Claves para, Literatura, Narración oral, Narrar a la primera infancia

Literatura para la primera infancia. A la hora de elegir… ¿Qué narrar?

¿Para qué sirve la literatura infantil en la primera infancia?

Los libros de literatura presentan un mundo imaginario en el que los protagonístas actúan de acuerdo a pautas solamente válidas dentro del texto de ficción. Los animales pueden hablar, pensar, tomar decisiones, se visten como personas, reaccionan con conductas similares a las del mundo humano. La identificación con el personaje del texto literario, es el punto de partida para que deseen escucharlo. Los personajes literarios más atractivos son por lo tanto los que juegan, los que quiebran el orden establecido, los que se aventuran y descubren otros mundos, sufren vicisitudes, pero salen airosos de esas circunstancias. A los niños les gustan los seres imaginarios, los perros voladores, los ratones que van a la luna en barrilete, lo fantástico, la ruptura definitiva de las fronteras de lo real. Por lo tanto la literatura infantil sirve para conocer el mundo, para jugar dentro de ese mundo imaginario, para acompañar emociones y sentimientos, para encontrar la voz cariñosa del adulto, para establecer vínculos.

A la hora de elegir… ¿Qué criterios podemos tener en cuenta?

El valor estético de una obra literaria infantil

Triángulo amoroso: Adulto, Bebé, libro.

La literatura habla de las cosas que conmueven, que estimulan el pensamiento sobre lo que nos está pasando, que arranca sonrisas o lágrimas, y que deja como única enseñanza ese contacto con las palabras que abren mundos nuevos, desconocidos tal vez, antes de escuchar ese texto. Pertenece al campo de la creación artística en el que no existen moldes establecidos. El valor estético recide en colocar en primer lugar las imágenes, la palabra poética, dónde encontraremos que dice cosas, pero de tal manera, que llega a lo más hondo del corazón.

El cuidado pedagógico ¿Dónde ponemos la mirada?

La importancia de la selección de los textos.

Con frecuencia nos preocupamos por la aparición de palabras de poca circulación, ya que se supone que los niños las desconocen y no comprenderán el sentido de la narración. Sin embargo, nada complace más a un niño que escuchar por primera vez una palabra, interrogar sobre su significado, escuchar una respuesta satisfactoria. Los textos para los primeros años, deben transmitir ideas de manera coloquial. Pero esto no quiere decir que no exista profundidas, pensamientos profundos.

Conocer un poco de pedagogía nos brinda herramientas para conocer los centros de interés temáticos en cada etapa evolutiva, sabiendo que se van modificando a través del tiempo, y que pueden ser una constante aún en diferentes contextos culturales. Así sabemos que a los bebés les atraen más las historias en las que se ponen en juego un personaje infantil y un objeto conocido – una pelota, un pájaro – o una figura familiar que puede asociar con su mamá. su papá u otra persona cercana.

A los dos o tres años disfrutan de narraciones en las que intervienen más personajes y los hechos del cuento suceden en espacios que les den gusto recorrer: la plaza, el mar. Es decir, aparece el interés por los espacios exteriores en los que puedan sentirse protagonístas. Eligen personajes que se disfrazan y engañan a otros, y situaciones lúdicas en las que ya no está presente el adulto.

Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay 

Los niños de cuatro y cinco años, se inclinan por los elementos mágicos o sobrenaturales, como los que aparecen en los cuentos tradicionales. Nace la curiosidad por temas más complejos: el amor, los nacimientos, la muerte, las aventuras en lugares extraños, y toda historia en la que los protagonistas se alejan de la tutela familiar y atraviesan por sí mismos las dificultades o las amenazas del mundo exterior.

En lo que se parecen todos los niños, a cualquier edad, es por el inmenso placer que les producen las historias que los transportan a un mundo diferente, con provocaciones a su imaginación, a su sonrisa, y también a su emoción más oscura. Les gusta, como a todos, que los asombren.

La representación del Mundo: ideas, creencias, valores culturales.

Ningún cuento es inocente, menos aún el que va dirigido a la primera infancia. Toda obra literaria contiene en su interior una representación del Mundo, una escala valorativa sobre la conducta humana. Aquí las polémicas suelen ser intensas, ya que, como es sabido, no todos compartimos los mismos códigos con respecto a lo que está bien o está mal, ni ahora, ni en el pasado remoto. Para cerrar la nota, una frase para reflexionar : todos somos diferentes, el problema es cómo aprendemos a respetarnos en esas diferencias.

