Hablemos de libros y de cuentos, Literatura, Narración oral, Nota

Historia del cuento popular: Sopa de piedra

Origen de este cuento popular

La historia de Sopa de piedra gira en torno a un hombre inteligente con una personalidad carismƔtica que puede hacer que la gente lo ayude cuando su primer instinto no es hacerlo.

ĀæDe dónde viene la historia original de Sopa de piedra? ĀæEs un cuento popular genuino en el sentido de que tuvo una larga vida en una tradición oral antes de ser publicado en forma impresa? ĀæO es una creación de autores que escriben por encargo? ĀæO un poco de ambos? Creo que probablemente sea un poco de ambos. La historia de Sopa de piedra no aparece en ninguna de las principales colecciones de cuentos populares de los siglos XVIII o XIX. No fue publicado por Charles Perrault o los hermanos Grimm. La primera versión que se encontró fue, la de Madame de Noyer (1720), es obra de una escritora de renombre internacional. Ā”Nunca sabremos quiĆ©n le ā€œcontĆ³ā€ la historia, si la leyó en un libro que no ha sido identificado o si lo inventó todo!

La primera versión publicada: Madame de Noyer, Francia 1720

La primera narración de la historia de Sopa de piedra, es la de una mujer francesa, Madame de Noyer (1663-1719), una periodista, una mujer de letras y una personalidad dinĆ”mica que vivió lo que solo puede describirse como una vida interesante. Parece haber sido una mujer que quemó la vela por ambos extremos. Vivió exiliada de Francia durante la Ćŗltima parte de su vida, muriendo en Holanda. Voltaire la visitó en el exilio. La versión de Madame de Noyer de la historia de Sopa de piedra, Ā«Soupe au CaillouĀ» ( Madame du Noyer (1720), se publicó un aƱo despuĆ©s de su muerte, en una edición revisada y ampliada de cartas recopiladas que se habĆ­an publicado unos aƱos antes. La fama de Madame de Noyer fue tan grande que en francĆ©s su versión de la historia es la versión mĆ”s comĆŗn hasta finales del siglo XIX. Lo encontrarĆ” en libros que lo atribuyen a otros autores, pero rara vez hacen los cambios en su relato que se requieren para reclamar realmente la autorĆ­a.

Madame de Noyer comienza su relato, como hacen muchos buenos narradores, con un elemento de misterio:

ā€œOn me contoit l’autre jour que …ā€
ā€œAlguien me lo dijo el otro dĆ­a. . . Ā«

Su versión de la historia se desarrolla en NormandĆ­a, en el norte de Francia. Dos jesuitas llegan a una casa de campo, pero solo los niƱos estĆ”n en casa. Los jesuitas, que tienen hambre, convencen a los niƱos de que no estĆ”n pidiendo comida, sino que son autosuficientes porque tienen una piedra que hace sopa. Les dicen a los niƱos que todo lo que realmente necesitan es fuego, una olla y un poco de agua, y que su piedra harĆ” el resto. Ellos comentan que esto es Ā» curieuxā€ Y a partir de ese momento comienza el juego. Se prepara un fuego, se pone una olla, se agrega agua, se echa la piedra y luego, cuando el agua estĆ” caliente, se pide esto y aquello hasta que, finalmente, se ha hecho una sopa realmente fabulosa. Es una historia que siempre tiene un final feliz. Todo el mundo parece pasar un buen rato haciendo la sopa, y la sopa en sĆ­ siempre es amada. En muchas versiones al vagabundo (y generalmente es un vagabundo) se le pide la receta. En muchas otras versiones, como la de Madame de Noyer, todos los vecinos e incluso todos los demĆ”s aldeanos se incorporan a la historia. Dan fe de la fabulosa sopa que hizo una piedra.

Por supuesto, nadie piensa que una piedra pueda hacer sopa.
Nadie es engaƱado para que alimente al extraƱo.

El mendigo es agradable y se entiende que dice: Ā«Te proporcionarĆ© un gran entretenimiento a cambio de una comidaĀ». Como las bromas que rodearon la cocina fueron entretenidas y, segĆŗn los estĆ”ndares, la sopa fue excelente, la preparación de la sopa de piedra siempre termina con sonrisas.

