Hablemos de libros y de cuentos, Literatura, Narrar a la primera infancia, Nota

 Lectura en la primera infancia

¿Cómo se hacen lectores en los primeros años de vida?

Hace muchos años cuando era directora de un Jardín de Infantes… buscando en mi memoria allá por el año 2014 participé de una jornada que se denominó: Lecturas en la primera infancia, organizada por el Ministerio de Educación de la Nación, aquí en Argentina, donde una de las disertantes era Yolanda Reyes pedagoga y escritora colombiana me deslumbró por su sencillez y claridad en que basó su ponencia. Hoy quiero compartir con mis lectores algunas notas que en esa oportunidad tomé que me parecen interesante rescatar para reflexionar sobre «nos hacemos lectores porque alguien nos lee».

Yolanda Reyes

Yolanda Reyes es una pedagoga y escritora colombiana. También es la directora de Espantapájaros Taller, un proyecto de formación de lectores dirigido a niños, padres, maestros y bibliotecarios, que tiene sede en Bogotá.

Al comienzo de su ponencia Cimientos de la casa imaginaria: poética y política en la primera infancia. aseguró: “En las frases de un niño se refleja, como en la gota de sangre analizada en un laboratorio, la calidad de su nutrición emocional y cognitiva”.

En su ponencia precisó y aseguró que es primordial leer a los niños porque el “nutrirse de relatos” es lo que les posibilita descifrar ese “otro” en la temporalidad; el tiempo de la ficción, el mundo de la metáfora.

Leer con las orejas

Yolanda expresó: “En tantos años de dar de leer a los más pequeños he constatado cómo su vida psíquica (en toda su riqueza cognitiva y emocional) depende de la calidad de su nutrición lingüística y literaria, y cómo la lectura se constituye en una herramienta educativa esencial que determina el curso de sus vidas”, aclaró que en la primera infancia los bebés “leen con las orejas”. Es decir, que hay una primera etapa de libros sin páginas, donde la música y el ritmo son más importantes que la letra.

Luego agregó: “Sabemos que la historia del ser humano como sujeto del lenguaje se inicia antes del nacimiento, sabemos que los bebés son sujetos del lenguaje. Nacemos envueltos, perplejos y fascinados en el misterio de una voz que nos es familiar desde la entrañas. La madre que lee el llanto, el movimiento y lo descifra”, explicó Reyes para adentrarse en el concepto de “conciencia fonológica”. Una conciencia nacida de las rimas, las canciones, las envolturas sonoras que rodean al bebé y que van conformando –a lo largo de horas y horas de juegos y repeticiones- el capital simbólico que ese niño llevará consigo cuando llegue a un primer grado.  

Destacó: “Existen tres momentos cruciales en la primera infancia; cuando aprendemos a comunicarnos, a hablar y luego a acercarnos al lenguaje escrito. Salvo contadas excepciones, la educación inicial no parece haberse percatado de que es durante esta etapa, la más fértil de la vida, cuando afrontamos los principales hitos que enmarcan nuestra relación con el lenguaje. Entre los cero y los seis años se dan los momentos simbólicos de mayor importancia: la paulatina conquista del lenguaje humano como capacidad de comunicación, la irrupción del lenguaje verbal, que descansa sobre esta matriz general, y el acercamiento al lenguaje escrito, también enraizado en esas conquistas. Es imposible encontrar hitos más complejos en la relación con el lenguaje. Lo que hacemos durante el resto de la vida es desarrollar esas habilidades y llevarlas a niveles cada vez más complejos de sofisticación”, precisó la pedagoga.

Por supuesto que esa “alfabetización en sentido amplio” a la que aludió Reyes  no se refiere a la decodificación de letras sino que plantea algo mucho más complejo, como la adquisición del mundo simbólico, que solamente se lleva a cabo cuando el lenguaje va más allá de lo fáctico. “Érase una vez, en un país muy lejano” dijo la escritora remarcando la importancia de los mediadores de lectura, y continuó su exposición, explicando que tan sólo basta mirar cómo niños de tres años toman un libro, la forma en que lo sujetan y lo miran, la manera en que corren o no las páginas, para comprender cómo es el universo simbólico de cada chico. “A los tres años ya son evidentes las diferencias de vocabulario, de expresión y de narrativa”, analizó.

“Estamos hablando de fomentar la curiosidad, de que los niños quieran saber, quieran expresarse. Nosotros, como adultos, debemos propiciar ese momento mágico en que los niños se hacen hipótesis de lectura y escritura, cuando descubren que hay letras y números, aún sin haber aprendido a leer”, planteó luego de mostrar en la pantalla que acompañó la exposición una filmina en blanco, símbolo de los niños que, producto de la desigualdad social, tienen la mirada vacía y asustada, de aquellos que no preguntan nada.  

Sobre el final de la charla, Reyes evocó la historia de un triángulo amoroso. “Todo comienza en una habitación iluminada por una lamparita, con alguien que nos cuenta un cuento. O más atrás, con una voz que nos arrulla cuando aún no tenemos las palabras. Nos marcan con un nombre, entre la infinidad de nombres, al que le vamos dando cara, lentamente; y nos entregan unos apellidos que amarran el pasado y que legaremos al futuro”, relató y propuso una hipótesis: “Quizás cuando crecemos, seguimos leyendo para revivir ese ritual, ese triángulo amoroso que cada noche unía tres vértices: un libro, un niño y un adulto. En esa escena primigenia está la clave de los proyectos de lectura. De un lado están los libros. Del otro, los lectores. Y en la mitad, esas figuras, los mediadores”. 

En YouTube podes ver y escuchar la ponencia completa, te dejo el primer video del comienzo.

Puntuación: 1 de 5.

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Breve guía para seleccionar Literatura Infantil RESPETUOSA

Esta nota pretende ser una pequeña Guía Orientativa con Criterios Básicos de Selección que debemos tener en cuenta para que los cuentos que elijamos cumplan 100% con la premisa principal: el respeto total a la infancia y sus necesidades.
Sin olvidar nunca de la función principal de un cuento: DISFRUTAR de la lectura y teniendo en cuenta que los cuentos por si solos no son una herramienta, son un recurso que los adultos podemos utilizar para acercarnos a la infancia.

