Narración oral, Nota, Referentes de la narración oral

Las mujeres en la narración oral

Llegamos a un nuevo 8 de Marzo y en esta fecha quiero realizar una nota sobre ellas. Una visión y reconocimento a las mujeres narradoras pioneras de este arte. De este oficio de hilar palabras. De mujeres que narran con pasión a viva voz.

Estudiar el origen de la narrativa oral significa necesariamente la exploración de conceptos orales, que fue desarrollada por Paul Sebillot en 1881. Primero habló sobre el concepto de literatura oral. Cuentos, canciones, refranes y otras expresiones de la herencia oral tradicional. Fue  Sebillot quien además de utilizar por primera vez  la expresión literatura oral, mencionó  la importancia  de las mujeres en la transmisión de la cultura popular de tradición oral. Cristina Lavinio (2017) mencionó a Paul Sebillot en su “Narrativa oral femenina”, en referencia a un artículo publicado por la autora en 1892 en el que comentaba La popularidad de las narrativas femeninas y la importancia de las versiones de cuentos populares: la literatura oral pasa por la boca de las mujeres tiene encanto e inocencia, a veces una forma de felicidad, mientras que el contacto masculino es menos frecuente.Casi todos los grandes coleccionistas de cuentos confirman que las mejores y más bellas versiones les son transmitidas por mujeres: el hermano Grimm F. Luzel reconoce que las historias más completas y felices las provocan las mujeres de la ciudad, y es el motivo de la seguridad. Al igual que la forma narrativa, su memoria es mejor que la de los hombres. La larga experiencia de las narradoras de Alta Bretaña lo confirma. Paul Sebillot (Paul Sebillot), Cristina Lavinio (Cristina Lavinio, 2017: 67)

En el desarrollo de la oralidad y en la experiencia de contar historias, de narrar  a viva voz así como en la investigación  sobre estos temas, tanto en las culturas ancestrales, como en la actualidad, las mujeres han tenido y tienen una participación muy activa y cumplen roles protagónicos. 

Las mujeres y la narración oral: del oficio a la expresión artística

Corrían los tiempos de las luchas de las sufragistas y de los acontecimientos que constituyeron el preámbulo para el nacimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Muchas mujeres en distintos lugares de Inglaterra, Norteamérica y en otros países del mundo, desarrollaban  un movimiento importante por  la participación en los procesos electorales, especialmente por su derecho al voto y otros derechos, como los laborales.  En febrero del año 1909, en New York, las mujeres del Partido Socialistade los Estados Unidos, conmemoraron el Día Nacional de la Mujer Trabajadora,  como un homenaje a las trabajadoras textiles que el año anterior habían protagonizado una huelga contra las duras condiciones laborales que sufrían, además de reclamar una mejora salarial y el derecho al voto. Por una parte se vivía la experiencia de las mujeres que lucharon en la calle por la reivindicación de sus derechos como trabajadoras y por su derecho al voto, y por otra parte, las narradoras orales, la educadoras y las bibliotecarias impulsaban la hora del cuento en las aulas, las escuelas y las bibliotecas.

Todas formaban parte de contextos diferentes, pero todas tienen un espacio común que las hermanaba: la conciencia del ejercicio de la palabra. Todas asumieron este ejercicio, unas en la palestra de las calles, en el ágora, en los espacios públicos; otras en los espacios privados del recinto escolar, o en espacios que aunque públicos, siempre se mantenían reservados  a los espacios de la educación y de la experiencia recreativa en ámbitos más bien cerrados. La experiencia de la palabra es asumida por estas mujeres de manera distinta y con objetivos diferentes; unas para conquistar espacios para la igualdad; otras inmersas en las experiencias artística y educativa, sin tener conciencia de los estereotipos de género que podrían reproducir a través de su trabajo escénico o educativo.  El derecho a tomar públicamente la palabra,  históricamente ha sido y sigue siendo un privilegio masculino y se evidencia, entre otros espacios, en el arte de la oratoria; sin embargo, el hecho de contar de viva voz y a través de la expresión gestual y corporal, pareciera que es un territorio en el que las mujeres juegan un papel protagónico.  Quizás porque la narración oral es un oficio artístico, o un tipo de comunicación efímero y carente de legitimación cultural, y porque la experiencia de contar cuentos,  se ha relacionado más con las mujeres que con los hombres, con la educación infantil y con la experiencia del cuidado. A las mujeres se les ha tomado en cuenta como trasmisoras, no como creadoras, y se ve en ellas, un papel bastante pasivo, “ya que para los folkloristas lo interesante era que las mujeres conocieran cuentos y canciones y no, cuáles podían ser los cánones temáticos, estéticos o de estilo de las narradoras”. (Sanfilippo, Atienzar, 2017)