Versión de Phillipe Barbe, Francia, 1771

Una caracterĆ­stica de los cuentos populares es que cada narrador los contextualiza. Esto es algo que claramente hicieron los autores de las primeras historias de Sopa de piedra. Por ejemplo, la segunda versión de la historia fue escrita por Phillipe Barbe (1723-1792) en su obra  Fables et contes philosophiques . Cita a Madame de Noyer como fuente, pero cambia por completo la escala de la historia de una historia en prosa que se extiende por unas pocas pĆ”ginas de libro a la de una breve fĆ”bula escrita en verso, similar en espĆ­ritu a las escritas por su contemporĆ”neo, La Fontaine. Ā» Soup au CaillouĀ» de Barbe  es fantĆ”stico. Cuenta con un vagabundo que es increĆ­blemente dinĆ”mico. La epifanĆ­a de Barbe es que la historia no se trata realmente de sopa. Se trata de carĆ”cter, o como Ć©l dijo  d’esprit – espĆ­ritu. AquĆ­ estĆ” la moraleja como la escribió hace unos 250 aƱos.

Ā«Dan mille ocasiones, pour se tirer d’affaire,
Un peu d’esprit est nĆ©cessaireĀ».

ā€œEn miles de ocasiones, para salir uno mismo de un problema,
es necesario un poco de Ć”nimoā€.

Primera versión en inglés de Robert Moser, 1808

En inglĆ©s, la historia de Sopa de piedra se publicó por primera vez en una revista britĆ”nica,  The European Magazine: and London Review , en 1806. Este es el comienzo de lo que muy rĆ”pidamente resultó ser una vida popular para la historia en la literatura angloamericana. En la primera narración en inglĆ©s de la historia tiene lugar en Suiza, cerca de Zurich. Fue escrito por Joseph Moser (1748-1819), un escritor britĆ”nico de ascendencia suiza. Mientras Moser escribĆ­a la historia, su trama es muy cercana a la de Madame de Noyer (que se habĆ­a vuelto a publicar en Francia unos aƱos antes), pero en la mejor tradición narrativa del cuento popular, reposicionó y personalizó la historia. Su contribución a la historia fue ampliar el final de Madame de Noyer para mostrar cuĆ”n estrecho se volvió el vĆ­nculo entre el anfitrión y el viajero, y cuĆ”nto se apreciaba la sopa como una receta brillante.

Cuando [la sopa] estuvo terminada, la amable anfitriona, que habĆ­a observado la operación con cierta ansiedad, y de vez en cuando ansiaba probar la sopa, se complació. Ella lo encontró excelente. Nunca antes habĆ­a probado nada tan bueno. Produjo todos los comestibles que le proporcionaba su cabaƱa; y extendiendo su mesa, ella, con el Viajero, preparó una comida abundante, de la cual la sopa de piedra constituĆ­a la parte principal.

[Al despedirse, en recompensa por su amabilidad con él, el viajero le entrega la piedra, que ella había lavado cuidadosamente, y la historia continúa.]

La pobre mujer apenas podĆ­a poner lĆ­mites a su gratitud; y ella y el Viajero se separaron muy satisfechos el uno del otro.

Orgullosa de este descubrimiento, ella, en tĆ©rminos generales, lo mencionó a sus vecinos. Por este medio se promulgó la receta; y fue en el curso de muchos experimentos que finalmente se descubrió, que otros guijarros harĆ­an una sopa tan buena como la que tenĆ­a. La vianda se puso de moda en todo el Cantón y, de hecho, fue aprobada de manera tan generalizada que llegó a la mayorĆ­a de las mesas de los campesinos, donde la pila de piedra que se solĆ­a servir con frecuencia como primer plato.