PRINCIPALES CRITERIOS DE SELECCIÓN

1 . VALiDACiÓN DE LAS EMOCiONES

Los cuentos no deben negar ni discriminar las emociones.
En muchos cuentos se trata el tema de las emociones, pero no todos los mensajes que hay detrás de ellos son respetuosos. Al contrario, en muchos cuentos donde se habla de la rabia o el enojo, por ejemplo, vemos que se señala esa emoción como negativa, y la moraleja del cuento es aleccionar a los niños y las niñas para que esa emoción no se exprese y, por lo tanto, no se acepte como una emoción válida.
Las emociones no son ni buenas ni malas, son todas necesarias para la vida, por ello es importante que las validemos y ayudemos a la infancia a expresarlas de forma adecuada.

2 . ACOMPAÑAMiENTO EMOCiONAL DE LOS ADULTOS.

Los protagonistas de los cuentos suelen vivir situaciones adversas que los adultos que aparecen en las historias acompañan.
Es importante que la forma en la que se atienda a estas dificultades o situaciones sea respetuosa, validando las emociones, respetando la expresión emocional y sin caer en
agresiones verbales o métodos autoritarios como el castigo para resolverlas.

3 . ATENCiÓN A LAS NECESiDADES DE LA iNFANCiA.

Ilustrador Ale Karageorglu

Nos encontramos con muchos cuentos que hablan, de manera explícita o no, de las necesidades de la infancia, como son la necesidad de afecto, de protección y seguridad, de autonomía y exploración, de juego, de movimiento, etc.
Es importante que en estos cuentos los protagonistas adultos permitan o favorezcan que estas necesidades se cubran, dando la importancia que tiene a cada una de ellas.

4 . COMUNiCACiÓN NO ViOLENTA

La forma en que los adultos nos dirigimos a los niños es muy importante. Para que se dé un acompañamiento respetuoso es importante evitar formas de comunicación como los chantajes emocionales, los insultos o agresiones verbales, además de las
etiquetas y los juicios.
Todas estas formas de comunicación tendrán que ver en la construcción de la autoestima del niño o niña.
Debemos seleccionar cuentos en los que los adultos que aparecen en estas historias se dirijan a la infancia con respeto y comunicación no violenta.

5 . RESPETO A LAS ETAPAS EVOLUTIVAS.

Si bien no soy defensora de la clasificación de cuentos por edades, es cierto que debemos tener en cuenta las diferentes etapas evolutivas de la infancia para poder seleccionar un cuento y que sea adecuado para el nivel cognitivo y madurativo
del/a niño/a.
Sobre todo cuanto tocan temas complejos como la muerte, por ejemplo, un concepto cuyo significado no es realmente asimilado por la infancia hasta la etapa de los 6 a los 10 años.

6 . NO SEXiSTA, NO BÉLiCO Y NO RACiSTA.

Bajo ningún concepto los cuentos que elijamos deben incitar a la
violencia, al racismo o al sexismo.
A veces los detalles son muy pequeños y se esconden en algún gesto o comportamiento de los personajes, o incluso podemos encontrarlos en las ilustraciones.
Revisemos con esta mirada crítica las lecturas antes de hacerlas llegar a los niños y niñas.

7 . ATENCiÓN A LA DiVERSiDAD.

Ilustradora Rita Cardelli

Los cuentos deben normalizar y visibilizar la diversidad en todos sus términos: La diversidad funcional, sexual, de género, familiar, racial, etc.
Las propuestas que elijamos tienen que aceptar la diferencia y abrazarla como algo precioso, como algo necesario para crear un mundo rico y diverso.

8 . QUE PROMUEVAN VALORES COMO LA GENEROSiDAD, LA SOLiDARiDAD O LA EMPATÍA.

Aunque no se vea de forma explícita, en muchas ocasiones, los cuentos lanzan mensajes que llegan al inconsciente del niño o la niña.
Debemos revisar estos mensajes e intentar que promuevan valores como la solidaridad, la generosidad o la empatía.
Como en la vida misma, en los cuentos puede haber personajes antagonistas, malvados o con malas intenciones, pero afortunadamente los protagonistas se inclinan hacia el lado bueno y nos enseñan que el amor y la bondad triunfan.

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Mis propios cuentos

Un cuento de Emilce Brusa

Una buena decisión

Era viernes, Florencia volvía de un largo día de trabajo. Llevaba puesto sus lentes de contacto como cada día desde su adolescencia. Prefirió volver caminando en lugar de tomar el colectivo, había decidido comenzar a cuidarse. Estrenaba  “los 40”.

A las pocas cuadras sonó su celular, el tono de los mensajes, buscó en su bolso y al hallarlo, pudo leer, alejando la pantalla,  el nombre de su mejor amigo: Guillermo.

Hacía un tiempo que notaba que con los lentes de contacto, leer ya no era lo mismo.  Abrió el mensaje y como pudo, descifró lo que Guillermo le había escrito. La invitaba a ver una muestra de arte de un amigo en común, ese día a las 20 horas en el Centro de Arte Moderno de su ciudad.

Se detuvo para contestar el mensaje, no quería mandar un audio porque estaba agitada por la caminata, prefirió escribirlo, confiando en el predictivo. Le llamó la atención la respuesta de su amigo: “Jejeje!!!! y varias caritas y corazones” Y siguió camino hasta su casa.

A las 20 en punto se encontraron. Él llevaba una gran sonrisa y un ramo de rosas rojas con una tarjeta gigante que decía: “TE AMO”.

—¡Qué es esto Guillermo! —dijo Florencia. Ella no entendía nada, su cara de asombro, su boca abierta al igual que sus ojos verdes.

—Lo que estaba esperando por años, una señal para dar este paso. Y… Hoy al recibir tu mensaje, sentí que era el momento, el empujón que necesitaba.—habló de un tirón emocionado. 

Guillermo tomó su celular, buscó el mensaje y lo leyó en voz alta: “¿Nos enamoramos en la puerta?”

