Narración oral, Nota, Sección: Viaje a... Nos cuenta...

Viaje a Bolivia.

Nos cuenta Diego Montaño.

A Diego lo conocí en el año 2018, en el III Encuentro Internacional de Narradores Orales: Congresales de la Palabra, en San Miguel de Tucumán, Argentina. Su carisma al narrar, su serenidad al hablar hace que niños y grandes quedemos dentro del cuento, viviendo, cada una de sus historias. Las redes sociales nos permiten desdibujar las distancias, sentirnos cercanos y de esta forma seguir compartiendo y comunicándonos, en uno de esos mensajes le propuse hacer el viaje, a su tiempo, y claro que me respondió ¡SI! Se los presento!

¿Cómo ves el movimiento de la Narración Oral en tu país?

La Narración Oral en Bolivia es una de las expresiones artísticas que ha reflejado un importante crecimiento en los últimos años, despertando la curiosidad en las personas. Esto gracias a que son cada vez más los colectivos de narradores que nos presentan distintas propuestas narrativas, y las recurrentes presentaciones de narradores independientes que, para la suerte de todos, se animaron a subir a los escenarios.

Pero al igual que otras expresiones artísticas, la narración oral ha sido duramente golpeada por la pandemia, sin embargo, los narradores han sabido adecuarse a las circunstancias aprovechando las distintas redes sociales para mostrarnos su trabajo, y que sus historias, han despertado la curiosidad y la atención del público por los cuentos.

¿Cómo es el panorama en relación a los espacios donde se narra?

Creo que durante el tiempo de confinamiento los narradores nos reconciliamos al fin con la tecnología, aquella que durante mucho tiempo parecía ser una desventaja, más que un aliado para el ámbito artístico, en el sentido que a veces las personas nos encerrarnos tanto en nuestro círculo social que perdemos el interés por lo que hace o piensa el otro, poniendo una barrera ante las nuevas propuestas y distintas perspectivas de ver la vida, lo que ocasiona, casi sin darnos cuenta, que estemos perdiendo poco a poco nuestra sensibilidad humana de preocuparnos por escuchar al vecino, aquella sensibilidad que nos acerca como individuos. Este es un fenómeno que podemos ver más presente en los adolescentes y la gente joven. Entonces, necesitamos aprovechar de estas nuevas tecnologías para usarlas de aliados estratégicos que nos ayuden a captar la atención de esta joven población que navega en la red. Gracias al poder mágico que poseen las palabras seguiremos consiguiendo resultados sorprendentes, como la buena aceptación del público por las contadas virtuales y que cada vez es más la cantidad de personas que se suman a las transmisiones en vivo o reaccionan a los videos que se suben a la nube beneficiando no sólo a la narración oral ya que es una invitación a conocer otros géneros artísticos.

Entonces, pienso que vamos por un buen camino, pero todavía nos falta mucho trabajo por hacer para mejorar el aprovechamiento de las distintas redes sociales. No sólo para darle una constancia a la narración, sino también, aprovechar de nuevos recursos audiovisuales para enriquecer nuestras historias, por un lado, por otro, está la importancia por no dejar de pensar en las estrategias que tendremos que usar al retomar nuestras actividades en los espacios culturales de manera presencial una vez que retornemos a la normalidad. No será tarea fácil, tomando en cuenta que muchos espacios culturales reflejarán los daños que ha generado el tiempo de confinamiento, al punto que en casos extremos se vieron obligados a cerrar sus puertas, eso, sin mencionar las nuevas reglamentaciones para los encuentros sociales que significarán un fuerte golpe a la economía cultural. Así que, nos tocará hacer más que sólo trabajar de narradores, sino que también, haremos el trabajo de gestores culturales para recuperar los espacios que se vieron afectados por la pandemia, darles constancia a las actividades siendo impulsores del arte y la cultura en general. Sin olvidar que promover la creación de distintas estrategias comunicacionales y dar nacimiento a nuevos espacios culturales, será fundamental para nuestra sociedad.

¿Cómo es el panorama en relación a los diferentes públicos que asisten a los espectáculos de narración oral? 

Todo un desafío. Si bien parte del público que asiste a los espectáculos estuvo siguiendo las distintas presentaciones en las redes sociales, hay un grupo muy grande que durante el tiempo de pandemia se desconectó de los espectáculos virtuales o simplemente no cuenta con los recursos para acceder a ellos.

Entonces, el volver a conquistar a nuestro público para que asistan a los espectáculos será un desafió, sin mencionar que la susceptibilidad y el miedo por asistir a espacios públicos aún nos jugará en contra.

