a viva voz. Esas palabras que se hilvanan una a una para completar el maravilloso momento del encuentro, el acto vivo que es la narración oral: ese triángulo único entre narrador, cuento, público.

Encontrar un cuento para narrar no es difícil siempre que tenga una historia que contar y cierto conocimiento de los recursos narrativos. Pero si se trata de encontrar un “buen” cuento… para narrar, eso ya es harina de otro costal. Cuando encontramos “ese cuento” debemos trabajarlo, porque hay que pasar del texto literario al texto oral; pero este tema lo desarrollaré en otra nota.

Ahora vamos por “El Cuento” y qué mejor que ir pasito a pasito, dando algunas claves.

Primera clave: Leer La más importante para mi es leer y leer. Dicen que los cuentos nos encuentran… pero si no leemos, nunca llegarán a nosotros esas historias que nos conmueven, que nos tocan las fibras y que trabajaremos para hacerla propia, para crear imágenes, para luego ser contada.

Segunda clave: La selección Este punto lo destaco como requisito esencial. No todos los cuentos son para nosotros, debemos seleccionar los que nos queden bien, en los que nos sentimos nosotros mismos, con los que nos sentimos cómodos. Esos cuentos que nos gustan mucho, aquel que nos motiva, que nos provoca el hecho de contarlo. Que sea una historia interesante por su tema, por lo que dice el texto, por su lenguaje sencillo o poético, porque tiene que ver con nuestro estilo de contar, por su final. También en la selección debemos tener claro para que público será destinado ese cuento.

Tercera clave: El punto de vista narrativo que sea adecuado al desarrollo de la historia. Para luego analizar cómo se puede contar, las distintas posibilidades disponibles, fijarse dónde se coloca el narrador y qué puede expresar desde esa posición. Pensar en el tiempo, cuándo se van a desarrollar los hechos: en presente o tal vez convenga que el narrador lo cuente desde el pasado, que conozca toda la historia y que haya sido testigo de los acontecimientos. Y también tener en cuenta el espacio narrativo en el que se mueven los personajes.

Cuarta clave: Verosimilitud. Es necesario detallar con precisión cada escena para crear dentro del cuento un marco espacio-temporal reconocible o al menos muy bien definido, con el fin de persuadir al público de que la historia es posible y, por lo tanto, de que el conjunto de la trama adquiere verosimilitud.

Quinta clave: Mostrar en lugar de decir. “Los buenos escritores pueden decir casi todo lo que tiene lugar en la ficción que escriben, salvo los sentimientos de los personajes”. Esta cita de Gardner expresa muy bien la idea de que los sentimientos no hay que explicarlos, sino que deben ser sugeridos mediante acciones de los personajes para que el público los perciba sin filtros.

El cuento como tal tienen vida propia; los personajes en él inmersos deben, al menos, dar ilusión de tener una voluntad ajena de la del autor o del mismo lector.

Ese es el signo de un gran cuento, un microcosmo encerrado en las hojas de papel.

Julio Cortázar

~ * En resumen, un buen cuento debe ser breve, de intensidad creciente, debe producir en el narrador a través de su voz, una gran impresión y todo, en él, ha de ser significativo y verosímil. Esas son las cualidades que califican a un buen relato para que resulte inolvidable, para que el público se adentre en él y le deje huella.*~

Puntuación: 1 de 5.

Literatura, Narración oral, Narrar a la primera infancia, Nota

Voz y Palabra – Los primeros libros del bebé

En la primera infancia, los bebés, aprehenden el mundo a través de la voz

Los bebés sienten la necesidad de explorar el mundo que les rodea. Los libros se convierten en grandes aliados a la hora de despertar los sentidos, de acercarlos a sus primeros conocimientos. El primer libro del bebé es la voz materna, este texto se inicia antes de nacer y tiene su desarrollo más intensamente durante los primeros años de vida.

Luego aparecerán los textos muy cortos y las primeras rimas. Canciones y poesías, serán las texturas y también los sonidos. Los colores contrastados que ayudan a desarrollar la vista. Las formas sencillas después.

Libros de tela, para que puedan manipular solitos. Libros con textos cortos, sencillos pero con imágenes con colores vivos, formas y texturas para explorar.

Leer y narrar a un bebé le ayuda a ampliar su vocabulario, estimula, mejora su imaginación y mejor sus habilidades comunicativas. Cuanto más le hables a tu bebé desde el primer día, más se favorece su desarrollo cognitivo.

Algunas sugerencias para contar a los bebes

*Intentar narrar o leerles todos los días.

*Generar un momento relajado, divertido. con abrazos.

*Hacer voces de personajes, onomatopeyas, jugar con los movimientos.

*Jugar con las repeticiones, de palabras, de frases.

*Convertir ese momento en un tiempo de juego y acercamiento.

Dos poesías para disfrutar con tu bebé

Jugar con las palabras y la imaginación no es perder el tiempo,es acercarse a la realidad y apoderarse de las palabras.