Florencia no entendía nada, estaba nerviosa, no le salían las palabras. Él la tomó de la mano y entraron a ver las obras. Más tarde  fueron a cenar y  la acompañó hasta su casa. La noche continuó hasta casi el mediodía del otro día. 

El lunes siguiente, Florencia, buscó en su agenda de contactos del celular, sin los lentes de contactos, el teléfono del oftalmólogo para pedir un turno urgente.

Después de esa visita usó dos pares de anteojos, uno para ver de lejos y otro para ver de cerca. Tomó esa decisión para poder ver todo. Para no perderse nada de ese nuevo romance con su mejor amigo, Guillermo.

Autora: Emilce Brusa

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Hablemos de libros y de cuentos, Literatura, Narrar a la primera infancia, Nota, Reseña de libros de todo tipo

Cuentos repetitivos o acumulativos

Por qué es importante que los niños disfruten de este tipo de historias.

Estos cuentos infantiles, como su nombre bien indica, suelen tener algún pasaje u oración que se va repitiendo a lo largo de la narración. Si además son acumulativos, eso significa que a la parte que se repite, se le va añadiendo algo a medida que avanza la historia, por ejemplo el caso más típico es la llegada de un nuevo animal que se une a la acción que venían repitiendo los anteriores personajes del cuento.

Así pues, en estos cuentos acumulativos existe una «fórmula» inicial que se repite muchas veces a lo largo del relato y a la cual se le va añadiendo una nueva acción o palabra a medida que aparecen en escena nuevos personajes.

Estos cuentos suelen gustar mucho a los niños y son casi un éxito asegurado, pero además, tienen algunos beneficios para sus lectores que pronto vamos a descubrir, por ejemplo son fantásticos para ayudarles a desarrollar habilidades lingüísticas varias.

¿Empezamos?

Como comentaba este tipo de lecturas enganchan mucho al pequeño, sobre todo porque le animan a participar de la narración, pues la repetición hace que sea para ellos muy fácil recordar la secuencia narrativa, favoreciendo la comprensión del texto y las ganas de contarlo por ellos mismos.

Estos cuentos repetitivos y/o acumulativos tienen unos beneficios muy importantes:

  • Favorecen la atención y motivación de los niños
  • Ayudan a comprender el texto
  • Trabajan y ejercitan la memoria
  • Favorecen la expresión oral y su capacidad comunicativa, pues los niños se ven animados a participar de la narración
  • Ayudan al aprendizaje del lenguaje verbal
  • Acercan al niño al conocimiento y comprensión de la estructuras narrativas
  • Ayudan a fijar y aumentar vocabulario
  • Trabajan la consciencia fonológica, sobre todo si el cuento además de ser repetitivo tiene rimas y juega con la sonoridad del lenguaje. 
  • Son vistos por los niños como libros-juego, así que fomentan la lectura
  • Les dan seguridad porque saben lo que va a pasar, así que los niños se relajan y disfrutan mucho de estas historias

Ya ves que son muchos los beneficios de este tipo de cuentos con repeticiones y acumulaciones, así que espero que te animes a narrar o leer alguna de estas historias con tus hijos o alumnos. 

Te dejo una pequeña lista de algunos de mis favoritos, cuentos infantiles de este tipo repetitivo y/o acumulativo, todos ellos muy recomendables:

«La sorpresa de Nandi» de Eileen Browne : Nandi quiere darle una sorpresa a su amiga Tindi así que se va a visitarla con una cesta de frutas muy variadas, pero por el camino varios animales harán de las suyas y al final la sorpresa se la llevará Nandi. Un cuento sencillo y precioso que nos sumerge de lleno en los paisajes y fauna de África.

«El pequeño conejo blanco» de Xosé Ballesteros (Autor), Oscar Villán (Ilustrador): una historia de coraje y valentía donde el animal pequeño consigue ganarle la partida al grande. Divertido y estupendo para los más pequeños pues juega con las rimas y la sonoridad del lenguaje, eso ayuda a los más pequeños a adquirir conciencia fonológica, por eso está en nuestra 

«A qué sabe la luna» de Michael Greniec  : hacía mucho tiempo que los animales deseaban averiguar a qué sabía la luna. ¿Sería dulce o salada? Tan solo querían probar un pedacito. Por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo. Se estiraban e intentaban cogerla, alargando el cuello, las piernas y los brazos. Al final descubrirán que juntos pueden alcanzar sus sueño. Un cuento repetitivo sobre la importancia de la cooperación y el trabajo en equipo, ideal para hacer cuentacuentos. 

«Siete ratones ciegos» de Ed Young: este cuento no es acumulativo pero si repetitivo. Pero lo que se repite no es una frase de forma totalmente exacta, sino más bien una acción. Un día los ratones ven algo extraño al lado de la laguna y asustados corren a casa. A partir de ese momento, cada día un ratón saldrá a investigar y volverá con una teoría que los otros no van a creen. Y así para cada día de la semana. Hasta que el ratón que saldrá el domingo desvelará el secreto y descubriremos que todos, en cierto modo, tenían razón. Un cuento muy original por su estética.

 «La cebra Camila» de Marisa Núñez  (Autor), Oscar Villán (Ilustrador) : la pequeña cebra Camila un buen día se despista y el viento se lleva siete de sus rayas. Entonces llora siete lágrimas, una por cada raya que ha perdido. Los animales del bosque intentaran ayudarla para que no se sienta tan triste. Con cada regalo de los animales Camila llora una lágrima menos y va olvidando su pena. La estructura del texto, reiterativo y acumulativo, capta la atención de los pequeños y favorece su implicación, ya que enseguida se aprenden el texto. Con este libro se pueden trabajar muchos aspectos: las emociones, la amistad y la solidaridad, pero también los números y hasta las primeras sumas y restas.

Espero que te hayan gustado este tipo de cuentos repetitivos y acumulativos, verás que a los niños les encantan. ¿Tenes alguno en casa?, ¿Conoces alguno que no esté en la lista? Comparte y así ampliamos el recopilatorio. ¡Mil gracias por adelantado!

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Narración oral, Narrar a la primera infancia, Nota

Narrar en hospitales

Los beneficios de narrar cuentos a los niños hospitalizados.