Pero a pesar de ello, estoy seguro que el reencuentro es algo que necesitamos y esperamos con ansias.

¿Los organizadores culturales del estado de tu país promueven la Narración Oral con identidad propia, o la incluyen como parte accesoria de otras disciplinas artísticas?

Es incluida dentro la categoría de Artes Escénicas, sin embargo, es todavía una expresión artística casi desconocida por los funcionarios públicos. Claro, que delicioso sería que pudieran aprovechar mejor la narración oral y darle una identidad propia como mencionas, pero lamentablemente no es así. El trabajo del artista se ve afectado cuando los propios entes culturales desconocen tu actividad, al punto que en reiteradas ocasiones nos vemos en la obligación de responder a algunas preguntas; “no, no declamamos ni hacemos stand up” “no, no leemos los cuentos” “no, no somos animadores de espectáculos ni mucho menos moderadores de eventos”. En consecuencia, hemos tenido que casar nuestros proyectos culturales con algún otro, como festivales de teatro, por ejemplo, que si bien, funcionan y tienen buena aceptación del público, ya que somos narradores orales escénicos, no es lo correcto, porque se resta importancia al trabajo de los narradores orales.

En este punto tengo la responsabilidad de aclarar que el reconocimiento de la narración oral dentro la sociedad boliviana, se ha logrado gracias a los gestores culturales y las plataformas de cuentacuentos; y no así por las entidades culturales que maneja el estado o ministerios. Más aún, con el cierre del Ministerio de Culturas en junio del presente año bajo la excusa de ahorrar recursos del estado para emplearlos en la salud, miles de artistas nos vimos abandonados a nuestra propia suerte. Este cierre no sólo afecta en gran medida a los artistas, sino que también, han privaron el derecho que tenemos las personas por disfrutar de las riquezas humanas que brindan las bellas artes.

Nos falta evolucionar más como sociedad para que podamos entender la importancia del arte y la cultura en el desarrollo de un país. Creo que como ciudadanos debemos cambiar nuestra idiosincrasia y tomar la batuta, si bien, tanto los artistas como el ciudadano común esperamos que sean nuestras autoridades las que resuelvan los problemas que aquejan a nuestro sector cultural, es necesario partir de un trabajo conjunto, entre gestores culturales por desarrollar un interés en la gente para dar vida a los escenarios, y la población en general por apoyar el trabajo de los artistas, pero, ante todo, JODER. Joder a los gobiernos para que “por favorcito” hagan su trabajo ya que de otra manera dudo mucho que se pueda dar una solución a corto plazo.

¿Qué tipo de repertorio utilizan la mayoría de los narradores? Me refiero si cuentan tradición oral o cuentos de autor

Gracias a la distinta personalidad narrativa que poseen nuestros narradores contamos con una basta variedad de repertorios. Hay quienes prefieren cuentos de autor y quienes también optan por narrar los de su propia autoría.

Sin embargo, la identidad cultural está fuertemente arraigada a la vida de los narradores, por ello, se piensa en espectáculos de narración oral escénica dedicados exclusivamente a la conservación de cuentos de tradición oral, que está buenísimo, porque recordemos, una de las funciones del narrador es justamente eso; mantener viva en la memoria, la historia y la tradición, que es esencia pura de los Cuentacuentos.

¿Cuáles son los autores favoritos a la hora de narrar? ¿Cómo manejan el tema del derecho de autor? ¿Solicitan autorización para contar sus obras?

Por mi parte tengo una mayor atención por los cuentos de humor negro, las tradiciones andinas, cuentos latinoamericanos, el erotismo y el romance. Pero muchas veces el repertorio que elijo son cuentos que leí o me los contaron, me sentí identificado y decidí contarlos, pero a veces sucede que te gustó un cuento, pero no encuentras el escenario adecuado para contarlo así que los adapto o paso el dato a otro cuentero que, gracias a su personalidad narrativa, sé que le funcionará excelente para su repertorio. O si ya, como buen cochabambino egoísta sólo yo quiero narrarlo, así bien hortelano, pienso en una puesta en escena en la que pueda funcionar, y fin del cuento.

El respeto por los derechos de autor está implícito, no cabe la menor duda que es fundamental el reconocimiento del trabajo de nuestros escritores. Dependiendo las circunstancias pides la autorización al titular de la obra, ya sea por sesión libre de derechos o compra del título, en este caso la una entidad ocupada de controlar los derechos de autor hace de intermediario… Pero por lo general pasa que el autor del cuento es tu cuate y consigues los derechos sin tanta burocracia o papeleo de por medio, creo que es lo más sano, porque la entidad reguladora es una empresa privada que aprovecha de sacar su tajada cada vez que puede. Entonces, se podría decir que en este rubro los artistas hemos creado una simbiosis cultural en la que todos terminan beneficiados.