Gianni Rodari

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¡A festejar! 10 años contando cuentos profesionalmente.

El sentido más profundo reside en los cuentos de hadas que me contaron en la infancia, más que en la realidad que la vida me ha enseñado.

F. Schiller

Poeta, dramaturgo, filósofo, historiador y editor alemán

Este año es un año especial en muchos sentidos y no por ello, hay que dejar de festejar. Por eso, abrir este blog que es parte del regalo que quiero compartir con todos ustedes.

2020 vino muy diferente, muy movilizador. Los narradores debemos estar adentro de nuestras casas, como todos, por la pandemia mundial de COVID-19. Hemos tenido que parar funciones, re-inventarnos para seguir contando cuentos a través de las pantalla, han habido fogones internacionales de cuentos por la vida y se han citado a los narradores en las distintas redes sociales donde ahora allí, abundan las historias.

Pero estoy de festejo! 10 años de cuentos, 10° Aniversario como narradora. Por lo cual sigo pensando en varios proyectos que de a poco serán posibles hacerlos realidad. Uno es dar a conocer mi página web que está a punto de nacer y desde ese sitio ofrecer diferentes cursos online sobre cómo aprender a narrar y sobre mediación lectora.

Otro, que ya salió a la luz es crear el programa: “Regálate un cuento” un podcast en las plataformas de iVoox y Spotify narrando cuentos para todas las edades, hay cuentos para bebés y también relatos para los adultos mayores.

Abrir un blog en el que publicaré notas de interés, entrevistas, eventos y muchas cosas más, para todos los narradores, docentes, bibliotecarios donde puedan leer sobre el maravilloso mundo de la narración oral “VozYcuento – Arte al narrar y acá estamos!

Los demás proyectos estarán saliendo después de la cuarentena, cuando pase todo lo que estamos viviendo. De todas formas siempre hay proyectos que emergen de las dificultades, por lo que se me ocurrió la semana que se anunció el aislamiento social preventivo y obligatorio (emergencia sanitaria) ofrecer  todos días martes a las 19 hs. (hasta nuevo aviso) por mi cuenta de Instagram @emilcebrusa una mini función en Vivo de cuentos para niños y sus familias al que denominé: “Ratito de cuentos Online”.

Elegí este lugar para encontrarnos porque es lo más parecido a una función de cuentos, a pesar de no verlos sé que están del otro lado y después de 24 hs. desaparece, como son las funciones con público presente, son efímeras: empiezan y terminan en un tiempo determinado.

Y me llevé una grata sorpresa, porque después del Vivo, la gente comenzó a contarme lo que pasaba en sus casas, niños que contestaban a mis preguntas, pedidos relacionados a los cuentos narrados y hasta una mamá me mandó un audio donde la niña me contaba y enumeraba a todos sus amigos que iba a invitar para el próximo martes. Muy contenta de poder sumar mi humilde granito de arena en estos tiempos difíciles.

Espero que luego que esto pase, pueda seguir visitando escuelas, centros culturales y bibliotecas, con funciones de cuentos. Comenzar los seminarios / Taller de narración oral presenciales. Y poder participar a varios encuentros y festivales de narración oral que me han invitado para este año. Para hacer una gran fiesta por mi aniversario!

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Auto-entrevista – Para que me conozcan un poco más

Se me ocurrió que la primera entrevista sería original hacérmela a mi misma para luego sí seguir con grandes narradores reconocidos, bibliotecarios, escritores en le mundo entero.

  • Para comenzar esta entrevista me gustaría que eligieras un cuento que te represente.

“El tango de Juana” es de mi autoría y creo que me representa en algún sentido por su personaje (Juana) es soñadora, cree fervientemente en que todo puede hacerse realidad con esfuerzo, con esperanza, con pasión y sobre todo con amor. Juana es muy parecida a mí.

Acá les dejo un pedacito…

“El tango de Juana”. Un cuento mío, narrado en el espacio de Susana Lino. Bello recuerdo ❤

Una publicación compartida de Narradora Emilce Brusa (@emilcebrusa) el 9 Ene, 2020 a las 4:33 PST

  • ¿De qué manera se despertó en vos el deseo de contar historias?