Nota escrita por Emilce Brusa

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Recursos impresindibles para preparar un cuento

Elementos expresivos para usar a la hora de contar un cuento.

Todo narrador sabe que lo más importante a la hora de contar cuentos es la historia, pero cómo contarla es también algo que debemos trabajar para darle vida, color, calor a ese cuento que contarémos a un público que nos está escuchando.

Por ello, repasemos con que contamos y que debemos tener en cuenta para que el cuento crezca para atrapar, emocionar, acompañar a los que están en ese momento maravilloso, en una función de narración oral.

Las manos

Ellas expresan siempre algo. Y en los cuentos dan cuenta de lo que estamos expresando. Por ejemplo podríamos señalar algo específico, solo con el gesto. También las usaríamos para señalar algo o a alguien que se esté alejando. Usando diferentes ademanes.

Juega con ellas, dejalas expresarse. Seguro que encontrarás muchas y diversas maneras de decir sin palabras, sólo mostrando lo que quieras expresar con tus manos.

La voz

Dicen que la voz es el reflejo del alma. Cada voz es única y a la hora de contar cuentos la voz es nuestro instrumento fundamental. Pero hay que trabajarla, debemos combinar el tono, el volumen, el ritmo. La emisión debe ser clara para que el que nos escuche pueda entender lo que estamos diciendo. Explora tu voz, busca posibilidades que ella te da, escuchate para encontrar las voces de tus personajes de tus cuentos

Como profesionales dedemos cuidarla y entrenarla continuamente. Les recomiendo que lean la nota Higiene vocal de la Fonoaudióloga María Pinco Mat.2700

La mirada

Es la mejor manera de comunicarnos con el público. Nosotros, narradores debemos ver todo. Ver a todo el mundo que nos está escuchando porque la narración es comunicación, entonces debemos contarle a cada uno que nos está viendo y escuchando, con la mirada recorrer a todo el público porque de esta manera lo estaremos encorporando en la historia.

No debemos olvidar que ellos tambien nos están mirando, por lo cual debemos tener en cuenta donde nos paramos para no tener sombras y todos puedan ver los gestos, nuestras miradas.

El cuerpo y el rostro

Desde que nos paramos delante del público, nuestro cuerpo ya está comunicando algo. Contínuamente nuestro cuerpo está transfiriendo información, aunque muchas veces no somos concientes de ello. Por eso hay que pensar en ello y trabajar nuestros movimientos.

Hay tres niveles de expresión en relación al cuerpo: 1- El de la historia. 2- El de nuestra posición como narrador de esa historia. 3-El de nuestra posición como humanos expuestos ante un público. Este tema da para desarrollarla en otra nota, pronto escibiré sobre ello.

Juega con el cuerpo en el espacio. Prueba contar caminando, contar una historia y en un momento dado acercarte al público. Explora tus movimientos usando los gestos, baila las historias, siéntate, levántate, levanta los brazos, extira el cuello, agachate. Prueba contar subido en una silla. Acostado sobre una mesa. Prueba, ejercita las posibilidades y quedaté con las que sirvan para la historia que estás narrando. No olvides de tu rostro ponerlo al servicio de la historia.

Pero mucho ojo con las muletillas gestuales, por ejemplo el dedo acusador o esos gestos que ensucian la historia. También reconocer esos gestos que repetimos siempre, barralos de tus presentaciones para tener una comunicación limpia.

El silencio

Un buen silencio muchas veces expresa mucho mejor que un montón de palabras.

El silencio es un parrafo aparte por lo que te invito a entrar en la nota que hablo sobre ello con detalles.

https://vozycuento.com/2020/05/22/la-voz-del-silencio/

Espero que tomes un tiempo para trabajar todo esto en tus cuentos. Escribeme que te ha parecido la nota, y cuentame si han cambiado tus cuentos con estos recursos impresindibles.

Puntuación: 1 de 5.

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“Cuéntame un cuento”: consejos para narrar y leer a los niños pequeños

Por muy pequeño que sea el niño, siempre disfrutará de escuchar cuentos, de los poemas y nanas que tanto llaman su atención. La voz de los adultos los abrazan y les abren un mundo nuevo de sonidos, de estímulos. La narración y la lectura contribuyen al desarrollo global de las personas y tiene una influencia importante en el desarrollo cognitivo, afectivo, social, emocional y lingüístico de los niños.