La narración de historias a través de cuentos, poesías, relatos tienen un efecto fisiológico y psicológico en el cerebro de quien las escucha, y de manera contrastada en los pacientes pediátricos hospitalizados. Cuando les narramos a los niños, ambos entramos en otros mundos, narrador y niño. Y si ese cuento es el adecuado el niño hospitalizado olvidará por un momento su situación de paciente, para entrar al mundo de las palabras, de las historias.

Hospital de Niños «Sor María Ludovica» de la ciudad de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Sala de neonatología.

Dice Silvia Gutiérrez, psiquiatra infantil: «…el hecho de que te cuenten un cuento o historia constituye tanto una magnífica forma de comunicación, como de acercamiento al otro. Siendo una extraordinaria oportunidad de conectar con las emociones, la imaginación, los pensamientos y, en definitiva, el mundo interior de los niños. Lo que contribuye a la sensación de bienestar, de tranquilidad y de disfrute compartido, tanto en el niño como en el que cuenta la historia”

Hospital de Niños «Sor María Ludovica» de la ciudad de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Sala pabellón de lactantes

Un estudio, publicado el pasado año, proporciona evidencia científica de los cambios que se producen en los biomarcadores y los efectos beneficiosos de la narración de cuentos en niños ingresados en una unidad de cuidados intensivos. El artículo sostiene que: “una sesión de narración de cuentos con niños hospitalizados conduce a un aumento de la oxitocina, una reducción del cortisol y el dolor, y cambios emocionales positivas durante una sesión”. De esta manera, la investigación concluye que “la narración de cuentos es una intervención humanizada y de bajo costo que puede mejorar el bienestar de los niños hospitalizados”.

Hospital de Niños «Sor María Ludovica» de la ciudad de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Sala de hemodiálisis.

Son numerosos los estudios y trabajos que señalan claramente que el acompañamiento de los niños hospitalizados por alguno de sus padres permite una mejor y pronta recuperación. Un beneficio que se incrementa, si ese acompañamiento se hace a través de actividades compartidas como contar o inventar historias, en las que no se necesitan grandes medios, ni siquiera la presencia de pantallas. De esta manera se logra que el niño se pueda sentir, no solo seguro, sino tranquilo y su grado de colaboración con el personal sanitario sea mayor y de mejor calidad.

¿Qué clase de cuentos se aconsejan narrar?

Entre las recomendaciones está, cualquier tipo de historias con mucha imaginación, con más fantasía, con personajes valientes o con superpoderes, con animales como protagonistas, con el poder de crear un nuevo mundo. Pero lo importante es una narración compartida para crear vínculos, para crear más oxitocina, para que estemos compartiendo esos espacios de oralidad”. Porque, a juicio de esta neurocientífica, “todo lo que implique oxitocina, dopamina… todo lo que significa posibilitar nuevos mundos y estar acompañado es fabuloso”.

También es aconsejable e incluso deseable poder crear un cuento con el padre, la madre o con un hermano mayor, ya que resulta una experiencia más enriquecedora y beneficiosa porque no sólo fortalece la conducta de apego y contribuye al desarrollo de un apego seguro, sino que es una oportunidad de comprender emociones, situaciones, pensamientos que enriquecen la imaginación y sobre todo le proporcionan herramientas para enfrentarse a su día a día.

Continuará…

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Narración oral, Narrar a la primera infancia, Nota, Sección:Consejos y prácticas

7 razones por las que debes usar los cuentos como recurso educativo

¿Alguna vez te has parado a pensar qué tienen los cuentos que no pasan de moda? ¿Cómo es posible que una fórmula tan ancestral siga nutriendo y entusiasmando a niños de todo el mundo a día de hoy? ¿De qué se compone su magistral estructura que ni tablets ni videojuegos consiguen relegarlos al olvido? 
En efecto, estos “pequeños relatos” constituyen una bella e inteligente manera de envolver un contenido educativo y de llevarlo con acierto a las profundidades del corazón del niño. Tampoco el adulto queda libre de su hechizo, pues su ancestral sabiduría se dirige también a él. No en vano se ha dicho que:

Los cuentos no están hechos para dormir a los niños, sino para despertar al hombre a su dimensión existencial.

(Anónimo)

A continuación te cuento las claves del éxito de usar cuentos como recurso educativo:

1. OFRECE UNA MIRADA DE OPTIMISMO FRENTE A LAS DIFICULTADES: Los cuentos presentan al niño un problema y la resolución del mismo. Con lo cual les ofrece la oportunidad de enfocar el problema de una manera positiva, como algo que nutre y puede ser superado. No en vano, tras superar la crisis, el personaje protagonista acaba su aventura con un crecimiento interior que se manifiesta muchas veces en forma de una mejora económica o social de su situación inicial.

2. EDUCA EN VALORES: al presentar un comportamiento virtuoso como clave para la superación del problema. Son siempre valores tales como la valentía, la inteligencia o la generosidad del protagonista lo que hace que se resuelva su conflicto en forma de ayuda humana conmovida por la virtud ó divina a través de un hada o un personaje no humano. Y esto se dirige a niños y adultos.


3. RESPETUOSO CON LA ETAPA EVOLUTIVA EN QUE SE ENCUENTRA EL NIÑO: al emplear un lenguaje sencillo, de metáfora, símbolo y fantasía perfectamente adaptado al estadio de desarrollo cognitivo en que se encuentra el cerebro del niño. Si bien las explicaciones racionales no conectan aún con su joven e inacabado cerebro, las imágenes sí son perfectamente adecuadas para él.


4. UTILIZA LA TÉCNICA DEL DISTANCIAMIENTO Y LA SUTILEZA:
 Con el famoso esquema: “Érase una vez, en un país muy lejano…un joven…” se produce una desidentificación inicial por parte del oyente con el protagonista, a quien le pareciera en un principio que “la cosa no fuera con él, sino con alguien muy, muy lejano…Esta técnica de distanciamiento hace posible que dicho oyente se relaje y deje al descubierto su vulnerabilidad . Y es así, como el cuento prepara el terreno para introducir la semilla de su enseñanza, pues, es desde esta vulnerabilidad no protegida que nuestro oyente o lector empatizará con el mundo emocional que le acerca el protagonista en un momento concreto de la narración.  Momento en el cual, ya será demasiado tarde para “subir la coraza protectora”.