La historia salta rƔpidamente a AmƩrica, 1808

La historia Sopa de piedra rĆ”pidamente saltó el AtlĆ”ntico que se publicarĆ” en los jóvenes Estados Unidos, donde su segunda publicación en InglĆ©s apareció en 1808 en un libro cuyo tĆ­tulo lo dice todo: ‪ la Revista Americana de Wit. En comparación con la versión de Moser, el carĆ”cter de la esposa del granjero se ha vuelto mĆ”s feo y los ingredientes se han trasladado a una AmĆ©rica mucho mĆ”s rica (se incluye el cuello de cordero). Pero esta versión tiene un ingrediente superpuesto ademĆ”s de la piedra: tostadas. The Judge, era un brillante narrador de historias y Ć©l reimagina la versión de Moser para una audiencia estadounidense. El campo americano era mucho mĆ”s rico en 1808 que el campo europeo. No hay campesinos. El vagabundo estadounidense se enfrenta a un granjero con varios sirvientes. 

Dos viajeros, dispuestos a morir de hambre y sed, llegaron a la casa de un campesino grosero, pidiendo un pequeƱo asunto para saciar sus estómagos. La dueƱa de la casa, algunos sirvientes y los niƱos solo estaban en casa. Ā«Buena genteĀ», dijo la dama (que era tan grosera como su marido), hay seis millas hasta el próximo pueblo, donde puede conseguir todo lo que quiera, y no tenemos pan ni vĆ­veres en la casa. Uno de los viajeros dijo: ‘En cuanto a su pan y vĆ­veres, no queremos ninguno; ĀæNos puedes complacer con un pedernal bastante grande? ‘Para quĆ© ?’ Para hacernos un poco de sopa. ‘ Ā”Oh! si eso es todo —dijo la malvada Jezabel—, hay suficientes pedernales en el patio, pero ĀæquiĆ©n diablos te dijo que la sopa estaba hecha de piedras? ā€”Si tienes paciencia —dijo el viajero— y sólo nos ayudas con un poco de agua, lo verĆ”s. Ā«ĀæCuĆ”nta agua quieres?Ā» Aproximadamente un galón. Se ordenó inmediatamente a la criada que lo pusiera al fuego. El viajero entró entonces en el patio y, con gran aparente circunspección, tomó una piedra, la lavó lo mĆ”s limpia posible y, tan pronto como el agua hirvió, la empapó en la olla. DespuĆ©s de un cuarto de hora, toma una cuchara y, probĆ”ndola, llama a la casera: Ā«AquĆ­, seƱora, sólo tome una gota, Āæno tiene un sabor excelente?Ā» Ā”Un sabor! grita ella, Ā«el agua estĆ” como antesĀ». El otro viajero puso ahora su palabra; Ā«te has olvidado de poner las hierbas en la ollaĀ». Ā«Faith, asĆ­ que lo hiceĀ», grita su camarada, Ā«pensĆ© que querĆ­a algoĀ». Ā« Prythee, buena seƱora, saquemos algunas hierbas del jardĆ­n Ā», y (mientras la criada iba a buscarlas) traiga tambiĆ©n, aƱadió Ć©l, una col, unas cebollas, y dos o tres zanahorias; SĆ© que nunca dejĆ© de hacer sopa con una piedra en mi vida. Ā«Me dispararĆ”nĀ», dice la esposa del granjero, si lo logras ahora. VerĆ”s.

Ven, dĆ©jame un poco de sal y pimienta. Ahora sazonó el agua y, despuĆ©s de que la materia de la huerta hirvió durante algĆŗn tiempo, volvió a probar la sopa y le pasó la cuchara por segunda vez a la esposa del granjero. ĀæCómo estĆ” ahora? ‘Bueno’, dijo ella, ‘es algo mejor; pero nunca harĆ”s sopa con eso Ā» Ā”Fe! ‘ dice, chasqueando los labios, creo que ya es excelente: Āæhas ĀæAlguna vez un poco de carne en la casa? ā€”No lo sĆ©, pero hay alrededor de dos o tres libras de cuello —dijo ella—. ā€”Nada mejor, dĆ©jame comerlo directamente, con media docena de costras de pan quemado. Estos ingredientes le fueron permitidos como el resto. Al cabo de un tiempo se declaró que la sopa estaba lista, y pidiendo un plato, la sirvió, apareciendo la piedra en el medio: Todos la probaron y declararon que era excelente. Ā”El cielo te bendiga! gritó la esposa del granjero, Ā«dĆ©jame un recibo, mi buen hombre estarĆ” muy complacidoĀ».