 Ahora bien, en las experiencias de las mujeres a la hora de narrar cuentos, una cosa es la conversación cotidiana, la expresión  de las emociones del día a día, la revelación de los sentimientos, la catarsis que puede producirse a través de  los testimonios presentados en las conversaciones de grupos de mujeres, (incluso militantes en distintos espacios políticos, feministas, comunitarios, en las dinámicas de grupos para  el desarrollo personal y en otros procesos terapéuticos) y otra cosa es asumir el oficio artístico de la narración oral,  como una experiencia esencialmente comunicativa, en la que es vital el papel del público como interlocutor.

Una cosa es cuando las mujeres deciden, en la vida cotidiana, contar cuentos para dormir a los niños y niñas en la vida rutinaria familiar o para compartir experiencias con las abuelas  y los abuelos de la familia y de la comunidad…Otra cosa  muy diferente,  es cuando las mujeres asumen la narración oral como experiencia creativa y artística, que requiere  de un trabajo y una exhaustiva  disciplina, que exige lectura, investigación y observación de diferentes realidades y la aplicación de técnicas específicas a la hora de narrar oralmente y a viva voz en diferentes ámbitos y escenarios.

Las pioneras de la narración oral artística: ni sufragistas, ni feministas, sólo pioneras de la narraciòn oral escénica

 Las mujeres pioneras de la narración oral escénica, no estuvieron vinculadas ni con los movimientos de las sufragistas, contemporáneas de su época,  ni tampoco se acercaron al feminismo y, en este sentido, obviamente  no encontramos ningún aporte feminista; sin embargo, fueron las creadoras de otro movimiento que comienza a establecer las diferencias entre la narración oral tradicional y la narraciòn oral ejercida como un oficio artístico, desarrollada ya no sólo en los espacios privados, sino en espacios públicos, más allá de los espacios escolares, creando  la hora del cuento en las bibliotecas. 

Mencionaremos algunos de los más importantes aportes de estas  pioneras: narradoras orales nacidas entre la mitad, en 1850 y finales del siglo XIX.     

  Mencionaremos en primer lugar a Sara Cone y a Katherine Dunlap, a las dos autoras pioneras que se centran en la experiencia de la narraciòn oral, fundamentalmente en la educación  infantil, las más reconocidas mundialmente, quienes adelantaron reflexiones importantes en cuanto al desarrollo de la técnica en el oficio de contar cuentos dirigidos a niños. Marie Shedlock, Marietta Stockard y Ruth Sawyer, han profundizado el estudio de la narración oral, no sólo investigando sobre sus orígenes y su historia, sino  sobre los temas, a la luz de de sus propias experiencias, estudiando la narración oral como una experiencia artística, indagando sobre el significado de esta experiencia en la vida de los seres humanos que narran y escuchan cuentos y particularmente en la de los jóvenes, de sus propios estudiantes, dictando cátedra y moviendo a la reflexión de quienes las escucharon, las vieron  narrar y, por supuesto, también de quienes las leyeron en su época, aunque debemos reconocer que en la actualidad, son muy pocos los narradores e investigadoras que les leen. De todas ellas, Marietta Stockard, es quien desarrolla a nuestro entender, la propuesta de una técnica más completa, considerando no sólo los pasos que deben tomarse en cuenta para contar cuentos, sino también analizando la estructura del relato y los procesos subjetivos que  vive la persona que narra historias, considerando especialmente, todo el proceso de adaptación. Sin embargo, es muy importante resaltar que más allá del trabajo que cada una realizó como narradora oral, como investigadora,  educadora o bibliotecaria y aunque algunas coinciden en variados aspectos relacionados con la técnica para contar cuentos; otras aportan su compromiso con el arte, por la reflexión que en este sentido pudieron generar en su momento.  Marie Shedlock,  destaca por sus reflexiones  sobre el oficio de narrar desde la simplicidad y Ruth Sawyer,  proclamaba entre otras cosas que para contar había que estar irremediablemente vivos y eso significa la presencia de la pasión y el compromiso por lo que se hace y esto es evidente  en todo lo que hemos referido sobre esta narradora.  Además, Ruth Sawyer,  nos remite a un espíritu libre e inquieto que indaga, que  construye y deconstruye la realidad, a partir de la experiencia literaria y es capaz de plasmarla en la voz y en el gesto. Es importante resaltar el trabajo fundacional realizado por estas mujeres,  entre otras cosas porque, en la actualidad, algunos maestros y maestras en este oficio se han nutrido de sus reflexiones y de la técnica desarrolladas por ellas especialmente; sin embargo, sus aportes específicos, muchas veces no se precisan y casi nunca se les menciona a ellas.