5. ES TRANSMISOR DE CONOCIMIENTOS TÉCNICOS y CULTURALES: Gracias a ellos han perdurado muchos conocimientos sobre modos de vida, mentalidad y costumbres de épocas muy antiguas.


6. SE SIRVE DEL VÍNCULO Y LO POTENCIADesde antaño, los cuentos han sido transmitidos de generación en generación “al amor de la lumbre” siendo el vínculo afectivo de especial importancia para su continuidad. Las más de las veces padres o abuelos salen de sus rutinas para dedicar un momento especial a sus hijos, de mirada y atención, a menudo entre la calidez de las sábanas, piel con piel. Esta atmósfera especial de cariño y dedicación hace que el niño esté mucho más receptivo, involucrado y abierto para recibir la información.


7. ES DIVERTIDO: al servirse de técnicas interpretativas para generar una atmósfera de entusiasmo y diversión como puede por ejemplo, la caracterización de la voz. ¿A qué niño no le fascina escuchar a su padre o maestro poniendo voz de animal, de personaje malvado o de niño?

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Mis propios cuentos

Un cuento de Emilce Brusa

Fotografía de un inmigrante

Narración del cuento en el Canal de YouTube
Foto del relato

El muchacho llegó a fines de Mayo dejando la primavera del otro lado del océano. Dejó también esos besos y abrazos acompañados de ojos nublados por las lágrimas, de todos sus seres queridos.

Al bajar del barco el viento le dio una cachetada en la cara, cómo si quisiera despabilarlo. 

Tendría unos veinte y pico y mucho futuro por delante. En su bolsillo derecho del pantalón una foto en blanco y negro de su amor y en la maleta de cartón unos planos robados y ropa gastada.

Con el lenguaje universal, los gestos, pudo llegar hasta la casa del inmigrante en el barrio de La Boca. Consiguió una pieza compartida con otros hombres iguales a él, se hizo de amigos y empezó a pronunciar unas pocas palabras en español. 

Conseguir un trabajo le costó bastante tiempo, pero al final llegó uno indicado  en el interior de la provincia de Buenos Aires y allí se instaló.

Todas las semanas escribía cartas a su amada con promesas de traerla junto a él. Además contaba anécdotas, pesares y alegrías. Y ella respondía con su letra alargada y clara dando cuenta de sus ansias de estar juntos, de su extrañar y sobre todo de la falta de esos besos y caricias llenas de pasión, que tanto añoraba.

La guerra complicó sus planes, las cartas se retrasaron y la llegada de ella fue mucho tiempo después de lo soñado. Pero un día el enfrentamiento bélico acabó, entonces él pudo comprar un pasaje en el vapor más barato, cruzó el océano y regresó a su pueblo. Se vieron un día domingo y ambos sintieron que no había pasado el tiempo, como si la  despedida de hacía años hubiera sido  el día anterior. 

Se casaron allí frente a todos sus parientes como testigo de su mutuo amor. Después de la luna de miel subieron al barco para llegar a la Argentina; él regresaba a su nueva tierra dónde ya tenía una vida y ella estaba dispuesta a conocerla y acomodarse junto a su flamante esposo. 

Pasearon unos días por la gran ciudad de Buenos Aires, ella pudo conocer el obelisco y caminar por las calles del barrio de La Boca. Él le mostró el conventillo dónde pasó los primeros días al llegar sólo. Al cabo de un mes subieron al tren que los llevó al pueblo dónde él tenía su trabajo, sus amistades, su vida. 

En la estación de su pueblo, la besó y le tapó los ojos con el pañuelo de seda que siempre llevaba al cuello y le indicó el camino hasta su nuevo hogar. Ella caminó confiando cada paso a su lado. Caminaron unos cien metros y al llegar, él le desató el pañuelo y ella vió con ojos de agua su nuevo hogar.  Era una réplica exacta de su casa, la que había dejado en su país natal. El único fotógrafo del pueblo registró ese momento. 

Él lo tenía todo planeado desde hacía años, desde el día que había partido en busca de un nuevo futuro, cuando le robó los planos a su suegro para construir una casa idéntica a la de ella, allá en su tierra,  con la esperanza de evitar  que extrañara y que se sintiera en  casa. En su casa.

La foto de ese día  tan especial, única, llena de emoción, siempre los acompañó en un marco ovalado de madera oscura en el recibidor de su hogar. Juntos  aprendieron a querer ese lugar y a echar raíces firmes dónde lograron formar una gran familia.

Autora: Emilce Brusa

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Cuentos de Navidad

Reseña “Cuento de Navidad” de Charles Dickens

A Charles Dickens se le asocia con la festividad  navideña  y es que su muy famosa novela  Canción de Navidad,​ Cuento de Navidad o El cántico de Navidad, nombres con las que se conoce, ha trascendido todas las épocas y a pesar de haber sido publicada en diciembre de 1843, su mensaje resuena claro y potente en la sociedad actual.

Cuento de Navidad es una novela corta que  cuenta la historia de un hombre avaro y egoísta llamado Ebenezer Scrooge y su transformación tras recibir la visita de una serie de fantasmas en Nochebuena. Este relato fue muy bien recibido por los lectores y los críticos.

Cuento de Navidad se escribió y publicó durante la época victoriana, donde predominaba una gran nostalgia por las tradiciones navideñas y costumbres como los árboles de Navidad y las tarjetas de felicitación, comenzaban a aparecer. Dickens no fue un niño feliz y esta novela es un reflejo de sus tristes y humillantes experiencias de la infancia, su simpatía por los pobres, así como relatos navideños y cuentos de hadas. El protagonista, Ebenezer Scrooge, un prestamista británico cuya personalidad pudo ser inspirado en los sentimientos que Dickens tenía por su padre, a quien amaba y odiaba al mismo tiempo. Scrooge era un señor muy adinerado cuyo único socio, Marley, había muerto. Este anciano solitario, vivía en su particular mundo, todo le desagradaba  y más aún la Navidad. Su rutina diaria esa caminar por las mismas calles sin que nadie lo saludara. En vísperas de Navidad, todos compran regalos y preparan la cena navideña pero Scrooge está en su despacho como cualquier día y le exige a su escribiente Bob Cratchit que trabaje hasta tarde aunque era noche de Navidad, también le dice que después de Navidad debe llegar más temprano para reponer el día festivo. Inclusive su sobrino le invita a pasar la noche de Navidad con ellos, pero Scrooge lo desprecia.