El primer libro del bebé es la voz de la mamá, de su familia.

Gracias a las palabras de sus primeros libros se estimula la inteligencia, la creatividad, la imaginación, la capacidad verbal y de concentración de los pequeños. Pero, ¿vale cualquier libro? ¿Cómo leer/narrar a los niños pequeños? Es muy sencillo, nuestros abuelos y padres no hicieron cursos para contarnos/leernos cuentos. Aun así, les ofreceré unos consejos que los ayudarán a entender la importancia y los beneficios de narrar y de la lectura.

Beneficios que, no olvidemos que no solo se refieren a su formación y su desarrollo intelectual y psicoafectivo, sino que también se relacionan con el disfrute, la mera diversión. Y es que escuchar cuentos es también una buena manera de alegrarse, de soñar, de inventar, de jugar… Veamos cómo.

Consejos para narrar y leer a los niños

> No alargues las historias. Los niños pequeños no pueden seguir argumentos largos ni mantener mucho tiempo la atención, por lo que mejor seleccionar cuentos cortos.

> Deja que elija su libro, su historia. Del mismo modo que a nosotros hay días que nos gusta un determinado género en la lectura, ellos tendrán sus preferencias. Pero, como es lógico, para que esto sea posible el niño tiene que saber donde elegir.

> Crea una pequeña biblioteca y deja los libros al alcance de los niños. Que manipulen libros especiales para niños, revistas viejas, que vean pasar las letras y las fotografías, los dibujos…

>” El verbo leer no admite el imperativo”, dice el escritor Daniel Pennac en su ensayo “Como una novela”, donde aborda la problemática de la falta de lectura en los adolescentes. No fuerces al niño a leer algo que no quiere o que no le interese en ese momento. Por supuesto, tampoco le leas, si no tienes ganas, es ese instante. Habrá más momentos.

> El momento adecuado lo deciden los dos. Algunos días el niño no estará dispuesto para cuentos o lecturas, pero, siendo realistas, es probable que seas vos quien más a menudo no tenga ganas o ánimos para narrar o leerle. Lo mejor es relajarse y disfrutar, sin prisas, no tomarlo como una obligación.

> Juega con tu voz, imita las voces y sonidos de los personajes, cambiando a distintos tonos (voz grave, aguda…) y no olvides el volumen, gritando, susurrando… según el momento de la historia. También podrás cantar, recitar.

> Cuando narres o leas utiliza todo el cuerpo y no solo la voz: las manos, los gestos, la mirada, el tono de voz imitando los personajes… son muy importantes. Puedes levantarte, imitar movimientos, hacer los sonidos de ambientación…  hay que ponerle entusiasmo y meterse en la historia.

Jardín Maternal Municipal Chascomús, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

> El niño te va a interrumpir y esto hay que aceptarlo como parte de la historia. Querrá saber más, hacer sus aportaciones, preguntar…: un niño pequeño no está callado ni quieto durante un cuento. Entonces, tienes que aprovechar esto en beneficio de la historia y de su aprendizaje.

> Si el niño no ha entendido lo que hemos dicho o leído, repite la frase o hazle un resumen.

> Ten paciencia si te pide que le cuentes el mismo cuento varios días. Esto les da seguridad porque conocen la historia, pueden hacer nuevas sugerencias, han imaginado distintos desarrollos… y además acelera la adquisición de vocabulario.

> Cuando ya no son tan pequeños y sobre todo con cuentos que ya conocen puedes hacer pequeñas “trampas”, cambiar palabras, añadir frases sin sentido… porque el resultado absurdo les sorprende y divierte.

> Es importante que visiten alguna biblioteca, para escuchar narradores profesionales, para elegir nuevos libros para llevarse a casa. También ir a la librería si queremos hacerle un regalo especial y que elija él mismo.

> En definitiva, al leerles en voz alta, al narrarles cuentos, creamos momentos compartidos con nuestros niños de gran valor emocional y logramos que empiecen a amar los libros, a interesarse por ellos y con suerte a que en el futuro sean buenos lectores y se interesen por leer ellos mismos nuevas historias. Pero aún queda mucho para eso, así que empecemos a pensar ¿qué libros son los mejores para niños pequeños? Bueno este es un GRAN tema que pronto lo desarrollaré en otra nota.