Como ven es una historia larga, con particularidades relevantes y muy significativas en el ejercicio de asumir del derecho a la palabra. Seguramente en otras notas seguiré hablando de este largo camino donde las mujeres han llevado sus voces y por qué no también sus silencios.

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Narración oral, Nota, Referentes de la narración oral

Francisco Garzón Céspedes

Referentes de la narración oral – Nueva sección en el blog.

Seguro que lo has sentido nombrar o leído su nombre en el mundo de los cuentacuentos. Sobre todo lo reconocerás si te digo que él introdujo un término nuevo a la hora de denominar nuestro oficio, lo llamó: “Narración Oral Escénica”. Yo lo he conocido a través de las voces de diferentes narradores reconocidos y he leído algunos de sus libros, que son maravillosos, se los recomiendo. Empecemos!

Pequeña biografía.

Nació en Cuba, en 1947. Es escritos y artista. Cubano – español, con doble nacionalidad. Es licenciado en Periodismo y comunicólogo. Fundó y desarrolló el movimiento de Narración Oral Escénica (NOE) y fue Director General de la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE). Académico de la Academia de las Artes Escénicas de España. Recibió el Premio Iberoamericano “Ollantay”, condecorado y reconocido nacional e internacionalmente. Ha recibido Premios Nacionales de Literatura y de la Crítica. El primero en ver, a la vez, la oralidad narradora artística desde la oralidad y no desde el centrismo de la escritura, desde las ciencias de la comunicación y no sólo desde lo expresivo, y desde lo que puede serle adecuado de las leyes de la escena, pero diferenciándola del teatro; todo al proponer al mundo y crear la narración oral escénica. Se ha presentado en muchos de los más importantes Festivales. Periodistas y especialistas, de país en país, han calificado a Garzón Céspedes no sólo como el “más famoso y mejor de los narradores orales” sino como el más significativo, como el teórico que cambió el curso de la oralidad artística.

¿Cómo define, él, a la narración oral escénica?

La narración oral escénica, es la renovación del antiguo arte de contar y la fundación de un nuevo arte oral escénico comunicador —de contar con todos, desde todas las fuentes posibles y en todos los espacios para potenciar la comunicación oral en la sociedad—. Una propuesta que nació en 1975, cuando este artista cubano codirigía «La Peña de Los Juglares», en La Habana y a partir de sus numerosísimos viajes por América Latina y España, extendiéndolo recientemente por Europa, acompañado de José Víctor. «Un arte en el que por primera vez la narración oral es vista desde la oralidad y no la escritura, desde las ciencias de la comunicación de masas y las leyes generales de la escena, pero tajantemente no las del teatro».

¿Cuáles son las armas de un narrador según Francisco?