Hablemos de festivales. ¿Cómo se organizan, qué características tienen en tu país? 

Jajaja es todo un drama. Creo que cada colectivo tiene una forma distinta de enfrentarse a la realidad para sacar a flote un festival; afronta distintas dificultades, los escenarios son otros, hacer un festival en mi ciudad (Cochabamba) es muy diferente a hacerlo en otra, no sólo por la idiosincrasia o la aceptación del público por la narración oral, sino también, las autoridades culturales juegan un rol importantísimo. Y con esto no digo que realizar un festival en una ciudad es más fácil que en otra, no, pues sería desprestigiar el esfuerzo de los gestores culturales. Pero si de algo tengo la certeza es que todos los organizadores compartimos la alegría y la satisfacción de realizar semejante reto, porque al final de cuentas no deja de ser una aventura, un viaje que lo disfrutas a pleno.

En la experiencia que comparto con amigos narradores en la organización de festivales de narración oral, gracias a nuestro colectivo “ATITECuento”, puedo contarte que todos concordamos en algo: la sufrimos. Cada año correteamos con la pre-producción, desde invitar a los narradores, porque no podemos invitar a tantos como quisiéramos. Conseguir los auspiciadores, buscar financiamiento o presentar el proyecto ante un organismo cultural con la esperanza de conseguir apoyo. Estos puntos son algunos de los niveles que debes atravesar para terminar el cuento, en el proceso nos peleamos como en una familia, porque somos una familia, somos serios y rigurosos con la organización porque queremos que los narradores se sientan a gusto porque somos conscientes del esfuerzo de cada uno de ellos para venir al festival, lo podría comparar con preparar la casa para recibir a los invitados que llegan de viaje, con la diferencia que no preparas la casa para la tía que odias y tienes a la vieja diciéndote qué hacer, sino, que la preparas para una fiesta de amigos que tienes el gusto de recibirlos, entonces, planificas, eres organizado dedicándole tiempo y orden a los detalles que por más pequeños que parezcan son importantes. Y lo delicioso es que en el camino te encuentras con personas que comparten la misma pasión por la palabra y se convierten en aliados estratégicos de la cultura para apoyarte con el proyecto, se identifican tanto con el festival que desarrollamos juntos un sentido de pertenencia, tanto así que deja de ser solo un festival de los “ATITECuento” o los narradores, para evolucionar a un encuentro que es de todos.

La labor social es también un punto fundamental dentro de la filosofía del grupo para la realización del festival, así que cada versión elegimos una población que carece de los recursos para asistir a un espectáculo y llevamos a nuestros invitados para hacer presentaciones gratuitas en los espacios donde esta población se desenvuelve, además de la promoción de autores nacionales, cuentos de la tradición oral, llevar la puesta en escena a colegios y universidades, centros culturales, espacios públicos, en fin, tratamos de llevar los cuentos a todos los lugares posibles, hasta los recovecos más oscuros donde haga falta la luz de la palabra.

Quizás durante el proceso nos parezca que lo más difícil es arrancar un festival, pero no es así, lo complicado viene al final cuando asimilas que debes despedirte de los narradores y el público. Nos cuesta aceptar la monotonía de la vida tanto, que hemos decidido sumergimos en la locura de vivir el festival todo el año; ni bien termina uno ya estamos pensando en el que viene, esta es la razón por la que dije que la sufrimos, y es que nos cuesta marcar el fin de fiesta, la espera se hace tan larga que decidimos hacer un encuentro en conmemoración del día internacional de la narración oral, con narradores nacionales en espacios públicos para tener un encuentro más íntimo con el público.

¿Qué es para vos, contar cuentos? ¿Qué es la Narración Oral?

Es volver a ser niño y creerte el juego de la fantasía para hacer volar la imaginación en un reencuentro con la inocencia para sentir que todo es posible, y la narración oral es el puente para lograr ese efecto. Para mí es uno de los oficios más hermosos porque estás en un contacto directo con el público, en tiempos en los que más necesitamos ser humanos, porque estamos acostumbrados a mirar al otro como “muy otro”, diferente, distante y hasta extraño; pero luego te vas dando cuenta que importan más las semejanzas que nos unen.