> No prives a los niños de la riqueza de narrar y leer, es un hábito saludable a nivel personal y familiar y esperamos que con estos consejos para narrar o leer a niños pequeños, muchos más se embarquen en esta aventura. ¡Felices cuentos, feliz lectura!

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Claves para, Narración oral, Nota

Claves para encontrar una buena historia: “El Cuento”.

“El cuento.” Ese que te calza a medida, esa historia que te atraviesa y no podes dejar de contarla. “Tu cuento.”

Comencemos por definir lo que es un cuento. Carlos Mastrángelo lo define como una serie breve de incidentes;  por corto o largo que sea, es siempre un todo anacrónico y concluido; siendo muy esencial el argumento, el asunto o los incidentes en sí; sin grandes intervalos de tiempo ni de espacio; rematados por un final imprevisto, adecuado y natural.

El cuento, es la promesa de una evasión y de una autorrealización imaginativa.

Para nosotros los narradores el cuento es lo más importante, la materia prima para nuestra profesión. La historia a ser contada a viva voz. Esas palabras que se hilvanan una a una para completar el maravilloso momento del encuentro, el acto vivo que es la narración oral: ese triángulo único entre narrador, cuento, público.

Encontrar un cuento para narrar no es difícil siempre que tenga una historia que contar y cierto conocimiento de los recursos narrativos. Pero si se trata de encontrar un “buen” cuento… para narrar, eso ya es harina de otro costal. Cuando encontramos “ese cuento” debemos trabajarlo, porque hay que pasar del texto literario al texto oral; pero este tema lo desarrollaré en otra nota.

Ahora vamos por “El Cuento” y qué mejor que ir pasito a pasito, dando algunas claves.

Primera clave: Leer La más importante para mi es leer y leer. Dicen que los cuentos nos encuentran… pero si no leemos, nunca llegarán a nosotros esas historias que nos conmueven, que nos tocan las fibras y que trabajaremos para hacerla propia, para crear imágenes, para luego ser contada.

Segunda clave: La selección Este punto lo destaco como requisito esencial. No todos los cuentos son para nosotros, debemos seleccionar los que nos queden bien, en los que nos sentimos nosotros mismos, con los que nos sentimos cómodos. Esos cuentos que nos gustan mucho, aquel que nos motiva, que nos provoca el hecho de contarlo. Que sea una historia interesante por su tema, por lo que dice el texto, por su lenguaje sencillo o poético, porque tiene que ver con nuestro estilo de contar, por su final. También en la selección debemos tener claro para que público será destinado ese cuento.

Tercera clave: El punto de vista narrativo que sea adecuado al desarrollo de la historia. Para luego analizar cómo se puede contar, las distintas posibilidades disponibles, fijarse dónde se coloca el narrador y qué puede expresar desde esa posición. Pensar en el tiempo, cuándo se van a desarrollar los hechos: en presente o tal vez convenga que el narrador lo cuente desde el pasado, que conozca toda la historia y que haya sido testigo de los acontecimientos. Y también tener en cuenta el espacio narrativo en el que se mueven los personajes.

Cuarta clave: Verosimilitud. Es necesario detallar con precisión cada escena para crear dentro del cuento un marco espacio-temporal reconocible o al menos muy bien definido, con el fin de persuadir al público de que la historia es posible y, por lo tanto, de que el conjunto de la trama adquiere verosimilitud.

Quinta clave: Mostrar en lugar de decir. “Los buenos escritores pueden decir casi todo lo que tiene lugar en la ficción que escriben, salvo los sentimientos de los personajes”. Esta cita de Gardner expresa muy bien la idea de que los sentimientos no hay que explicarlos, sino que deben ser sugeridos mediante acciones de los personajes para que el público los perciba sin filtros.

El cuento como tal tienen vida propia; los personajes en él inmersos deben, al menos, dar ilusión de tener una voluntad ajena de la del autor o del mismo lector.

Ese es el signo de un gran cuento, un microcosmo encerrado en las hojas de papel.

Julio Cortázar

~ * En resumen, un buen cuento debe ser breve, de intensidad creciente, debe producir en el narrador a través de su voz, una gran impresión y todo, en él, ha de ser significativo y verosímil. Esas son las cualidades que califican a un buen relato para que resulte inolvidable, para que el público se adentre en él y le deje huella.*~

Puntuación: 1 de 5.