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Viaje a Chile

Nos cuenta Carmen Laborde

A Carmen la conocí hace unos cuantos años atrás, exactamente en el 2014, en la VII Cita de Narradores Orales de Bahía Blanca, luego nos reencontramos en 2018, en el 5° Festival Internacional de Narración Oral en la Costa. “Cuentos en el Aire y el Mar – 100 km de Cuentos ” donde contamos juntas en distintos espacios y especialmente para grupos de niños de la primera infancia. ¡Inolvidable! Y por supuesto que las redes sociales siempre nos han acercado a pesar de la distancia geográfica. Hace unos días le escribí con la propuesta de hacer el viaje a su querido país: Chile y enseguida me contestó que sí!— Se la presento!

¿Cómo ves el movimiento de la Narración Oral en tu país?

Creo que el movimiento, después de la oscuridad de la dictadura, fue tomando fuerza y aparecieron los maestros. Entre ellos, uno de los primeros Carlos Genovese.En el 2001 surge el grupo “Había una vez…truz”, el primero consolidado que nacio de los talleres de narración oral. Edel Arriagada y Carlos Acevedo llevaron la compañia durante años. Hoy la lleva Edel Arriagada y ha formado a numerosos narradores: Carolina Henriquez, Andres Montero, Loreto Russ.

Aparece la compañia “Erase que era” con Doris Sarmiento, aparecio despues, en la biblioteca de Santiago, la primera escuela de cuentacuentos, de la fundacion Mustakis, muy criticada por el uso de recursos teatrales. Pero ha sido importante al crear un movimiento.

En 2015 se creó,en Santiago de Chile, el círculo de narradores orales chilenos, que surge con la idea de poder sindicalizarse, proteger los derechos laborales, fuentes de trabajo y visibilizarse ante el Consejo de Cultura ( hoy ministerio de las artes y las culturas).

El movimiento de narración oral en Chile sigue creciendo y hoy desafía a la pandemia, haciendo uso de las redes sociales.

¿Cómo es el panorama en relación a los espacios donde se narra?

Antes de la pandemia teníamos espacios maravillosos como La mítica Casa en el aire y El mesón nerudiano. Las bibliotecas han cumplido gran misión, las escuelas, los centros culturales. Todo lo tradicional y más. Hay grupos y narradores que privilegian escenarios no convencionales, en donde sólo es necesario un par de oídos y vamos contando, en cárceles, clínicas mentales, hospitales, plazas.

¿Cómo es el panorama en relación a los diferentes públicos que asisten a los espectáculos de narración oral? 

Se ha tenido que trabajar duro para crear audiencias. Creo es un desafío de las artes. Es necesario ser constante. Públicos variados. Diferentes nichos, y los narradores los eligen. Hay públicos cautivos. Lo difícil es conseguir ese público adulto, que te siga, te escuche y valore tu trabajo. Una forma es montar un lugar permanente, persistir y persistir y obtener ese público y otra es acudir a dónde está el público.

¿Los organizadores culturales del estado de tu país promueven la Narración Oral con identidad propia, o la incluyen como parte accesoria de otras disciplinas artísticas?

Se dio una batalla muy importante, ante el ministerio de las artes y las culturas para definir la narración oral como una disciplina independiente y en esa batalla tuvo gran, gran importancia el trabajo de CINOCH, círculo de narradores orales de Chile.

Los narradores creemos en este maravilloso arte, como una disciplina con identidad propia.

¿Qué tipo de repertorio utilizan la mayoría de los narradores? Me refiero si cuentan tradición oral o cuentos de autor.

Hay narradores que cultivan la tradición oral, sin duda…pero creo que es más usual encontrar narradores cuyo repertorio es de autor, o quienes escriben sus propios cuentos.

¿Cuáles son los autores favoritos a la hora de narrar? ¿Cómo manejan el tema del derecho de autor? ¿Solicitan autorización para contar sus obras?

Contestaré por mi. No me siento con la información necesaria para opinar sobre los demás. Hay narradores que trabajan con sus propios cuentos. Yo narro cuentos de autor. Isabel Allende, Gabriela Mistral, Marina Colasanti, Galeano, Angeles Mastreta….autores de América. Nunca he tenido problemas con el derecho de autor… además siempre son adaptaciones libres.

Hablemos de festivales. ¿Cómo se organizan, qué características tienen en tu país? 