El viejo avaro  vivía en un edificio frío y lúgubre muy parecido a él. Cuando se disponía a descansar, en su cuarto algo extraño ocurrió: un fantasma se le apareció, no había duda de quién era ese espectro, no lo podía confundir, era su socio Jacobo Marley, le dijo que estaba ahí para hacerlo caer en cuenta de cómo vivía porque ahora él tenía que sufrir por la vida que había tenido anteriormente. Le dijo que en las siguientes noches vendrían  tres espíritus a visitarlo.

Todo se cumplió. En la primera noche, el primer espíritu llegó, era el espíritu de las navidades pasadas, quien lo llevo al lugar donde él había crecido y le enseñó varios lugares y navidades pasadas, cuando trabajaba en un una tienda de aprendiz; otra ocasión donde estaba en un cuarto muy solo y triste y también recordará  a su hermana, a quien quería mucho.

En la segunda noche aparece  el segundo espíritu precedido de una luz muy grande que provenía del otro cuarto.  Scrooge entró en él, las paredes eran verdes y había miles de platillos de comida y un gigante con una antorcha resplandeciente, que era el espíritu de las navidades presentes.

Ambos  viajaron al centro del pueblo donde se veía mucho movimiento: los locales abiertos y gente comprando cosas para la cena de Navidad. Después aparecieron en  la casa de Bob Cratchit y vieron a su familia y lo felices que eran a pesar de que eran pobres. Tristemente  su hijo, el pequeño Tim, estaba enfermo. Finalmente lo lleva a la casa de su sobrino Fred donde vieron como gozaban y disfrutaban todos de la noche de Navidad comiendo riendo y jugando. Después de estas experiencias Scrooge regresa a su cuarto.

A la noche siguiente, le esperaba el último espíritu, pero este era oscuro y terrorífico, nunca le llegó a ver la cara. Era el espíritu de las navidades futuras, quien le mostró las calles de la ciudad. Allí  la gente hablaba sobre alguien que  se había muerto. Después, el espíritu  lo llevó a un lugar donde estaban unas personas vendiendo las posesiones del señor que había muerto  y también le enseñó la casa de su empleado Bob donde pudo ver que su hijo menor había muerto y que todos estaban muy tristes.

Por último, lo llevó a ver el cadáver de este hombre que estaba en su cama tapado con una sábana, y al final, descubrió quién era el señor que había muerto… se trataba de él mismo, Ebenezer Scrooge.

Cuando despertó se dio cuenta que todo había sido un sueño y que ese día se celebraba la Navidad. Como nunca antes, Scrooge  se despertó con mucha alegría, le dijo a un muchacho que vio en la calle que fuera y comprara el pavo más grande y que lo mandara a la casa de Bob Cratchit.

Salió con su mejor traje y se dirigió a casa de su sobrino, al llegar lo saludó y todos se sorprendieron pero lo trataron muy bien y con mucha alegría. Al día siguiente en la mañana le dio a su trabajador un aumento y desde entonces se convirtió en un buen hombre a quien todos querían. Finalmente, el hijo menor de Bob, el pequeño Tim, grita contento. ¡Y que Dios nos bendiga a todos!

La crítica señaló Cuento de Navidad como una crítica contra el capitalismo. Hoy en pleno 2021, el libro sigue publicándose y ha sido llevado varias veces a cine, teatro y televisión.  La trama maneja la antítesis, Scrooge, personifica al invierno, al que le siguen la primavera y el verano. El corazón duro, frío y triste de Scrooge se llenará de alegría y la buena voluntad que caracterizaron  su infancia y juventud.

Aquí te dejo el libro completo para que puedas descargarlo y leerlo

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Claves para, Diccionario de narración oral, Narración oral, Nota

Diccionario de narración. Letra «A»

¿Cómo será la propuesta?

Vamos a formar un diccionario definiendo palabras relacionadas a la narración oral, cada jueves escribiré una palabra en una publicación en Instagram @emilcebrusa y Facebook @EmilceNarradora donde los seguidores pueden escribir sus saberes, pareceres, decires , definiciones. Dejaré por una semana la palabra en las redes sociales para darles tiempo al que quiera participar que piense y elabore su propia definición y a la semana siguiente colocaré la nueva palabra siguiendo el orden alfabético. Mientras tanto en el blog haré cada semana una nota con sus decires, y también agregaré reflexiones desprendidas de diferentes fuentes bibliográficas para seguir reflexionando y ampliando sobre el tema / palabra planteada en la semana.

Comenzamos con la letra A

Adaptar

Ellos han definido …

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ADAPTAR: producir nuestra versión de un cuento, para ser narrado desde la emoción e incluso de acuerdo al entorno

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ADAPTAR es pasar un texto a la oralidad respetando el original, sin alterar su esencia, priorizando imágenes y acciones


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ADAPTAR hacer que, lo mismo, a todos, nos quede cómodo, respetando nuestras características

Gracias por sus palabras y dedicar un tiempo al escribirlas y compartirlas. Gracias por sumarse a esta propuesta de construir y pensar juntos sobre nuestro oficio.

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Adaptar es “modificar una obra literaria (…) para que pueda difundirse entre público distinto de aquel al cual iba destinada o darle una forma diferente de la original.”

Según la RAE

Pero ¿hasta dónde se puede modificar la obra? Adaptar es una tarea de cuidado: es parte del proceso de oralización, modificando el texto para ser contado, pero nunca empobreciéndolo al quitarle aquello que nos atrajo de él en primer lugar. Nuestro público nunca es tan diferente de aquel al cual la obra iba destinada.