‘Dame un papel’ (dijo el viajero) ‘y te lo anotarĆ©’, que hizo de la siguiente manera: —Un recibo para hacer Sopa de Piedra. ‘Toma una piedra grande, ponla en una cantidad suficiente de agua hirviendo; sazone adecuadamente con pimienta y sal; agregue tres o cuatro libras de buena carne, un puƱado de hierbas, algunas cebollas, un repollo y tres o cuatro zanahorias. Cuando se hace la sopa, se puede tirar la piedra. 

Otras versiones de la historia

De acuerdo a la tradición portuguesa, los hechos descritos en el cuento de la Sopa de piedra tienen lugar en los alrededores de AlmeirimPortugal. A dĆ­a de hoy, no hay restaurante en Almeirim que no sirva Ā«sopa de piedraĀ».

La misma historia se conoce como Sopa de clavos en los paĆ­ses escandinavos y del norte de Europa. En esas versiones, el protagonista principal es normalmente un vagabundo  en busca de comida y alojamiento, que convence a una vieja de que prepararĆ” una excelente sopa de clavos para los dos si ella le presta algunos acompaƱamientos para aderezarla. En el este de Europa, la variante de la historia (que tiene mĆ”s en comĆŗn con la versión del norte de Europa) es llamada Sopa de hacha (o papilla de hacha en Rusia – ŠŗŠ°ŃˆŠ° ŠøŠ· топора), ya que se usa un hacha como catalizador.

Te invito a compartir lo que sabes sobre la sopa de piedra

Si tiene alguna idea sobre por quĆ© la historia de Sopa de piedra resuena con tanta fuerza hoy;Ā algo que agregar a su historia;Ā conocimientos de un idioma diferente;Ā o tal vez tengas tu propia versión del cuento: en el espĆ­ritu de la receta de la sopa de piedra, ayĆŗdeme a enriquecer la historia de la sopa de piedra. AdemĆ”s te invito a que me envies el video con tu versión para compartirla en el canal Voz y cuento – Arte al narrar https://www.youtube.com/channel/UCOSycL3cB21Q75GFx2yyyTw EnvĆ­a el video al siguiente mail vozycuento.artealnarrar@gmail.com

Van llegando versiones!!!

Aquƭ te dejo los links para que pases por el canal de Youtube!! QuƩ los disfrutes

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Narración oral, Nota

Oralidad – Los cuentos tradicionales

Para comenzar: Una reflexión

Sobre un tema que estĆ” muy activo y provoca desconcierto en los narradores. Surgió por la pandemia mundial Covid-19, cuando muchĆ­simos narradores comenzaron a contar cuentos de todo tipo abriendo canales en Youtube o Facebook Live, quedando allĆ­ los cuentos para siempre. Los cuentos invadieron terrenos antes inimaginados, sobre todo en relación a nuestro oficio, las funciones por Zoom, Streaming. Se han liberado muchos libros para que los lectores se los bajen (Gratis) a diferentes plataformas (No tengo idea si le han pidido autorización al autor, o a las editoriales) Por lo que comenzamos a escuchar a hablar a los autores e ilustradores de esos libros en relación al tema del derecho de autor. Este tema serĆ” para otra nota, porque es un tema que me preocupa y hay que debatir con seriedad. Ahora me pregunto… porque los narradores y sobre todo los de Argentina, nos volcamos a contar cuentos literarios… porque no empezar a leer y buscar en la literatura de tradición oral… Por eso esta nota! AllĆ” vamos…

Algunas consideraciones sobre la oralidad

Comencemos con las palabras de reconocidos investigadores de la oralidad y formadores de narradores:


Los cuentos viajan de pais a pais, de boca en bocan no reconocen fronteras. (Imagen de Pixabay)

Ana PelegrĆ­n seƱala sus caracterĆ­sticas generales con el acierto y la belleza de sus palabras: Ā«Pertenecer a un contexto cultural, del que son producto, haber sido transmitido este producto oralmente en varias generaciones, ceƱƩndose a temas y tĆ©cnicas fijas, reiteradas, y a su vez intruduciendo variantes […] En la literatura oral el autor pierde rostro, queda el autor-legión. La literatura oral tradicional, literatura en texto-contexto, se escribe en la memoria, se re-escribe e imprime por repetición-audición, se reproduce sin derecho de autor, se lee en los labios, en las huellas sonoras, y en la huella mnĆ©mica, se difunde en las labores cotidianas, rurales, en las plazas, en reuniones hogareƱas o comunitarias, o en dĆ­as de fiesta mayor.Ā» (PelegrĆ­n, 1982, pĆ”g.12).