Crear un vínculo entre el narrador y público cuesta, pero cuando te apropias del cuento a tal punto que el espectador se identifica con la historia, las situaciones, imagina los dóndes y se identifica con los personajes; es una experiencia maravillosa. En el tiempo que llevo como cuentacuentos he aprendido que, como todo en la vida, la empatía es lo más importante a la hora de narrar para el público, aprendes a leer sus expresiones, hasta sentir las emociones que te transmiten, y con el tiempo es hasta más fácil poder deducir qué cuento puede funcionar en un momento determinado, cómo empezarlo, en qué momento interactuar con el público o cuándo terminarlo.

El respeto hacia tu público es esencial, cada cuento merece ser dedicado, ningún cuento es igual a otro ni mucho menos es contado de la misma manera, por esta razón, uno nunca deja de aprender a contar, cada vez descubres cómo aprovechar mejor una técnica y por ello se debe trabajar cada detalle sin tomarse las cosas a la ligera, esto te permitirá improvisar adecuadamente, cómo reaccionar ante algo inesperado (interrupciones, y si cuentas con apoyo técnico siempre espera lo peor, porque los equipos se joden el momento menos esperado) Cuando ves a un narrador en el escenario, te das cuenta en seguida si lo que hace, lo hace por laburo, o, si realmente le apasiona y disfruta lo que hace.

He conocido narradores extraordinarios que logran un impacto tan grande en el público, que, con su sola presencia, una mirada o unas cuantas palabras logran un efecto cautivador enganchando al público de principio a fin, porque los cuentos para el público son así, les gustaste o no, no hay puntos medios.

Cuéntanos cómo comenzaste a narrar. ¿Quiénes fueron tus maestros?  ¿Qué es lo que tiene que tener el cuento para que sea perfecto para incorporarlo en tu repertorio? Con la pandemia, ¿cómo sigue el trabajo de los narradores? 

Desde pequeño los cuentos formaron una parte importante de mi vida gracias a las historias que me contaba mi viejo, la mayoría de ellas eran anécdotas en las que él exageraba la realidad de los hechos; pero las contaba de tal manera, con tanta magia, que me tenía enganchado de principio a fin.

Ya de grande cuando estudié teatro me topé con el festival que organizaba la escuela y entre todos los cuenteros me enganché con una narradora chilena, Edel Arriagada, que, a pesar de ser un festival de narración oral escénica, ella no requería de más recursos que su presencia y su voz, me sorprendió la facilidad con la que podía jugar con las palabras y con tus emociones. En ese momento me dije a mi mismo; quiero ser cuentero.

Tuve suerte, a los pocos meses se abrió el taller de narración oral escénica y me formé en la escuela latinoamericana de cuentería “Hecho Cuento”, mi maestro fue Bernardo Frank.

Siempre lo recuerdo y le guardo un gran cariño, porque además de haberme brindado las herramientas que se necesitan para contar una historia, me enseñó la pasión que existen en el mundo de los cuentos.

Al poco tiempo tuve la oportunidad de formar parte del grupo de narración oral escénica “ATITECuento”, de ahí en adelante fui formación se vio fortalecida al apoyo de mis compañeros festivales nacionales e internacionales que me abrieron las puertas de un mundo nuevo lleno de otros locos que comparten esta pasión.

Disfruto de las historias simples, aquellas que sin necesidad de dar tanta vuelta reflejan la belleza, el dolor, la alegría y el amor de la vida. Aquellas que hablan de la pasión y el romance, pero también de la traición y la frustración con un tono irónico y sarcástico de ver la vida.

Puedes dejarnos tu página Web o tus redes sociales para que los lectores puedan contactarse contigo

Me encuentro en Facebook como: Diego Montaño Montaño, y ATiTeCuento


Y, para terminar: Un deseo que quieras compartir con nosotros.

Les comparto un microcuento de mi autoría.

“Nunca imaginé que la despedida doliera tanto. Créanme cuando les digo; que, si me marcho, es en contra mi voluntad. Tienen mi palabra que volveré. Más pronto de lo que imaginan.

Son mi familia y la familia nunca se abandona”

El 14 de marzo del 2014 a las 15:00, luego de 15 años, el reo, Augusto Choque, del centro penitenciario San Sebastián; es declarado inocente y puesto en libertad.

Muchas gracias Diego por responder con tanta claridad cada una de las preguntas. Gracias por el viaje por el mundo de la Narración Oral en Bolivia. Copio una frese que has expresado, ya que acuerdo plenamente con ella, lo mejor es disfrutar y compartir y “lo delicioso es que en el camino te encuentras con personas que comparten la misma pasión por la palabra y se convierten en aliados” como vos, que has puesto tu tiempo para hacer posible este viaje. Y gracias una vez más, por el regalo, tu microcuento. Que los caminos de los cuentos nos sigan encontrando y que las historias nos sigan hermanando.

Puntuación: 5 de 5.