En la Sexta Región, cuya capital es Rancagua, el grupo ARTELECTO, del cual soy fundadora junto a Magda Canales,  creó un festival llamado “En el corazón de Chile, vive la palabra”. Bi-anual, internacional, latinoamericano. Generamos 5 festivales, que se abrieron en abanico, llevando la palabra por toda la región. Los públicos son muy variado. El festival se mueve a las escuelas, a las bibliotecas, a las poblaciones, a los museos. Recuerdo festivales muy grandes, con invitados internacionales, como los realizado por Casa Contada, o Los cuentos bajo el parrón, por miembros de Cinoch, o el Festival de Andersen, en la maravillosa Biblioteca de Santiago, o los organizados por Patricio Espinosa A puro cuento. En provincia, destacable el trabajo de Patricia Mix, en Valparaíso. Creo que los festivales y encuentros aprovechan las postulaciones a fondos estatales, que permiten financiarlo en parte. También se recurre a fondos privados. Cuando el estado financia a través de fondos concursables, las presentaciones son gratuitas. Se privilegia la palabra por sobre todo, pues es el puente que une los corazones y nos hace más humanos y depositarios de la memoria. Recuerdo grandes festivales.

¿Qué es para vos, contar cuentos? ¿Qué es la Narración Oral?

Pues podría contestar con un cuento de Jorge Diaz: ” Contar  un cuento es un milagro. Algo tan inexplicable como respirar, como abrazar a alguien, como enamorarse.” .El arte de contar nos permite producir el vínculo más hermoso que es el puente que produce la imaginación y la entrega del que cuenta como la generosidad del que escucha. Y narración oral es, en general, un acto fundamentalmente humano, un acto de comunicación. Es una expresión artística, efímera. Nunca narras un cuento, dos veces igual. Es mi pasión. Hace algunos años, me encontré con los cuentos, en Córdoba y fue el amor total. Narrar es una experiencia de entrega total, el narrador está desnudo ante el que escucha. Y los cuentos no son inocentes. Nos marcan y permiten contar nuestras historias, nuestras experiencias y van entramando el telar de la vida. Pensar que en el momento en que se descubrió el fuego, se sentaron nuestro ancestros alrededor y alguien contó… me emociona totalmente.

Cuéntanos cómo comenzaste a narrar. ¿Quiénes fueron tus maestros?  ¿Qué es lo que tiene que tener el cuento para que sea perfecto para incorporarlo en tu repertorio? Con la pandemia, ¿cómo sigue el trabajo de los narradores? 

Gracias a mis padres fui siempre gran lectora. Siempre estuve en el escenario de los centros que me formaron, pero fue en Córdoba, Argentina, que me encontré con los cuentos, hace más de 15 años. Los mejores lugares, los mejores maestros. CEDILIJ, EL ANDÉN DE LOS JUGLARES, ESCUELA DE NARRADORES Y Alejandra Oliver, Eduardo Chavez, Rubén López. Una maestria por las serranias de Córdoba y alrededores, tutoreada por Diana Vásquez, que hoy lidera un movimiento de narración en Saldán. Después, a través de los años he tomado cursos, talleres. Recuerdo uno magnífico de José Campanari,avecindado en Vigo y que me lo encontré en la CITA DE NARRADORES, de Bahía Blanca, Argentina por ejemplo. Y uno breve pero muy señalado de Carlos Pachón, colombiano, que me bautizó como CARMENSOL.

Los cuentos son los que te encuentran. De pronto te asaltan y te embriagan y hay otros , que por más que tu quieras no se entregan. Criterio esencial: que te gusten y sean parte de ti.

En Pandemia hubo un momento negro, negro. Nada. Y luego vino el desafío: Me reinvento o desaparezco y, entonces se empezaron a usar las redes sociales y todas sus plataformas.Un ejemplo maravilloso de ello es el proyecto Decameron, liderado por Patricio Espinosa.

Puedes dejarnos tu página Web o tus redes sociales para que los lectores puedan contactarse contigo

Me pueden encontrar en facebook : CARMEN LABORDE.

Y para terminar:  Un deseo  que quieras compartir con nosotros.

Que esta pandemia no nos deshumanice. Que seamos portadores de la palabra para ahuyentar a la muerte y guardar la memoria. Solo el arte nos salvará.

Muchísimas gracias Carmen. Te siento cerca, como si estuvieras en el living de casa, tomando un café calentito y escuchando tu voz, tu acento chileno, siempre con esa sonrisa que te caracteriza. Que los cuentos nos sigan encontrando siempre y las historias nos sigan hermanando.

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