Cuando elegimos un texto para narrar, ya sea un cuento popular o un texto de autor, tenemos que adaptarlo a la oralidad. Esto es necesario para establecer un buen vínculo con el público y mantener su atención minuto a minuto con una historia clara, de fácil comprensión y dinámica. 

Clases de adaptaciones:

  • Clásica: respeta el orden del texto, sus giros, sus tiempos, sus personajes;
  • Estilizante: respeta los núcleos centrales con algunas modificaciones;
  • Transgresora: le otorga al texto el signo contrario (por ej.: de tragedia a comedia; de la defensa de un valor a su condena);
  • Libre: el texto es un pretexto para contar una historia que poco o nada tiene que ver con el original. 

A la hora de elegir, es mejor y más fácil contar una historia en la que el narrador se enamora de lo que sucede en ella, que una en la que se enamora de la forma en que está escrita. Así será más sencillo apropiarse de un relato ajeno y pasarlo por la experiencia personal.

Algunas sugerencias:

  • Tratemos de registrar qué es lo que nos resultó atractivo del cuento elegido, de rescatar emociones, objetos, lugares, que den textura, olor y sabor a la historia.
  • Toda historia tiene acción. El protagonista la realiza. Los otros personajes son ayudantes u oponentes. Cuando esos personajes son muchos, distingamos los prescindibles de los imprescindibles.
  • Los núcleos de acción narrativa son grandes pulsos que hacen avanzar el relato. Hay que distinguir los que son irrenunciables, ordenarlos y remarcarlos. Podemos omitir información para agilizar la acción, abreviar descripciones, reemplazar texto por gesto. 
  • Recordemos también que hay muchos autores con un estilo propio bien marcado e inconfundible. En esos casos conviene rescatar algunas frases textuales que nos hayan encantado. Nadie dudará entonces de que se trata de un cuento de tal o cual autor y la historia conmoverá al espectador  como nos conmovió al leerla.

No hay un método único para adaptar un texto a la oralidad. Cada narrador debe encontrar su propio sistema.

Por una cuestión de respeto al público que nos escucha, debemos dejar claro a nuestros oyentes qué es y de quién es lo que estamos narrando, ya se trate de una adaptación o de una versión propia o de otro narrador (a quien ya le habremos pedido su autorización). 

Ahora les comparto un texto que me llegó en mis comienzos de formación de la mano del Maestro Claudio Ledesma.

El texto escrito, ¿es un texto sagrado?

Por Gustavo Roldan

Si hasta las palabras del buen Dios se interpretan de distintas maneras, quién puede hablar de la sacralización de un texto. No, por supuesto, nada es sagrado, pero eso no quiero decir que un texto pueda ser cambiado caprichosa y arbitrariamente.

El principio de cualquier traslación de un lenguaje a otro es el Cambio. Se modifica un texto para ser llevado al cine o al teatro, o para contarlo. Eso es imperioso y necesario. Pero, ¿qué se modifica? Por qué aquí esta el problema: “Hay que cambiar para que todo siga igual”.

Esta vez damos vuelta el sentido de la brillante y perversa frase del Gatopardo, que predica cómo impedir los cambios sociales. Sí, el texto puede y debe ser cambiado – traducido a otro lenguaje- para que siga diciendo lo mismo. Esto significa cosas muy concretas. Repito: para que siga diciendo lo mismo. Lo que en buen romance quiere decir que lo cambiable es el lenguaje para adecuarlo a otro tipo de manifestación. No en el sentido –espíritu, fondo, mensaje, etc. – 

De alguna manera contar un cuento –cuándo se puede, porque algunos se empeñan en ser leídos- es volverlo a su faz original, al estado primigenio de una historia, devolviéndole la música de las palabras, el manejo de los silencios, la gestualidad del rostro y de las manos. Nada más pausible y beneficioso para la literatura que proveerla de esos elementos que se pierden con la escritura.

Muchas, muchísimos siglos, entendieron que leer era leer en voz alta. Después nos fuimos olvidando mientras aprendíamos a leer en silencio y allí, seguramente por una falta de práctica, se nos fue desafinando el oído, hasta llegar a creer que con los ojos ya alcanzaba.

Nada más falso. La literatura es una música que debe ser escuchada.

Entonces la respuesta es muy simple: los textos escritos no son sagrados. Es más, están esperando –de nuevo, cuando se puede- que un contador de cuentos lo haga funcionar en plenitud, devolviéndoles lo que una necesidad práctica les hizo perder.

Pero la pregunta inicial, como todas las preguntas, puede tener múltiples significados.

Depende de quién las haga y a quienes las haga. Puede querer decir, por ejemplo, si el contador de cuentos tiene derecho a modificar la historia –a darle un final feliz cuando no lo tiene, a cambiarle la ideología, es decir, a cambiar el cuento-. No, no lo tiene. En ese caso está contando otro cuento. Y para eso, lo mejor es que elija ese otro cuento que quiere contar. En ese caso es una arbitrariedad y una falta de respeto y hasta una infracción a las leyes. Cualquiera sabe –cualquiera que quiera saber- que los derechos legales de un autor lo protegen de toda modificación que se haga de su obra.

Las obras no son sagradas, pero esto es una pregunta extremada y  con un sentido que pone al autor entre la espada y la pared. Y estar entre la espada y la pared –siempre- le pone a uno los pelos de punta, y casi, que lo invita a hacerse a un lado.

Hay mucho más material sobre el tema, pero hasta aquí dejamos por ahora. Te invito a que sigas pensando en esta palabra: ADAPTAR cada vez que llegue a tus manos o a tus orejas; ese cuenta que te encuentra, que te invita a ser contado.

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¡Hasta la semana que viene! Seguimos en orden alfabético y la letra será la B.