Las armas del narrador oral son la voz, los gestos y las palabras. Quien narra es una persona transparente que vive la pasión por contar todos los días con bondad y al mismo tiempo implicada en el trabajo constante para lograrlo. El narrador se entrega a un proceso abierto, donde el cuento se lo cuenta a sí mismo para instantáneamente contarlo con su público interlocutor. Cada vez que alguien cuenta lo hace desde su personalidad; es decir, no interpreta ningún papel. Es un instante de desnudez en el que cuenta con su propia vida.

La comunión profunda que se establece entre quien narra y escucha nace de la comunicación humana y oral artística. Una comunión que, es total, incomparable, irrepetible y —diría— perfecta, porque abarca toda la razón y el sentimiento de quienes comparten ese momento. La comunión entre el público interlocutor y el narrador oral escénico se define en el ‘aquí y ahora’ de la oralidad, la responsabilidad que implica contar oralmente. También es necesario devolverle socialmente aún más el valor que merece el arte de contar cuentos orales. Es la herencia de la tribu que comulgaba entre sí en el encuentro con el cuentero comunitario y sus historias. Es la experiencia que revela la condición humana de ser sociales y colectivos, que nos recuerda que comunicarnos es comprender y comprendernos.

¿Qué es la oralidad para Garzón Céspedes?

La oralidad es una imagen hablada que establece un proceso de comunicación con uno o más interlocutores presentes físicamente en el mismo aquí y en el mismo ahora. La oralidad no es el simple hablar expresivo en voz alta. Oralidad es comunicación. La oralidad es la comunicación por excelencia. La oralidad es con el otro, no para el otro. La oralidad no es nunca de una sola persona. La oralidad es en plural. La oralidad es la suma de la vida. La oralidad es una dimensión tangible de la comprensión. La oralidad debe estar sustentada en las convicciones de los interlocutores. La oralidad es una forma de la lealtad. La oralidad es el camino natural a la lectura. La oralidad permite que contar oralmente sea inventar y/o reinventar la palabra, la voz y el gesto de los sueños y de las verdades. La oralidad es una pista desde donde se despega hacia adentro y hacia el otro. La oralidad es una lupa hacia dentro de cada interlocutor. La oralidad es la piedra de toque de la comunicación humana; honra, el honrarla. Las interacciones en la oralidad están hechas de esa espuma que conforta el corazón y engrandece la razón. La oralidad permite que contar oralmente sea complicidad y comunión. Contar oralmente es compartir la confianza. La oralidad más completa comparte lo que somos. La oralidad es el cauce de lo humano vivencial. La oralidad como cuento oral no es únicamente una historia, es una circunstancia. La oralidad es la clave del futuro. A partir de su surgimiento la oralidad es de todos los tiempos. Es la oralidad, en sí y como formación y primero que la enseñanza oficial, la clave para forjar un mundo mejor de ética y justicia con todas y todos. La oralidad nos hizo los humanos que somos, es comunicación entre interlocutores. La oralidad es hoy, como ha sido desde siempre y será para siempre, nuestro principal y más poderoso medio de comunicación. La oralidad es la llave que definirá la calidad venidera de la condición humana y que medirá la excelencia de los humanos en los tiempos por venir. La oralidad es la salida del laberinto.

Algunos de sus libros que no podés dejar de leer

El arte escénico de contar cuentos: la narración oral escénica. Francisco Garzón Céspedes (1991)

Teoría y técnica de la narración oral escénica. Francisco Garzón Céspedes (1995)

Oralidad escénica: los errores más frecuentes de los narradores orales escénicos. Francisco Garzón Céspedes. (2006)

Cómo aprender a contar oralmente y a comunicarse mejor: el arte oral escénico de contar. Francisco Garzón Céspedes (2011)

La pasión de contarlo todo: teoría y técnica de la narración oral escénica. Francisco Garzón Céspedes (2013)

Hasta aquí un poco de este referente de la narración oral, pronto llegarán más, en esta nueva sección que hoy nace para todos ustedes, mis lectores. Dejame un comentario para saber tu opinión y valorá la nota calificando en las estrellas. Gracias!

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