Durante mucho tiempo narré cuentos como docente del nivel inicial. Siempre cuento la anécdota de cómo empecé, el hito que me llevó al mundo de la narración oral escénica. Yo era directora provisional de un jardín de infantes designada en un mes de junio. Un jardín grande donde los días de actos escolares era terrible, porque se juntaba mucha gente, los chicos se agotaban de ver participar a todas las salas, un caos… pero como yo era nueva no podía hacer cambios, observaba y aprendía a conocer a esa comunidad educativa. Así transcurrimos ese año, hasta llegar a las fiestas de fin de año. El último miércoles invitamos a los egresados con sus familias y habíamos colocado una tarima para ubicar a los niños, salió hermoso. Al otro día, jueves, era la fiesta de los nenes de 3 y 4 años, que habían preparado una murga y sólo faltaba el viernes, último día del ciclo lectivo y por tercera vez estaban citadas las familias y sólo quedaban mis palabras de despedida y el cambio de banderas de los nenes de 5 a los de 4. Yo pensaba antes de ir ese día al jardín… “algo tengo que hacer” y se me ocurrió narrar un cuento de tradición oral y pedirle a las maestras que lo dramatizan sobre la tarima (ya que estaba en el salón de actos, por qué no?). Por suerte las docentes se animaron y en ese acto se logró lo que nunca se había logrado… la atención y un silencio admirable tanto de niños como de adultos. Luego vinieron las felicitaciones… Entonces pensé, si con ese cuento (que lo conté tantas veces a mis alumnos) logré ésto, ¡¡¡Tengo que estudiar!!!. Durante esas vacaciones estuve buscando dónde y en marzo del 2009 comencé a tomar talleres con el profesor Claudio Ledesma y no paré más, vinieron muchos más talleres. Comencé además de narrar para niños (mi público favorito y más honesto, porque si no les gusta, se paran y se van, ja), narré a  adolescentes y adultos. Y el destino hizo que ahora sea mi principal profesión. Y puedo decir que vivo del cuento, bueno de contar cuentos ja.

  • ¿Existen técnicas para apropiarse de los textos de otro autores y adaptarlos a la oralidad?

Si, hay muchas técnicas para apropiarse de los textos de otro autores y siempre hay que adaptarlos a la oralidad, porque son dos lenguajes distintos y cada uno tienen sus particularidades y reglas. Nunca se estudia un cuento de memoria, sino que hay mucho trabajo de mesa, de adaptación del texto antes de presentarlos en  los diferentes espectáculos. Cuando se cuenta  lo que te atraviesa, lo que te conmueve, lo que te divierte, lo que te mueve y sobre todo cuando encontrás buenas historias, esos cuentos que cuando los lees no podes guardarlos  para vos sola y tenes que contárselos a otros, se te escapan solos. Esos cuentos que te los crees como verdaderos, esos son los mejores para elegir, sin dudas!

  • ¿Cuál es tu experiencia a la hora de tomar las imágenes que emergen de un cuento para secuenciarlas en un relato oral?

Mi experiencia a la hora de tomar las imágenes que emergen de un cuento para secuenciarlas en un relato oral es ver el cuento como si fuera una película, la cual se  va proyectando con sus escenas, pero que son pura acción para que la historia avance y no aburra al que esté escuchando y que esa persona que esté ahí pueda formar sus propias imágenes del cuento, además es importante y necesario armar una especie de partitura para darle matices a la voz que cuenta.

  • ¿Cuál es el principal objetivo de un narrador oral escénico?

El principal objetivo de un narrador oral escénico es lograr la comunicación con el público. Qué el que te acompaña en ese momento disfrute tanto como vos de esa historia. Que después de la función se vaya pensando en esos personajes, en esos mundos y que si tiene ganas de volver a ellos sabe que puede ir al libro y encontrar ese cuento en una librería, o en una biblioteca o  pedírselo a alguien o a algún amigo para poder leerlo. Pero ya en la intimidad de la lectura. Por eso siempre después de la función o durante, decimos el nombre del cuento y su autor, aclarando que es la versión oral del mismo.

  • ¿Cómo vivís la narración de tus propios cuentos?

 Hace poquito que me animé a escribir mis propias historias, sobre todo para narrarlas al público adulto. Lo vivo como cualquier otro  cuento, siento como si esos personajes fueran de carne y hueso a los que les pasan cosas como a todos los humanos y ahí encuentro sus sentimientos, sus alegrías, sus tristezas, sus vidas.

  • ¿Dónde entendés que nacen las historias que merecen ser contadas?

Todas las historias pueden ser contadas no hay límites para la narración oral escénica, no sólo se pueden contar las obras literarias, se puede contar película, una anécdota y hasta se puede narrar la vida misma, esas vidas que si no se cuentan se pierden. Por ejemplo los tiempos de nuestros abuelos y abuelas que quizá esas voces, por su época, si atravesaron la guerra, ese horror, o la inmigración, estuvieron silenciadas. La narración oral puede ponerle voz a muchas historias.

  • Un deseo que quieras compartir con nosotros.

Que esta pandemia que nos toca vivir pase lo más rápido que se pueda y el resultado sea con la menor cantidad de víctimas, que nos sirva como un gran aprendizaje donde cada uno pueda ser más solidario, más responsable, más humano. Darnos cuenta que nos necesitamos unos a  otros para salir adelante, así de esta forma nuestras vidas podrán volver a la cotidianidad y vuelve a encuentros con la palabra, con los cuentos. Que se puedan contar buenas historias después de todo esto.

Puntuación: 1 de 5.

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