Francisco Garzón Céspedes opina a propósito de la actividad del narrador oral: «El cuentero, que tiene sus orígenes en la tibu, es un narrador oral comunitario, nacido, crecido, conformado y formado en una cultura oral o donde la circunstancia oral es predominante. Instruído y sabio, creativo y poderoso, capaz de conjugar palabras, los modos vocales y los lenguajes no verbales para comunicarse e influir y ser influenciado; inventor y reinventor, reconocido por toda la comunidad: el cuentero eterno». (Garzón Céspedes, 1995, pÔg.33)

Berta Vidal de Battini realizó un magnífico trabajo de recopilación de tradición oral a lo largo y lo ancho de la Argentina, reuniendo estos textos en diez tomos llamados: Cuentos y leyendas populares de la Argentina. Ella dice: «El cuento popular en la Argentina conserva, recrea y enriquece la herencia del cuento popular español y revive la tradición occidental, que asimiló elementos milenarios de la tradición oriental, pero adquirió características propias que lo singularizan». (Vidal de Battini. 1995)

Resulta por ello interesante observar que personajes tales como Pedro Urdemales, tienen antecedentes en España pero se los encuentra en casi toda la cuentística latinoamericana, incluyendo la argentina, por supuesto. Tambien es llamativo observar cómo en numerosos cuentos orales argentinos aparecen castillos y princesas que no corresponden a nuestra escructura social, es decir, los cuentos migran, marchan de pais a pais y de boca en boca, no reconocen fronteras ni oscuras ideologías sectarias, son del hombre, son símbolos que lo unifican y hermanan.

CaracterĆ­sticas de los cuentos tradicionales

Como caracterĆ­sticas generales de los cuentos tradicionales se pueden mencionarse:

A) Los personajes son esquemƔticos, lineales, no tienen mundo interior ni particularidades que los definan, ni relaciones con el pasado o el futuro, y cargan un cierto comportamiento Ʃtico o prƔctico que los lleva a atravesar acciones paradigmƔticas como por ejemplo: el hƩroe, la bruja, el zorro, la princesa, el ogro, etc.

B) Tampoco hay un espacio y un tiempo preciso y definido. Por ejemplo: HabĆ­a una vez… Hace ya mucho tiempo… En un lugar muy lejano vivia…. Etc.

C) Se narra en tercera persona. A veces suele introducirse la primera persona al final, para presentarse como testigo de lo que se ha contado y se lo enlaza con la fórmula de cierre. Puede ser diĆ”logos entre los personajes. Por ejemplo: Y a mĆ­ me enviaron aquĆ­ a que te lo contara a ti. O… Esto es verdad y no miento, y como me lo contaron te lo cuento.

D) Suelen haber fórmulas de comienzo y cierre, y algunas fórmulas fijas en su transcurso. Por ejemplo de inicio: Pues vamos a ver que dicen que habĆ­a una vez. O… Cuentan que cuentan que me contaron. De final: ColorĆ­n colorado, este cuento estĆ” acabado. O … Y asĆ­ terminó el cuento, todos felices y contentos.

E) Hay acentuación de los contrastes, tanto materiales como morales.

F) Predomina la acción y la causalidad hace progresar la historia.

Su finalidad

Estos cuentos nacieron en otras épocas y si se mantuvieron por siglos es por algo. ¿SerÔ porque nos atraviesan como seres humanos con sus sentimientos, sus valores universales? Creo que es fundamental como narradores preguntarnos siempre al elegir nuestro repertorio: ¿Para qué contamos? ¿Nos proponemos alguna finalidad?¿Es solo un entretenimiento o queremos dedir algo mÔs?. HabrÔ, tal vez, tantas respuestas como narradores, pero siempre serÔ bueno plantearse estas inquietudes porque la efectividad de esta actividad estÔ dada por la elección de los textos y su narración, pero también por la conformidad con los valores éticos que la sustentan.

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