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Literatura, Narración oral, Nota

1 y 2 de Noviembre, día de muertos

Día de Muertos

Esta tradicional celebración hispanoamericana tiene una doble raíz, mesoamericana y europea, y está dedicada a honrar a los ancestros difuntos. La celebración indígena del Día de Muertos, por lo general, se lleva a cabo a finales de octubre (del 25 al 30) y principios de noviembre (del 1 al 3). La fecha de inicio de estas celebraciones varía según las tradiciones o costumbres de cada región, coincidiendo con las conmemoraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. En el imaginario colectivo, la celebración anual destinada a los muertos representa un momento privilegiado de encuentro no sólo de las personas con sus antepasados, sino también entre las y los integrantes de la propia comunidad, algo que, desde hace siglos, ha permanecido. En 2003 la UNESCO declaró al Día de Muertos como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Hay muchas leyendas e historias sobre este tema, hoy les hablaré de la conocida leyenda de La llorona.

Leyenda de La Llorona

Desde el México colonial y hasta ahora, la Llorona hace referencia a una leyenda que tiene como protagonista a una mujer de cabello largo que, vestida de blanco, se aparece de noche, a veces en las encrucijadas de los caminos, llamando con desgarradores llantos y lamentos a sus hijos.

La llorona

La Llorona es, sin dudas, una de las leyendas con más fuerza en México. Se asocia más fuertemente con la cultura mexica, pues su aparición está relacionada con los presagios funestos anunciaron la llegada de los españoles al México antiguo, algo sobre lo que te contaré más adelante.

Sin embargo, La Llorona cuenta con paralelismos lejos del Valle de Anahuac. Existen deidades mayas, zapotecas y purépechas con características muy similares a la Cihuacóatl —la diosa a la que se asocia el mito en territorios nahuas—.

El mejor ejemplo de esto es la Xtabay, un espíritu femenino que acecha a los hombres en los caminos de la península de Yucatán y que tiene raíces en el panteón de los dioses mayas. Hay que tener en cuenta que aunque personajes como la Xtabay tienen raíces en la cosmogonía de las antiguas culturas mesoamericanas, la conversión de la Llorona a leyenda popular no se dio sino hasta la época colonial.

La leyenda de la Llorona como se conoce hoy en día —un alma en pena que deambula por las calles buscando a sus hijos— tiene su origen en el México de mediados del siglo XVI. Muchos cronistas de la época relatan la historia de una mujer que recorría las calles de la ciudad al caer la noche, siempre vestida de blanco y con un velo cubriéndole el rostro.

Su andar era marcado por los lastimosos gritos que lanzaba al aire en busca de sus hijos. La Llorona peregrinaba cada noche por calles distintas, pero cuentan que sus andares la llevaban invariablemente a cruzar la Plaza Mayor —el actual Zócalo— con rumbo al oriente de la ciudad. Más allá de la plaza era donde la fantasmal figura se perdía al hundirse en los resquicios del lago que aún se extendían por la zona central de la ciudad.

Sin embargo, los antecedentes de este personaje son mucho más antiguos, tanto que se pierden en los mitos prehispánicos y se fundan en diversas representaciones de diosas madres como Cihuacóatl, Coatlicue o Tonantzin.

Cihuacóatl empezó a aparecer en el lago de Texcoco alrededor del año 1500. Los sacerdotes diestros en la astrología interpretaron su presencia como una premonición de los próximos sucesos que habrían de acontecerle a los mexicas. La muerte, la guerra y la esclavitud, Moctezuma temía lo peor. Los sacerdotes decían que Cihuacoatl había salido de las aguas y bajado de la montaña para prevenir de la suerte que correrían los mexicas.

Subían siempre a lo alto del templo y podían ver hacia el oriente una figura blanca, con el pelo peinado de tal modo que parecía llevar en la frente dos pequeños cornezuelos, arrastrando o flotando una cauda de tela tan vaporosa que se ondulaba con el viento y con su desgarrador grito:

¡Ayyy mis hiiijooooooosss! ¿Dónde los llevaré para que escapen de tan funesto destino?

Los sacerdotes interpretaron después de la conquista esta leyenda como una advertencia por la pronta destrucción del imperio mexica: aquella fantasmal aparición que llenaba de terror a las gentes de la gran Tenochtitlán era la misma Cihuacoatl anunciándole a Moctezuma de la destrucción del imperio. Fray Bernardino de Sahagún también se refiere a esto en su “Historia General de la Historia de la Nueva España” (también llamada Códice Florentino), y es citado por Miguel León Portilla en “La visión de los vencidos”:

Hombres extraños y más sabios y más antiguos que nosotros vendrán por el Oriente y sojuzgarán a tu pueblo y a ti mismo, y tú y los tuyos serán de muchos lloros y grandes penas y que tu raza desaparecerá devorada y nuestros dioses humillados por otros dioses más poderosos.
¿Dioses más poderosos que nuestro Dios Huitzilopochtli, y que el Gran Destructor Tezcatlipoca y que nuestros formidables dioses de la guerra y de la sangre? – preguntó Moctezuma bajando la cabeza con temor y humildad.
Así lo dicen las predicciones, por eso la Cihuacoatl vaga por el Anáhuac lanzando lloros y arrastrando penas, gritando para que oigan quienes sepan oír, las desdichas que han de llegar muy pronto al Imperio.

Aquellos hombres de Oriente eran los españoles dirigidos por Hernán Cortés, y sometida la gran Tenochtitlán y con la caída de todos los pueblos, sufrieron las atrocidades de los invasores. Epidemias, hombres asesinados, mujeres violadas, y sus dioses olvidados… a excepción de Cihuacoatl (La llorona).

De esta forma empieza la leyenda. Se dice que al campanazo de las doce, una mujer vestida de blanco y con la faz cubierta por un velo ligerísimo se aproxima por el oeste. Va de una calle a otra. Unos dicen que flota; otros, que no tiene rostro. Lo único que se escucha es el quejido de “¡Ay, mis hijos!”.

Cihuacóatl muestra tres aspectos característicos:

  • Los gritos y lamentos por la noche.
  • La presencia del agua, pues tanto Aztlán como la gran Tenochtitlan estaban cercados por ella -con lo que ambos sitios estaban conectados no sólo por coincidencias físicas, sino también míticas-.
  • Y ser la patrona de las cihuateteo que de noche vocean y braman en el aire. Estas son las mujeres muertas en parto, que bajan a la tierra en ciertos días dedicados a ellas en el calendario, a espantar en las encrucijadas de los caminos y son fatales a los niños. 

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